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La mujer adinerada del 2 (capítulo 1)


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Thais es una dama de aproximadamente 40 años que reside en la vivienda número 2, no posee una figura destacada, ya que sus pechos son más bien pequeños y su trasero no es muy amplio, sin embargo, con pantalones tiene un tamaño adecuado. Ella cree que su familia es adinerada, pero en realidad no es así. En ocasiones puede ser desagradable, y se rumorea que es promiscua, dado que ha tenido encuentros con varios jóvenes del vecindario, aunque nunca antes había estado con un joven virgen. Al menos su esposo piensa que es así.

Habían pasado aproximadamente dos días desde la borrachera que tuvo con su amiga Herí, y estuvo reflexionando al respecto. Esa noche, cuando llegó a casa, estaba decidida a tener intimidad con su marido. Al entrar en la habitación, comenzó a seducirlo con besos en los labios y en el cuello, lo que provocó una erección en él. Entonces, ella le pidió:

— Introdúcela.

Él sacó su miembro y Thais se sentó sobre él, moviéndose con gracia. Se escuchaban gemidos de placer, ella quería más. Su esposo intentaba controlar su respiración mientras gemía intensamente. Sin embargo, inesperadamente, él terminó antes de lo previsto, gimiendo como un cerdo al liberar su semen en su esposa. Thais lo sacó y comenzó a practicarle sexo oral mientras le demandaba:

— Vamos, papi, dame más.

Marido — ¡Deja de molestar, vieja, mañana tengo trabajo!

Thais — Esa es tu única obligación y ni siquiera puedes complacerme.

Marido — ¿A dónde vas?

Thais — Voy a limpiarme. ¿Acaso crees que la limpieza se hace sola solo porque tú no quisiste hacerlo?

Thais se dirigió al baño para asearse con un paño húmedo. Cuando terminó, regresó a la sala y sacó un vibrador de una caja escondida en una pequeña habitación. Impaciente, se acomodó en el sofá pensando: "¿Con quién fantasearé hoy?". Recordó al joven conocido por todos como... A pesar de sus limitaciones, era sabido que no tenía novia. Thais comenzó a masajearse los senos, humedeciendo los pezones con saliva mientras gemía y pronunciaba su nombre repetidamente. Luego, lubricó su zona íntima para encender el vibrador. Lo deslizó primero por los labios externos, estimuló el clítoris con vibraciones hasta llegar al clímax. Insatisfecha, decidió introducirlo lentamente en su interior, lo que la llevó a un éxtasis total y la dejó con ganas de más, ansiosa por concretar su deseo con él.

A la mañana siguiente, se encontró con su amiga en el auto y entablaron una conversación:

Herí — Hola, ¿ya te acostaste con él?

Thais — No, pero me autocomplací pensando en él.

Herí — Creo que deberías idear un plan.

Thais — Como si tú tuvieras uno.

Herí — ¿Y si te digo que sí?

Esto sorprendió a Thais, quien se planteaba cómo acercarse lo suficiente para llevar a cabo lo que tanto anhelaba.

Un día, por el cumpleaños de su hija menor, la familia organizó una fiesta. Thais, a pesar de haber bebido durante la celebración, mantuvo cierta lucidez para realizar algunas tareas, como ir a la tienda por más cerveza. Al regresar de la tienda, se topó con el joven y, sorprendiéndolo, le invitó a unirse a la fiesta, ya que él nunca había experimentado ese tipo de placer. Él estaba arreglándose, pues había regresado de un paseo.

pero se expresó que "este tipo de situaciones no ocurren con frecuencia".

Informó a su madre por teléfono y permaneció allí, algo que estaba claro al llegar era que muchos invitados se sorprendieron al verlo, pero en la mayoría de las conversaciones lo incluían en la convivencia. Algunas actividades, como cortar el pastel, comenzaron a las 10. Los familiares y algunos invitados se retiraron alrededor de las 10:30. Él se quedó un poco más, incluso ayudó a recoger la basura, doblar las sillas del evento y quitar los manteles de las mesas para que al día siguiente se retiraran los demás objetos. Finalmente, todos en la casa de la festejada ya estaban dormidos, excepto ella, que llevaba puesta una bata de baño, pero al dejar caer la bata, se observó que estaba completamente desnuda. El joven quedó asombrado al verla y ella se acercó, lo tocó justo en su entrepierna, mientras le decía:

— deseo que me poseas.

Así que pasaron a la sala, donde el chico tomó uno de los manteles, lo extendió en el suelo, ella lo besaba de forma muy apasionada y poco a poco lo iba desvistiendo. Al quitarle el calzón, se encontró con un miembro viril de aproximadamente 14 cm, que aunque no era muy grande, se notaba que era grueso. En ese momento, ella solo quería darle sexo oral como si fuera un helado.

— lo haces muy bien.

Pero antes de que ella pudiera hacer algo, él la tomó de la cabeza y le indicó que subiera y bajara, hasta que él alcanzó el clímax, pero como buena amante, se tragó el semen y se limpió. Fue entonces cuando notó que estaba excitada.

— ¿Tienes preservativos?

Thais — no son necesarios, me hicieron la ligadura después de mi última hija, por lo que no los necesitamos.

Ella se colocó en posición de perrito y en ese instante él introdujo su pene en su vagina y fue en ese momento cuando ella experimentó un orgasmo tras otro. A pesar de haber estado con otros vecinos, esta vez era diferente, sin duda ese chico era especial. Mientras la penetraba, besaba su cuello y sus manos la acariciaban, apretaban sus pechos y jugaban con los pezones, lo que la llevó a otro orgasmo, haciéndola eyacular. Luego, el chico sacó su pene y eyaculó, recostándose en el suelo.

Mientras ella lo observaba con una pequeña sonrisa traviesa al ver que su erección aún no se había agotado, decidió tomar la iniciativa y se colocó encima en la posición de vaquera invertida. Aunque su cadera ya no daba para más, hizo un esfuerzo al moverse de arriba a abajo con ritmo sensual. La mujer disfrutaba especialmente cuando movía sus caderas en cada embestida, incluso alcanzó otro orgasmo, pero esta vez eyaculó sobre él. Con su miembro aún dentro de ella, él la tomó y se acostó en el suelo, manteniendo la posición del cangrejo, mientras continuaba estimulando sus senos y le dijo:

— ahora voy a llegar al clímax.

Thais — está bien.

El joven se levantó y eyaculó sobre su rostro, mientras ella abría la boca para recibir su esperma caliente.

Thais — me gustó mucho, especialmente por ser tu primera vez, estuvo bien.

— muchas gracias, creo que debo irme.

Thais — está bien. Pero dame tu número para poder comunicarnos cuando sea posible.

Así fue como Thais disfrutó de una experiencia sin igual.

En el siguiente capítulo, ¿a quién quieres que se le haga el amor?

A) Herí.

B) La licenciada chófer.

C) La Bruja.

D) La vecina del niño con voz de niña.

E) La hija mayor de Thais.

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