0%

Entrando por el camino incorrecto


Escuchar este audio relato erótico
4
(1)

Saludos, buenas noches, soy recién llegada a este lugar y me siento muy emocionada de compartir mis experiencias íntimas.

Decidí escribir para llevar un tipo de diario en el que pueda relatar mis vivencias sin correr el riesgo de ser descubierta.

Tengo 48 años, llevo 20 años casada con un hombre a quien amo profundamente y con quien tengo dos hijos maravillosos, a quienes adoro. Sin embargo, mi esposo nunca ha sido suficiente para mí en el ámbito sexual, ya que soy muy apasionada y me gustan las relaciones intensas, con golpes, gritos, gemidos, siendo tratada de manera atrevida, dominando y siendo dominada de vez en cuando. Por otro lado, él prefiere un sexo más convencional, pocas posturas, sin ruidos y, lo peor, es que no dura mucho tiempo.

Al principio de nuestro matrimonio intenté llevar nuestra intimidad hacia mis preferencias, pero él rechazó firmemente tratarme de forma brusca, diciéndome que no era una mujer promiscua, sino su esposa, y que nunca me trataría mal. Tras varios intentos fallidos, abandoné esa idea y busqué un amante que satisficiera mis deseos sexuales como a mí me gustaba, lo cual ha llevado a que tenga un matrimonio feliz.

Sin embargo, las aventuras con mis amantes, ya que a lo largo de 20 años he tenido múltiples relaciones sexuales, las iré narrando poco a poco si les interesan mis relatos.

Por ahora, les contaré cómo mi esposo llegó a penetrar mi trasero.

Ya estábamos en la cama listos para dormir cuando comenzó a rozar su pene, que aparte de todo era delgado y pequeño, por mi zona trasera. Yo dormía sin ropa interior, como me gusta, solo con un camisón. Él frotaba su miembro con suavidad en la entrada de mi parte trasera y empecé a excitarme, ya que disfruto mucho del sexo anal, aunque él no lo sabe, nunca me había penetrado por ahí (equivocadamente, piensa que el trasero no es para ese tipo de actos). Si supiera, jajaja.

Entonces, me coloqué de manera que su pene entrara en mi trasero y comencé a moverme placenteramente, sintiendo un gran placer. Le dije "mi amor, qué bien me estás penetrando por atrás" y él se detuvo por un momento, preguntando "¿en serio es tu trasero? Pensé que era tu vagina".

Vaya, no supe si enojarme o qué, pero preferí seguir disfrutando de la situación y no lo dejé salir hasta que acabó dentro de mí.

Más tarde, me dijo que le sorprendía que me gustara eso y que no lo volveríamos a hacer, tachándolo de antihigiénico, jajaja.

En ese momento, pensé: no volverás a hacerlo tú, porque yo seguiré permitiendo que me penetren por detrás a quienes estén dispuestos. Ufff.

Espero que les haya gustado y por favor, déjenme sus comentarios si desean que continúe escribiendo. ¡Besos!

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 4 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com