Soy Gaby, tengo alrededor de veintiocho años y me considero una atractiva morena, alta, con una figura bien proporcionada, actualmente estoy soltera. Disfruto mucho del sexo y he tenido experiencias muy placenteras con amigos cercanos.
Hace tiempo, mi amigo Eduardo y yo estábamos bromeando por mensaje de texto y me expresó su deseo de acariciar mis pezones y penetrar mi zona íntima en su vehículo, ante mi estado de excitación, acepté. Era una noche lluviosa de invierno. Me vestí con unos leggings y una sudadera sin ropa interior para facilitarle el acceso cuando quisiera tocarme, y esperé ansiosa y nerviosa su mensaje anunciando que ya estaba afuera.
Al recibir su mensaje, salí de mi casa, me subí a su coche y me saludó con un beso normal. Después de una breve conversación, empezó a acariciar mis pechos por encima de la sudadera. Rápidamente bajé la cremallera para que pudiera verlos, sus ojos brillaron con ganas de saborearlos, empezó a apretar mis pezones erectos y a chuparlos con fuerza, mientras tocaba mi zona íntima, la cual ya estaba húmeda. Metió su mano por dentro de los leggings y acarició mi clítoris sin detenerse de chupar mis senos. Yo me encontraba extasiada y comencé a bajar los leggings para poder abrir mis piernas y permitir que introdujera sus dedos en mi zona húmeda y exudando casi, abrí mis piernas y sus dedos entraron lentamente, los sacaba y los volvía a introducir, acelerando el ritmo. Estaba a punto de alcanzar el clímax, entonces retiró sus dedos, los chupó y me hizo oral para luego penetrarme y comenzar a moverse.
Una vez listo para la penetración, me incliné sobre los dos asientos delanteros y sentí cómo su miembro caliente entraba en mi zona íntima. No pude contenerme y liberé mi primer orgasmo, provocando que él aumentara el ritmo de embestida. Yo gemía de placer, comenzó a estimular mi trasero con sus dedos, lo lubricó y lo usó. Sentí la necesidad de expulsar otro orgasmo y cuando sacó su miembro, comenzó a masturbarme hasta salpicar el interior del coche, preparando mi trasero para la penetración. Sin previo aviso, lo introdujo en mi trasero provocándome dolor, empezó a moverse salvajemente y, poco a poco, empecé a disfrutar del placer del sexo anal que me estaba ofreciendo, hasta llegar a otro orgasmo.
Después de unos minutos de movimiento, sentí su eyaculación caliente en mi trasero dilatado. Se retiró, me dio unas lamidas y me pidió que me vistiera porque debía irse. Sentí un ardor exquisito en mi zona íntima y mi trasero seguía emanando fluidos. Me vestí y descendí del coche, fue una experiencia deliciosa.
Habrá más relatos. Besos. Gaby
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