Ya estaba concentrado en darle placer con mi lengua en su zona más íntima mientras mis manos acariciaban sus glúteos, disfrutando del sabor intenso que emanaba de cada pliegue cuando el teléfono sonó nuevamente.
-¿Qué debo decirle?
-Cuéntale la verdad, si le hablas con franqueza, no pensará que es falso.
-¡Qué increíble manera de mover la lengua, maldito!
La miré, le sonreí y me sumergí más profundamente mientras dejaba caer más saliva para humedecerla con mis dedos en sus glúteos, masajeando su área trasera.
- Atienda, señorita -le dije y seguí besándola apasionadamente.
- ¿Hola, cariño, cómo estás? El silencio al otro lado denotaba intriga, como si quisiera saber dónde estaba su pareja o si estaba acompañada.
- ¿Qué haces, amor? ¿Dónde te has ido? ¿Te ha pasado algo?
- No, cariño, no me ha pasado nada, solo se me ocurrió una idea. El otro día encontré unas páginas que habías dejado abiertas sin querer en la computadora que hablaban sobre temas de índole sexual, tríos y otros asuntos que jamás imaginé que te interesarían, lo de los transexuales me pareció algo extremo para ti…
- No, amor, espera, el que estén en las páginas no significa que haya leído todos esos relatos.
- Amor, no te expliques, por favor, no soy tonta, encontré esas páginas en el historial.
El silencio que percibí al otro lado, como hombre, me resultó inquietante, pero a la vez excitante, y me dio la sensación de que si la dinámica entre ellos continuaba por ese camino, lo pasaría muy bien. Seguí besando su zona íntima, la cual al principio se había mostrado un tanto distante por la charla, pero a medida que tomaba el control de la conversación y tocaba temas que, al parecer, la habían atormentado como mujer durante un tiempo, comenzaba a humedecerse más. Es maravilloso experimentar cómo los fluidos emergen de lugares inesperados al entrar en conexión sin tabúes con la sexualidad femenina.
- Así que, calladito, perro, estoy molesta porque no me mencionaste que te interesaban ese tipo de actividades. ¿Has estado con algún travesti recientemente?
-¡No, amor! De vez en cuando entro por simple curiosidad, solo para informarme sobre ese mundo, por favor.
-Está bien, te creeré, aunque debo confesarte algo. Al leer uno de los relatos en los que "has entrado" (subrayó suavemente esas palabras), me provocó una sensación muy ardiente… liberó la excitación que mi lengua le estaba produciendo, el esposo ya había deducido que ella se estaba estimulando, tal vez solo, pero él no estaba en posición de preguntar nada, su esposa había descubierto una de sus actividades secretas y, además, una que cuestionaba su masculinidad en la pareja.
-¿Qué te excitó tanto, amor? Su tono era casi suplicante, pero ella, indiferente, dueña de la situación, le indicó:
-Ve al baño.
- Sí, ya voy, espera, tengo que avisarles a los niños por si acaso.
-Dime, ¿qué fue lo que te excitó?
>Ahora er era innegable para el esposo que ella se estaba estimulando, ya que su respiración se había vuelto más agitada y con una mano en mi cabeza simulaba una masturbación a la vista del celular de él. Desnúdate, quiero verte sin ropa.
El uso de la palabra en femenino causó un cambio muy marcado en la conversación. Él intentó detenerla diciendo "Espera, amor…" pero ella lo interrumpió y volvió a preguntar: ¿Quieres que te cuente lo que me excitó o no?
Escuché el sonido del cinturón cayendo al suelo a través del teléfono, sonreí sobre su zona íntima a lo que ella agradeció con la mirada y una sonrisa. Algo que, al parecer, él del otro lado no vio porque debía estar quitándose.La vestimenta.
-Ahora mismo estoy completamente sin ropa amor, ¿me cuentas qué es lo que te estimuló de lo que leíste?
- Mmmmh, ahora me excita ver lo calenturiento que estás, ¿está mojado tu pene?
-Sí amor, por supuesto, me excita mucho que te estés acariciando y sentirte tan, liberada, ¿Te excitó leer esas páginas de internet?
-Lo que me entusiasmó fue que las leyeras tú y saber que tenías todo ese universo en tu mente, y me complace verte con la verga tan erecta sin incluso tocarte, se nota que a ti también te alivió saber que conozco ese mundo tuyo.
-Sí amor, me emociona esta conversación, pero te repito lo de los relatos esos, aunque haya ingresado no es que me estimulen… pero ella lo cortó de nuevo. Shhh, no quiero más mentiras, ahora así desnudo quiero que escuches lo que se me ocurrió leyendo las historias que “tú” (nuevamente el incremento sutil del tono de voz) leíste antes. Elaboré unas mezclas a mi gusto, y voy a ver si te gustan con la reacción de tu cuerpo, por eso deseo que te quedes ahí de pie con el celular enfrente.
Ya el empleo del femenino no llamaba la atención y él parecía haber aceptado esa sumisión, al menos hasta conocer lo que había excitado tanto a su esposa.
-Bueno, imaginé que un día tú llegabas a casa de trabajar, los niños no estaban y teníamos dos horas para nosotros, que tú quisiste aprovechar para hacer el amor como tradicionalmente lo hacemos, pero que yo te detenía en medio de los besos y te dije, ve a bañarte primero que hoy eres todo mío. Tus ojos más excitados que de costumbre me miran, me das un beso largo y me dices, “sí mi capitana” a lo que yo te digo, pero antes límpiame bien la vulva que acabo de ir al baño antes de que llegaras y me guardé para tu lengua, así que si percibes algún sabor intenso es por eso. Tú me besaste apenas por encima, pero yo te dije que no, que así no se besa a la capitana, y te ordené que me recorrieras la lengua por toda la raja y con la lengua bien ancha, para limpiarme completamente, y después de ese primer recorrido te pedí que realizaras una segunda pero empezando desde el agujero de mi trasero y introduciendo al final toda tu lengua en mi vulva y que te bebieras todo lo que dentro de mí había.
En ese momento él cortó el relato y le dijo “me encanta hasta ahora tu excitación amor, pero ¿por qué no me lo solicitaste alguna vez?” No lo sé amor, seguramente permití siempre que fueras tú el que llevara las actividades sexuales, pero ahora viendo tu pene que no baja y que no puedes evitar tocarte, me doy cuenta de que es lo que empezaré a hacer.
Recién con esas palabras él miró sus manos que automáticamente acariciaban sin parar su pene.
-¿Ya está húmedo? preguntó ella.
-Sí amor.
-Bien, deseo observar cómo extraes un poco de ese líquido, lo pones en tu mano y te lo chupas porque ahora ese sabor me servirá para contarte la otra parte de la historia.
A esta altura ella estaba a punto de llegar al clímax en mi boca, yo estaba completamente empapado y con el pene deseando poseerla por todos lados. El silencio del otro lado indicaba que él estaba haciendo lo que ella le había pedido.
- Ya está, le dijo.
-No amor, estará cuando yo lo indique, porque en mi cuento que me imaginé después de leer tus páginas para adultos (remarcado de nuevo) yo había tenido relaciones íntimas con alguien y tú sin saberlo, en esos lametones y succiones, te estabas bebiendo todo el semen que me habían dejado dentro. Y no pongas cara de asombro porque algo así, o peor, he leído en esas historias, además… jaja ¡mira amor! Su risa resonaba a liberación, alegría, descubrimiento y mucha excitación. ¡Te gotea el pene después de que te dije eso! así que quiero, ahora que sabemos lo que te está excitando.
- Pero amor… Pero amor nada, deseo que te limpies toda esa secreción que te está cayendo, te lo pongas en la palma de tu mano, cierres los ojos y te lo lamas como si estuvieras besando mi vulva con el semen de mi amante dentro, bien limpito me tienes que dejar.
-
Bien cariño.
Ella cubrió la cámara con su dedo mientras la giraba para enseñarme cómo estaba su esposo, desnudo apoyado en la pared, lamiendo su ya casi terminada y con la miembro bien erecto. En una comparación justa, el suyo no estaba mal, pero me sentí tranquilo sabiendo que además de tener relaciones con su esposa, ella iba a tener conmigo una miembro más atractiva, algo que mencionó en algún momento durante la felación.
- Pero eres una zorra sedienta de semen y además cada vez que te hablo así parece que estás a punto de llegar al clímax. Así que ahora, pensando directamente en darle sexo oral a mi amante en cuanto lo saque de mi vagina mientras le pides que te llene la boca de leche como una mujer desesperada, quiero que acabes…
No logró terminar de decir eso cuando el esposo ya estaba de rodillas en el suelo terminando por completo, no aguantó y terminó en cuclillas con los ojos cerrados, ajeno a los lamentos de su esposa, moviéndose como si estuviera teniendo relaciones sexuales o le estuvieran poseyendo, inmerso en sus propios deseos.
Ella lo dejó en esa posición por un rato mientras se inclinaba para practicarme sexo oral a mí, siempre con la cámara cubierta. Con el tiempo, él empezó a respirar más tranquilo y aparentemente más recuperado intentó hablar, pero supongo que la vergüenza de haber sido descubierto en sus deseos más íntimos por su pareja se lo impedía. Entonces ella soltó mi miembro, destapó la cámara y le dijo:
- ¿Hmmmm acabaste, cornudo?
- Oh amor, por favor, detente, esto es muy nuevo para los dos, por favor, no continúes.
- Bueno amor, tienes razón. Ya voy para allá.
- Sí, por favor, ven para que me hagas el amor.
- Me harás el amor como yo decida, pero antes, corto la comunicación porque voy a llenar mi vagina con semen para que a mi regreso cumplas el deseo que tú mismo despertaste con tus historias en línea.
- Amor, espera, ¿estás bromeando verdad?
- No lo sé, amor, si es una broma o no, es lo mismo, en mi mente ya he aceptado a otra persona para llenarme de semen y para que lo bebas, y a ti te ha encantado, eso es lo que importa. Nos vemos en un rato, cornu...
- Jaja, nos vemos más tarde.
Después de colgar, ella se agarró la cabeza y me decía ¿Qué he hecho? ¡No lo puedo creer! ¡He superado todas mis expectativas! Gracias, gracias, gracias, me acariciaba la cara, me daba besos por todas partes, me abrazaba, me decía ay te amo, te amo, te amo, no me importa que te asustes, yo sé de qué forma te amo. Gracias. Hazme el amor por completo, por favor, soy tuya y acábame por completo, porque ya sabes quién va a beberlo.
Yo también la abrazaba, la besaba y de cierta manera también amaba a esa mujer que se había presentado ante mí. Sin duda, nuestra energía había despertado algo en ambos. Por lo tanto, lo que ocurrió allí no fue solo un acto sexual, sino una unión más profunda entre dos personas.
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