Al releer mi diario personal, recuerdo el día en que decidí entregarme por completo a mi adorado progenitor.
07/09/1998, Querido diario, con dieciocho años de edad, mis hormonas están revolucionadas, mi zona íntima se humedece y palpita, por lo que recurro a la masturbación como vía de escape.
10/09/1988, querido diario, la idea de tener relaciones sexuales ronda constantemente por mi mente, pero mi padre no me permite tener novio ni salir por las noches, aunque alguien me interese, no encontramos el momento adecuado...
15/09/1988, querido diario, terminé mi "relación" con un chico que solo me veía como un objeto sexual, mi padre tenía razón al respecto, ya que solo me quería para tener relaciones íntimas. Yo deseaba que mi primera vez fuera especial y mágica.
16/09/1988, querido diario, ¡necesito escribir sobre esto urgente! Estaba teniendo una de mis sesiones de masturbación cuando mi mente empezó a divagar por lugares inexplorados.
Te cuento, después de bañarme, anoche me acosté desnuda para poder disfrutar de una sesión de placer personal, cerré la puerta con llave para evitar interrupciones y comencé. En medio de la excitación, mi mente creó una historia que jamás había imaginado antes.
Me visualicé saliendo del baño en medio de una tormenta, caminando desnuda por el pasillo hacia mi habitación, cuando de repente una figura se materializa frente a mí, la luz se corta, me toma con firmeza y me empuja contra la pared, introduciendo su mano entre mis piernas. Yo, lejos de resistirme, me dejo llevar, sintiendo una mezcla de excitación y nerviosismo. Esta "figura sin rostro" percibe mi receptividad, se despoja de su ropa inferior, me levanta en vilo y nos unimos físicamente. Al regresar a la realidad, me encuentro en mi cama con mi propia mano en mi entrepierna, experimentando las típicas contracciones post-masturbación.
Confesión: echo de menos a mi madre, mi padre está presente pero mi hermana, que estudia para ser Bióloga Marina en el Sur, apenas pasa tiempo conmigo.
No creo que mi padre pueda ayudarme, o quizás sí, pero dudo mucho que desee tener una relación íntima con su propia hija, su princesa.
28/08/1988, Querido diario, hace unos días que mi padre actúa de manera extraña, lo veo preocupado, taciturno y ensimismado.
01/09/1988, Querido diario, la actitud de mi padre me preocupa cada vez más, su comportamiento ha cambiado drásticamente en los últimos días. Si tengo la oportunidad, hablaré con él para intentar ayudar en lo que sea necesario.
02/09/1988, Querido diario, hoy me siento más feliz que nunca, pues he perdido mi virginidad. Te cuento, alrededor de las 20:15 decidí ducharme, al salir de la ducha y dirigirme a mi habitación desnuda, mi fantasía se hizo realidad: mi padre se presentó frente a mí, me tomó entre sus brazos y, apoyándome en la pared, nuestros cuerpos se fusionaron. A pesar del dolor inicial, fue un momento de entrega y placer indescriptible, mi padre supo cómo hacer de mi primera vez algo único y especial, amándolo más que nunca en ese momento tan íntimo y sublime.
La primera sensación de éxtasis llegó rápidamente, apreté mis labios y escuché su voz diciendo... que no lo contuviera, eso bastó para que comenzara a gemir descontroladamente y liberar todo lo que pasaba por mi mente, él continuaba penetrando con fuerza, cuanto más gemía, más intensidad y vigor imprimía a sus embates. Después de mi tercer momento de éxtasis, se volvió frenético, pensé que iba a eyacular dentro de mí, pero me equivoqué, de repente detuvo los movimientos, me abrazó con fuerza y en esa posición, con su miembro dentro, caminó hasta la cama, retiró su miembro mostrándome los hilos sanguinolentos que lo recorrían, aunque no era tan grande como los que había visto en imágenes o videos, me estaba proporcionando un placer inmenso.
El dolor se había esfumado por completo, transformándose en placer, me puso en posición de cuatro y, colocándose detrás de mí, embistió de nuevo bufando como un toro, lo cual me excitó aún más, sus testículos chocaban contra la parte exterior de mi vagina, llegando a parecer golpes contra el clítoris, perdí la cuenta de cuántas veces llegué al clímax. Retiró su miembro de mi interior y se masturbó para culminar la tarea, liberando su semen en mi espalda, haciéndome sentir su tibieza con cada chorro que descendía y reposaba sobre mi piel. Continuando con la fantasía, de la misma manera en que tomó mi virginidad, se retiró sin pronunciar palabra.
02/09/1988, Registro diario, Querido diario, finalmente dejé de ser virgen.
03/09/1988, Querido diario, hoy hube una conversación al respecto con mi padre. Al preguntarle cómo se enteró de mi fantasía y deseo sexual, me confesó que leía tu contenido a diario y no quería que nadie me quitara la inocencia, aunque sabía de mis necesidades como mujer. Se disculpó por sentirse mal por enterarse de mis asuntos a través de ti, admitiendo que no había sido un buen padre y que había sido poco comunicativo. Le aseguré que no tenía de qué preocuparse, que él había sido el mejor padre que pude tener y le agradecí por leerte. A pesar de estar entristecida por dentro, dado que papá descubrió mis hábitos de masturbación, su frecuencia y todos mis pensamientos "impuros".
25/11/1988, Registro diario, hace un tiempo que no te ponía al tanto de mis vivencias. Quiero compartir contigo cómo va todo; seguimos teniendo relaciones íntimas, aunque no compartimos la misma cama para dormir. Cuando alguno de los dos siente deseos, va a la cama del otro para hacer el amor, ahora sin preocupaciones, nos cuidamos para evitar embarazos. Probé el sabor de su semen al igual que él probó mis secreciones. Ahora estamos considerando la posibilidad de probar la intimidad anal, se ha ido preparando lentamente utilizando sus dedos.
28/11/1988. Registro diario, decidí contarle a mi hermana que ya mantengo relaciones íntimas.
30/11/1988. Registro diario, hoy le envié un correo electrónico a mi estimada hermana para informarle que ya no soy virgen, pero no le dije con quién. En primer lugar, me felicitó y me pidió que me cuidara, hablamos mucho sobre diversos temas relacionados con el sexo, debo cuidar de ti como hermana mayor, me dijo. Sin embargo, lo más sorprendente y desconcertante fue su despedida, escribió... bueno hermanita, nos vemos a mi regreso, sé que no me contaste ni te pregunté con quién fue. Pero déjame decirte algo, lo sé, fue con papá. Hasta pronto.
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