Quiero compartir con ustedes la experiencia más reciente que tuve con mi pareja María, la cual es auténtica. Grabé todo lo que me contó y ahora estoy relatando la historia mientras escucho la grabación. Si han leído mi relato previo, conocerán a mi pareja María y a su compañero de universidad Cristian, con quien cumplimos la fantasía de tener un trío.
Llevar a cabo un trío con el amigo Cristian era arriesgado, ya que María podría disfrutar más con él que conmigo, y eso fue lo que sucedió. Me excitaba ver a mi pareja con otra persona, pero desconocía que me engañaba a mis espaldas con Cristian, sin decirme nada al respecto.
En cierta ocasión, mientras estábamos en mi casa, noté que María pasaba mucho tiempo en su teléfono móvil cuando estaba conmigo, lo cual despertó mi curiosidad. Aprovechando que decidió tomar un baño y dejó su teléfono reproduciendo música, decidí mirar, a pesar de que normalmente no reviso sus cosas, algo que ella sabía porque teníamos confianza y compartíamos nuestras contraseñas. Para mi sorpresa, encontré un mensaje en Telegram de Cristian, el amigo de la universidad, que incluía fotos de María en ropa interior mostrando sus glúteos y conversaciones sugestivas. En esas conversaciones se podía leer:
- "María, qué buenas están esas nalgas", decía Cristian.
- "Tu miembro es el mejor que he visto y probado, me encanta", le respondía mi pareja.
- "Podemos decirle a tu novio y repetirlo, así satisfacemos nuestras necesidades", sugería Cristian.
- "Será mejor no decirle nada. Ven mañana a mi casa, no habrá nadie y podremos hacer cosas", contestaba María.
- "Me gusta, entonces mañana estaré allí", concluyó Cristian.
Vi imágenes de mi pareja practicándole sexo oral a Cristian. Incluso vi vídeos en los que, en el auto de Cristian, María le practicaba sexo oral y lo masturbaba. Descubrí que me mentía al decir que salía con sus amigas para estudiar o comer, cuando en realidad se veía y quedaba con Cristian. Me molestó el hecho de que nunca me lo contara y, además, me mintiera. Tal vez si hubiéramos hablado abiertamente de ello, las cosas podrían haber sido diferentes e incluso hubiera estado dispuesto a aceptarlo, pero no, ella estaba teniendo relaciones a mis espaldas con su amigo.
Tras varios días, no pude soportarlo más y hablamos sobre lo que descubrí. Sentía que las cosas ya no eran iguales, así que decidí poner fin a la relación. A pesar de ello, mantuvimos contacto y, con el paso del tiempo, la extrañaba, por lo que le escribí. Nuestra conversación tomó un tono más ardiente; ambos sabíamos que aún nos deseábamos. Quería verla y, si se presentaba la oportunidad, hacer algo más. Acordamos encontrarnos en su casa como solíamos hacerlo. Cuando nos vimos, estaba impresionante. Nos sentamos a hablar y ella me dijo:
- "Andrés, tengo algo que contarte".
- Le pregunté: "¿Qué sucede, María?"
- "Es algo que nadie más sabe, pero ocurrió y no sé qué hacer".
- "Dime qué sucede, para ver cómo puedo ayudarte", le insistí.
- "Está bien. Te contaré todo en detalle", agregó María.
Estaba ansioso por saber de qué se trataba, aunque intuía que no era algo positivo para ella. Cuando mencionó que tenía que ver con Cristian, sentí un poco de rabia y celos, pero decidí escucharla. Comenzó a relatarme de la siguiente manera:
- "Como ya sabes, te fui infiel con Cristian, manteniendo relaciones en ocasiones sin decírtelo. No te mentiré, disfrutaba de cómo lo hacía él y me excitaba la idea de ser infiel a mi novio con mi amigo".
- "¿Cuántas veces ocurrió esto?" le pregunté.
- "Después del trío, sucedió unas cuatro veces. Mayormente eran juegos sexuales y sexo oral. Permíteme seguir contándote", dijo María.
- "En un momento, le envié a Cristian fotos en ropa interior y vídeos masturbándome, me excitaba mucho cómo se lo pasaba".
En el pasado, constantemente me pedía que le enviara imágenes de mis glúteos y expresaba su deseo por tener relaciones sexuales anales conmigo. Ese mismo día sugirió que nos saltáramos las clases para ir a un motel y disfrutar de un buen momento sin interrupciones. Al ver su miembro grande y grueso, excitada le dije a Cristian que quería sentir su pene penetrando mi trasero, pero tenía temor de que mi novio se molestara si se enteraba. Finalmente me convenció y acordamos encontrarnos en la universidad esa tarde, le pedí que llevara preservativos ya que yo no tenía.
Escuchaba atentamente lo que me contaba María, al principio con un poco de incomodidad, pero luego mi miembro comenzó a ponerse erecto por lo que narraba. "¿Cómo fue? ¿Te gustó lo que hicieron?" añadí.
María continuó con su relato:
"Llegamos al motel y apenas entramos nos entregamos a los besos. Tomé su pene, mientras él no perdía tiempo en acariciar mis glúteos, me bajó los pantalones, se bajó los suyos y le encantaba excitarme frotando su miembro duro entre mis nalgas, moviéndose de forma placentera. Quería practicar sexo oral, me arrodillé y comencé a chupar su miembro de manera apasionada, estaba muy excitado, me dio fuertes nalgadas que me hicieron pedirle que se detuviera por si mi novio veía las marcas. Me avisó que estaba por llegar al clímax, así que lo estimulé con más intensidad y eyaculó en mi boca, no paró hasta que me hizo tragar su cálido semen, siendo la primera vez que lo hacía, resultando delicioso."
Vale la pena mencionar que mi novia, María, solía ser una chica tímida, siempre usábamos preservativo, solo en una ocasión lo hicimos sin protección y tampoco era promiscua ni adicta al sexo, pero admitió que ahora era más sensual y disfrutaba de ser ardiente.
María siguió detallando cada acción que realizaban, diciéndole a Cristian:
"Después de una buena sesión de sexo oral y estando completamente desnudos, volvió a frotarse en mis nalgas, con mi ropa interior empapada, su miembro volvía a endurecerse y él me dijo:
- María, me gustas mucho, quiero que seas mía, deseo que esas deliciosas nalgas sean solo para mí...
- También me gustas y quiero que tu miembro sea mío - le respondí.
- Deja a tu novio y verás cómo disfrutaré penetrando tu trasero cuando quieras - mencionó Cristian."
No le respondí a eso, lo único que salió de mi boca fue:
Tu pareja está trabajando, mientras tanto me estoy adueñando de ti con una intensa relación sexual.
Después de ese momento, jamás imaginé escucharme decir esas palabras, y mucho menos habérselas dicho a ti.
- Mi amor, continúa haciéndome el amor con más fuerza, no te detengas, soy tu amante y completamente tuya, deseo que te dejes llevar, no importa si dejas tu semen en mí, quiero sentirlo. Expresé entre gemidos y totalmente excitada.
- ¡Oh María, estoy llegando al clímax, no puedo resistirme más!
En esa instancia, realmente no me importó en lo más mínimo, permití que se liberara dentro de mí, sentí cómo una copiosa cantidad de semen ingresaba en mi vagina, aún penetrándome, lo besé y le dije:
- Es la primera vez que experimento tanta eyaculación, te amo Cristian, qué agradable pene he disfrutado.
- Y para mí, ha sido la mejor eyaculación que he tenido. Comentó Cristian exhausto.
Nos separamos, quedamos tendidos en la cama luego del salvaje encuentro que habíamos tenido, intercambiando besos apasionados. Dado que se estaba haciendo tarde, decidí ir a ducharme para prepararnos. De repente, Cristian entró en la ducha, me abrazó, sentí su excitación y sin dudarlo lo acaricié, y volvió a ponerse duro. Introdujo sus dedos de forma placentera en mi intimidad y disfruté al máximo, hasta que:
- Cristian, detente, siento que me voy a orinar, no tan rápido. Grité entre gemidos.
A pesar de eso, él continuó con más energía, experimenté un gran orgasmo y eyaculación en sus dedos, emanando un líquido de mi vagina, lo cual era la primera vez que me ocurría. Sin perder tiempo, me penetró nuevamente, esta vez de forma rápida, reanudando la intimidad.
- Quiero darte sexo oral, me gusta tenerte en mi boca.
Me arrodillé y comencé a estimular su falo con plumas, por más que intentaba introducirlo por completo, no lograba hacerlo, alcanzaba mi garganta y me asfixiaba. Sus fluidos eran deliciosos y se dispersaban por toda mi cavidad bucal.
Cristian me levantó, me colocó bruscamente contra la pared de la ducha, me golpeó con fuerza, separó mis glúteos e introdujo su miembro, comenzando a penetrarme con gran intensidad.
- No dejaré pasar la oportunidad de estar contigo a solas y disfrutar de nuestra conexión las veces que desee. Expresó.
- Hazme el amor, pero por favor, no eyacules dentro de mí. Solicité mientras disfrutaba de la experiencia.
- ¡Estoy llegando a mi clímax, mi amor! Dijo acelerando su respiración.
- Retíralo, Cristian, no dentro de mí.
- Lo siento, cariño, fue tarde, no pude contenerme. Se disculpó.
Nuevamente sentí su semen llenar mi vagina, al retirarlo, note un pequeño derrame, me pidió que limpiara con mi boca y succionara lo que quedaba de su eyaculación.
Al final, terminamos de ducharnos juntos, salimos, me acompañó a la universidad, antes de despedirnos, comentó lo bien que la habíamos pasado, y que deseaba repetirlo porque le gustaba y quería algo más entre nosotros. Sinceramente le expresé que también me gustaba, pero no deseaba seguir manteniendo estas acciones a espaldas de mi pareja... Nos despedimos con un prolongado beso. Concluyó el relato mi ex novia, María...
Después de escuchar su versión, estaba electrificado sí, pero al mismo tiempo no podía creer que ella hubiera estado con su amigo y él se hubiese venido dentro de ella en varias ocasiones. Me quedé helado cuando me confesó:
- Andrés, estoy embarazada de Cristian, ya tengo dos meses. Cuando se lo comenté, él aceptó que el bebé era suyo y se comprometió a hacerse cargo.
Quedé sin palabras, reflexionando que durante nuestra relación, siempre usamos preservativos y ahora María quedó embarazada de su amigo. Afortunadamente, Cristian reconoció la paternidad sin titubear. Lamentablemente, María ahora está en su sexto mes de embarazo, mantuvo una relación con Cristian, no sé en la actualidad, lo que sí sé es que se convertirá en una joven madre y al final decidió tener un hijo con Cristian, "su amigo".