Enviar mensaje al autor

Mensaje al autor de 芦Marcela mi vecina (VI): Siempre hay espacio para una persona m谩s 1禄

Marcela mi vecina (VI): Siempre hay espacio para una persona m谩s 1

Stefy requer铆a una charla de mujer a mujer, ya que aunque su madre era su confidente, estaban algo distanciadas y Mar铆a Julia, su mejor amiga, se hab铆a ido a Chile para acompa帽ar a su novio por motivos laborales. La hija de Adriana necesitaba expresarse y estaba deseando tener alguien que la escuchara, ya que era un tema bastante 铆ntimo.

Env铆o un mensaje de WhatsApp a Marcela, su vecina del apartamento contiguo, y esta le respondi贸 de inmediato que la esperaba.

Al momento son贸 el timbre, Stefy esperaba detr谩s de la puerta y Marcela la recibi贸 y la invit贸 a pasar.

Not贸 que la joven estaba algo tensa y nerviosa, y en ese peque帽o espacio era dif铆cil mantener una conversaci贸n agradable. Nico y Joaqu铆n, los hijos adolescentes de la mujer, estaban jugando a la PS5 con el volumen de la televisi贸n muy alto, y Francesca, su hija de 5 a帽os, miraba videos de YouTube en la tablet. Un caos auditivo total, por lo que Marcela tom贸 de la mano a su joven vecina y las dos fueron a conversar al dormitorio de la mujer rubia.

Una vez sentadas en la cama, con Stefy todav铆a sin calmarse del todo, Marcela intent贸 averiguar qu茅 le suced铆a.

-Me da un poco de verg眉enza, Marce... No s茅 si hago bien, pero contigo me siento muy c贸moda... Apenas nos conocemos, pero me transmites mucha paz y te veo muy madura y segura de ti misma.

-Gracias por tus palabras, querida... Me halagan mucho y quiero que sepas que te considero una amiga, incluso me resultas tan entra帽able que podr铆as verme como una madre, si as铆 lo deseas...

-Oh, Marce, gracias. Ojal谩 fueras mi mam谩... Te percibo muy libre y me inspiras confianza. En cambio, con Adriana (as铆 llamaba a su propia madre) es imposible; cada d铆a est谩 m谩s hist茅rica y parece que todo lo que hago est谩 mal.

-Tranquil铆zate, cari帽o, y cu茅ntame qu茅 te sucede.

-Marce... La cuesti贸n es la siguiente. Resulta que el fin de semana sal铆 con unas amigas, fuimos a una fiesta en un club campestre y me sent铆 atra铆da por un chico. Se acerc贸 a m铆, bailamos y todo fue muy hermoso. Tom茅 un poco, asumo mi responsabilidad. Luego buscamos un lugar m谩s privado, nos besamos apasionadamente y 茅l intent贸 seguir. Como me gustaba, me dej茅 llevar, la noche era espectacular y hac铆a mucho calor. Me llev贸 a una habitaci贸n de la casa y tuvimos relaciones sexuales.

-隆Vaya, Stefy! 隆Tener relaciones sexuales es algo maravilloso, y m谩s a煤n si es con la persona que te gusta!

-S铆, Marce, todo bien. Coincido contigo, el problema es que no fue hasta que nos quedamos completamente desnudos que me di cuenta de que el chico ten铆a un 贸rgano sexual demasiado grande.

Al escuchar esto, Marcela abri贸 los ojos sorprendida y se tap贸 la boca. Incluso sinti贸 un escalofr铆o recorrer su cuerpo, cambi贸 de postura y flexion贸 su pierna derecha, sent谩ndose sobre su pie con el tal贸n presionando su entrepierna. Intrigada, le pidi贸 a Stefy que continuara su relato.

-Bueno, est谩bamos muy entregados, pero 茅l ten铆a un tama帽o enorme y yo trat茅 de detenerlo, pero fue imposible. Me tom贸 por la fuerza y me penetr贸 por completo... Ay, Marce, me da mucha verg眉enza contarte esto.

Marce, con el tal贸n presionando su entrepierna, quer铆a conocer m谩s detalles.

-Al principio me cost贸 mucho, no tienes idea de c贸mo me hizo da帽o. Adem谩s, yo mido un metro sesenta y 茅l deb铆a medir 1.80 o m谩s; me lastim贸 mucho, tanto que incluso sangr茅 un poco.

-驴Pero se protegieron? 驴Digo, el chico us贸 preservativo?

-S铆, amiga, claro que s铆. Era una relaci贸n casual y siempre que lo hago o planeo hacerlo, llevo protecci贸n en la cartera.

-驴Siempre tienes relaciones casuales, entonces?

-Hmm... S铆... Me gusta mucho el sexo y, si hay qu铆mica con la otra persona, me dejo llevar.

y algo debe suceder.

El problema es que esta vez perd铆 el control de la situaci贸n, termin茅 toda ensangrentada pero Joel me dio la mejor noche de mi vida. El dilema es que acordamos volver a encontrarnos... Y aqu铆 es donde necesito tu ayuda, Marce...

-Mmmm vamos a ver en qu茅 puedo colaborarte... Ten cuidado con lo que me dir谩s, 驴eh?

Stefy respir贸 hondo, reorganiz贸 sus ideas y con valent铆a se anim贸:

-Marce... Joel est谩 obsesionado con practicar sexo anal conmigo... Quiere penetrarme por detr谩s y a m铆 me aterra. Y bueno... nada... Me invit贸 a salir y s茅 que en esa cita va a intentar algo y no podr茅 escapar de su insistencia... est谩 siendo muy persuasivo. Aquella noche le dije que No, discutimos, luego nos reconciliamos y le promet铆 "eso" para la pr贸xima vez.

-Pero si no quieres hacerlo, con un No deber铆a bastar y 茅l deber铆a respetar tu decisi贸n.

-Marce, 驴t煤 practicas sexo anal con tu esposo?

-隆Ay, nena! 驴No crees que es demasiado 铆ntimo ese tema? -Marce elev贸 un poco la voz, sorprendida por la pregunta de su vecina, quien solo buscaba desahogarse y compartir algo tan personal, luego se relaj贸 recordando sus propias experiencias al descubrir su sexualidad en sus veinte a帽os, sin muchas amigas que la guiaran o ense帽aran.

-Perd贸n, Stefy, no quise sonar tan brusca, pero me tomaste por sorpresa con esa pregunta...

-Respondiendo a tu pregunta, s铆, con mi marido practicamos sexo anal, pero es distinto a tu situaci贸n, con 茅l lo hacemos de mutuo acuerdo, 茅l lo desea... y bueno, digamos que yo tambi茅n- Respondi贸 Marcela, sonrojada como nunca antes al hablar tan abiertamente sobre algo tan 铆ntimo.

-驴Sabes? Me resulta gracioso escucharte hablar de tus relaciones con 茅l.

-Bueno, 驴tambi茅n escuchas todas las conversaciones como tu madre? Porque al igual que t煤, en la cena de la otra noche, me lo dijo de la misma manera tan directa.

-Bueno, Marce, 驴qu茅 se le va a hacer si la pared entre nosotras es tan fina como el cart贸n?

Ambas rieron, disfrutando de una conversaci贸n 铆ntima pero relajada.

Despu茅s de tantas risas, Stefy comparti贸 con Marcela otra preocupaci贸n:

-Marce, cambiando de tema, quiero pedirte que me ayudes con algo m谩s: necesito saber qu茅 est谩 sucediendo entre mi mam谩 y el chico del departamento de abajo.

-驴Mart铆n? -Pregunt贸 sorprendida Marcela. Su coraz贸n empez贸 a latir m谩s r谩pido.

-S铆, ese mismo. He notado a mi mam谩 un poco extra帽a y ese chico la est谩 rondando... Mmm, no s茅, pero creo que se ven a escondidas.

Marce sinti贸 un nudo en la garganta. Como Stefy ten铆a una buena imagen de ella, y aunque con Gabriela no fueran exactamente "novios", era consciente de sus encuentros 铆ntimos.

-D茅jame investigarlo, le dijo a Stefy mientras la acompa帽aba a la puerta. Marce se qued贸 aturdida, la idea de que Adri y ella pudieran tener una relaci贸n no le agradaba en absoluto.

Y as铆 empez贸 su papel de detective.

Mientras tanto, las cosas en el matrimonio de Marcela y Nacho no marchaban del todo bien. El detonante del problema fue el pr贸ximo viaje que el joven esposo de la mujer madura iba a realizar con amigos a la provincia de Mendoza. No era un simple viaje tur铆stico, Nacho planeaba hacer rafting en un poderoso r铆o de esa regi贸n cuyana, algo que nunca le hab铆a gustado a Marcela, pero Nacho, terco y motivado por sus amigos, decidi贸 emprender la aventura.

Lleg贸 la noche antes del viaje. Nacho partir铆a al amanecer con sus amigos y Marce, enojada, le evitaba. Al regresar del gimnasio, ella llevaba puesta una musculosa negra y una calza corta azul Francia que realzaba su figura de forma provocativa. Aquella calza ten铆a un detalle en la parte trasera que realzaba su trasero de forma espectacular. Por supuesto, le quedaba incre铆ble.

Al verla as铆, su marido no pudo evitar sentirse atra铆do por ese perfecto trasero enfundado en esa diminuta calza levanta cola azul con detalles negros que...

Su esposa estaba estrenando lo motiv贸. 脡l comenz贸 a preparar su mochila de viajero sobre la cama matrimonial y ella, enojada, deambulaba por la casa moviendo las caderas, agach谩ndose y a veces inclin谩ndose como si lo hiciera a prop贸sito.

Nacho, intentando entablar conversaci贸n, le pidi贸 que planchara un pantal贸n y una remera que llevar铆a puestos al partir. Ella, muy a rega帽adientes, tom贸 las prendas y se dispuso a plancharlas en el mismo colch贸n. Marcela tiene un car谩cter fuerte, y cuando se molesta es mejor no cruzarse en su camino.

Tener a su esposa as铆 inclinada, con una plancha en la mano y d谩ndole la espalda con un trasero tan llamativo, llev贸 a Nacho a no poder contenerse y lanzarse sobre Marcelita para acariciarla con pasi贸n. La rubia no dec铆a una palabra, pero de alguna manera parec铆a estar ofreci茅ndose a su joven esposo. Hay que admitir que la blonda estaba deseosa, en primer lugar por una conversaci贸n previa con la vecina que la tent贸 un poco, y en segundo lugar porque hacer el amor estando enojados a la larga les tra铆a beneficios, terminaban reconciliados y m谩s enamorados que nunca.

Nacho estaba extasiado, se agach贸 a la altura de esas nalgas y aproxim贸 su rostro, inhalando el aroma m谩s 铆ntimo de su esposa rubia, quien estaba sudorosa despu茅s de pasar mucho tiempo en el gimnasio. Le gustaba olerla, era como un ritual animal, un paso previo al apareamiento. Se embriagaba con ese olor tan personal, hundiendo su rostro y nariz all铆 durante un buen rato, retirando su rostro 煤nicamente para respirar. Era sumamente excitante adorar el trasero de su esposa.

Le baj贸 la calza y descubri贸 otra prenda nueva. Una tanga hilo dental de microfibra blanca con una argolla plateada que se un铆a en el punto donde converg铆an los laterales y la escasa tela que se met铆a toda en la hendidura. Era sumamente er贸tico.

La rubia permanec铆a seria, sin articular palabra, simplemente permit铆a que su marido explorara su trasero porque a ella le gustaba mucho.

Nacho baj贸 esa diminuta tanga de microfibra y pas贸 su lengua por su sudoroso ojete. Al sentirlo en esa zona tan sensible, ella se estremeci贸, apret贸 fuertemente sus nalgas pero luego se fue relajando, cerr贸 los ojos, abri贸 el esf铆nter y disfrut贸 de lo que su esposo le hac铆a.

Era realmente perfecta, con un trasero que incitaba al pecado, redondo, sin imperfecciones, suave al tacto y con un ano rosado que incluso le brindaba un agradable y salado sabor a la juguetona lengua de Nacho. Le encantaba lamer el trasero de su rubia esposa, era su mayor debilidad.

En esta ocasi贸n no hubo tiempo para una ducha despu茅s de la tarde en el gimnasio, Nacho sabore贸 todo el sudor que emanaba de esa zona del cuerpo de su esposa rubia, a veces sub铆a a masajear el sudor de su espalda y luego regresaba a hundirse en esas nalgas blancas.

Por su parte, Marcela comenz贸 a masturbarse y los chasquidos de los dedos dejaban en evidencia su abundante humedad. Le encantaba c贸mo Nacho le practicaba sexo oral en el trasero, era un placer 煤nico para esa mujer, y lo disfrutaba a煤n m谩s estimulando su vulva de manera fren茅tica. Ten铆a el cl铆toris tan hinchado como un bot贸n y ba帽ado en sus propios fluidos.

Record贸 a Stefy, quien seguramente escuchaba todo tras esa delgada pared, esa chica que necesitaba consejos sobre c贸mo darle placer anal a su novio. Marce asumi贸 el papel de maestra y le dijo a Nacho: "Hazme el amor por detr谩s, cari帽o, soy toda tuya".

Obviamente, fue m煤sica para los o铆dos de Nacho, quien, tras darle una buena lubricaci贸n y teniendo el pene completamente erecto con el glande cubierto de l铆quido preseminal, procedi贸 a penetrarla poco a poco. Era un experto en hacerle el amor anal a Marcela, mostraba una infinita paciencia para introducirse en ella. Jugaba con la cabeza de su miembro sobre el h煤medo esf铆nter de la mujer madura, y ella no dejaba de penetrarse con los dedos. Arque贸 m谩s su espalda sobre el colch贸n y coloc贸 un coj铆n debajo, mordi贸 la s谩bana cuando laterca y algo m谩s de la pija de Nacho. La deseaba dentro pero Ya.

No voy a cansarme de elogiar a Nacho por la destreza que mostraba al penetrar a su mujer. Lo hac铆a con un ritmo constante, pero con fuerza y sobre todo con mucho entusiasmo. Cualquier persona com煤n habr铆a eyaculado al minuto de estar teni茅ndola en cuatro a la experimentada dama m谩s deseada del edificio. Aquella vista era un placer reservado para pocos, y ella, agradecida, olvid贸 su enfado y con los dedos h煤medos empez贸 a gemir hasta alcanzar un merecido orgasmo.

Guardaron silencio por un momento, ella ten铆a los 22 cent铆metros del pene de su esposo completamente introducidos en su trasero, se la hizo entrar toda y sus test铆culos hac铆an tope con las blancas nalgas de la rubia. El macho, cubierto de sudor, se desplom贸 sobre la espalda de su pareja y ella, provocativa, le susurraba obscenidades al o铆do y Nacho retom贸 los embates. Marce ya hab铆a tenido un orgasmo, pero su marido era incansable.

Con un r铆tmico sonido de golpes continuos aguant贸 lo m谩s que pudo y a petici贸n de ella sinti贸 que se acercaba al cl铆max, no logr贸 contenerse y liber贸 una potente descarga de semen en el dilatado ano de la mujer madura.

Y como hab铆a predicho, la visi贸n de esa intensa penetraci贸n conquist贸 a煤n m谩s a la rubia, y si no fuera por ese molesto viaje, despu茅s de ducharse regresar铆an a la cama y har铆an el amor una vez m谩s.

Ella se duch贸 primero y 茅l lo hizo despu茅s, ella lo esperaba despierta, vestida con su vieja camiseta de dormir y una diminuta tanga rosa, con las piernas elevadas apuntando al techo, unt谩ndolas con una emulsi贸n para mantenerlas firmes y suaves, mientras se entreten铆a con las redes sociales en su celular.

Al regresar Nacho, ella lo busc贸 para tener un segundo encuentro, pero 茅l le rest贸 atenci贸n, ya que se dedic贸 a preparar su mochila para el viaje.

La rubia, enfadada nuevamente, se recost贸 boca abajo y escondi贸 su rostro debajo de la almohada como un capricho, llena de furia se qued贸 dormida.

Lleg贸 la hora de partir y ella lo acompa帽贸 descalza, con su camiseta de dormir puesta y la tanga colgando, la misma prenda que hab铆a motivado el hermoso acto sexual que su marido le hab铆a brindado unas horas antes.

Ya hab铆a dejado atr谩s su enfado, no pod铆a resistirse porque lo amaba con pasi贸n. Llegaron hasta el rellano y all铆 se despidieron, muy cerca el uno del otro, tras miles de recomendaciones de la rubia.

Ella regres贸 a su cama un poco triste, era la primera vez que iban a "separarse" por un lapso de 15 d铆as, extra帽aba mucho a su amado y apenas hab铆an pasado 30 minutos.

Con el sol en lo alto, ella se despert贸, desayun贸 con sus hijos, se visti贸 con ropa c贸moda y sali贸 a hacer las compras con su hija de 5 a帽os. No pod铆a dejar de pensar en su esposo.

Por la tarde, acostada en esa cama que le parec铆a enorme y fr铆a, busc贸 distracci贸n en su celular y contact贸 a sus amigas: Gaby le respondi贸 que estaba rumbo a Las Toninas con su hija, y trat贸 de comunicarse con Anal铆a, pero despu茅s de enviarle un mensaje por WhatsApp, solo apareci贸 una tilde, lo que llev贸 a Marce a suponer que la delgada mujer ten铆a apagado su tel茅fono por estar teniendo relaciones con alg煤n hombre de turno, sab铆a muy bien lo promiscua que era su amiga y que no perd铆a el tiempo; con Anal铆a era imposible contar, especialmente en un fin de semana.

Aburrida, frustrada y enojada, nada le gustaba. Trat贸 de enfocar su mente en positivo y como 煤ltima opci贸n pens贸 en su joven vecina.

Busc贸 el contacto en su celular y con el cl谩sico "驴Qu茅 haces perdida?" entabl贸 una conversaci贸n con Stefy, quien respondi贸 casi de inmediato.

Stefy tambi茅n estaba muy aburrida. 脕vida de salir, sugiri贸 una visita al centro comercial, mirar escaparates, distraerse y gastar la tarjeta de cr茅dito, algo que les vendr铆a bien a ambas, y despu茅s de insistir mucho, convenci贸 a Marce, quien no ten铆a muchas ganas.

Alrededor de las 6 de la tarde llegaron al centro comercial, Stefy vestida con ropa deportiva t铆picamente adolescente y Marcela con unas sandalias de plataforma alta, una camiseta.

Con una ajustada blusa que llegaba hasta el ombligo, anteojos oscuros y unos shorts formales de tiro alto en un llamativo color rosa chicle, sujetos por un elegante cintur贸n blanco a juego con la entallada camiseta y con sus delicadas sandalias de goma.

El ce帽ido short resaltaba su prominente trasero, y desde atr谩s se pod铆a apreciar perfectamente la forma de su ropa interior.

No se puede negar la vanidad y egocentrismo de la rubia, le encantaba llamar la atenci贸n y lo hac铆a con gran destreza.

Sin duda era el centro de atenci贸n, incluso un grupo de adolescentes le tom贸 un par de fotos mientras la mujer observaba un escaparate. De verdad estaba espectacular y provocaba suspiros entre los hombres presentes.

Decidieron dejar a Francesca en un establecimiento de entretenimiento infantil, donde la ni帽a se sumergi贸 en un 谩rea de juegos y Marce y Stefy se sentaron en el restaurante de comidas r谩pidas contiguo al lugar donde dejaron a la peque帽a.

Marcela cruz贸 las piernas impacientemente, deseando saber si Stefy hab铆a logrado concretar su encuentro con su pareja.

En unas mesas m谩s distantes se encontraban tres hombres de entre 35 y 40 a帽os, quienes las observaban con insistencia. Marce se dio cuenta y permaneci贸 con las piernas cruzadas, jugando con su sandalia de plataforma mientras la balanceaba con sus dedos.

"Marce, esos hombres te est谩n mirando fijamente", dijo Stefy, a lo que ella respondi贸 con tranquilidad, "D茅jalos, deben ser unos verdaderos pervertidos. Son los t铆picos que se hacen los machos y luego se echan para atr谩s".

"Presta atenci贸n", le dijo la mujer madura y se levant贸 para ir a hacer el pedido en la barra. Poni茅ndose su sandalia, se dirigi贸 s煤per provocativa a hacer el pedido. Siendo la 煤ltima en la fila, llamaba la atenci贸n como una yegua en celo, apuntando hacia la mesa de los tres hombres solitarios. Stefy observaba atentamente. Al verla as铆, ofreciendo su espalda, uno de los hombres se levant贸 y se acerc贸 a la rubia impactante. De los tres, era 茅l quien atra铆a a la mujer. Un hombre de unos cuarenta a帽os vestido con pantalones el谩sticos y una barba cuidadosamente recortada. Era muy elegante y estaba bien vestido, ten铆a ese "algo" que la atrajo. Se coloc贸 detr谩s de ella y, sin timidez, le dijo algo. Ella le sonri贸 y comenzaron a intercambiar palabras. Siempre respetando el orden de la fila, ella adelante y 茅l cada vez m谩s atrevido, casi rozaba su impecable trasero rubio. Continuaron hablando mientras esperaban ser atendidos y se separaron un poco.

El hombre qued贸 sorprendido, y Marce, con la bandeja de pedidos en mano lista para regresar a su mesa, fue nuevamente interceptada por el insistente hombre. Conversaron un poco m谩s, y 茅l la hizo re铆r mucho, qui茅n sabe qu茅 cosas le habr谩 dicho, pero en un atrevimiento, sac贸 su celular del bolsillo y agreg贸 un contacto: 隆le pidi贸 el n煤mero a la rubia!

De regreso en la mesa, Stefy critic贸 que le hubiera dado su n煤mero a un desconocido, a lo que ella respondi贸 con m谩s calma que los hombres sol铆an actuar de esa manera, presumiendo ser valientes y luego desapareciendo.

Cambiando de tema, Marce le cont贸 a Stefy sobre su reciente embarazo de unas cuantas semanas. La joven estall贸 de alegr铆a, tanto que se adelant贸 a otras mujeres y le pidi贸 que fuera la madrina de ese beb茅 que apenas empezaba a gestarse en el vientre de la doctora. Marcela acept贸, convirtiendo as铆 a Stefy en t铆a y madrina al mismo tiempo, ambas estaban m谩s que felices.

De reojo, observ贸 al hombre atrevido que se le acerc贸, quien, t铆pico de un hombre en grupo, olvid贸 su comportamiento individual y actu贸 imitando a los dem谩s. Los tres se re铆an c贸mplices, como si estuvieran alabando el trofeo que hab铆a conseguido tras su arrojo. Sac贸 su celular del bolsillo y se dispuso a escribir. En ese momento, el celular de Marcela vibr贸 en su bolso.

pero opt贸 por ignorarlo, al darse cuenta de su inmadurez, incluso lament贸 sus acciones."

Retomaron la conversaci贸n y Stefy mencion贸 que se encontraba con su pareja esa noche. Marce le ofreci贸 algunos consejos y le insisti贸 en que si no se sent铆a segura, por favor no lo hiciera."

Saliendo del restaurante, recogieron a Francesca y fueron a una farmacia, donde Marcela compr贸 protectores diarios, adem谩s de solicitar un gel 铆ntimo y dos paquetes de preservativos antes de pagar. Los chicos que trabajaban en la farmacia se mostraron impresionados al atenderla, observ谩ndola detenidamente. Stefy qued贸 fascinada por la atenci贸n que su amiga atra铆a de los hombres, desde los adolescentes que le sacaban fotos, hasta el hombre que le dio su n煤mero de celular en la fila, y finalmente los dos chicos de la farmacia."

De regreso en el auto, la rubia le entreg贸 a Stefy una caja de condones y el gel 铆ntimo para que los use con Joel esa misma noche, reiter谩ndole que si no se sent铆a lista para tener relaciones anales con su pareja, que no lo hiciera."

Y al haber adquirido dos paquetes de preservativos, uno de ellos se lo guard贸 para s铆 misma... habr铆a que averiguar cu谩les eran sus intenciones."

Por la noche, mientras sus tres hijos dorm铆an, Marcela se duch贸 para relajarse, se lav贸 el pelo y se envolvi贸 en una toalla en la cabeza antes de acostarse en la cama a ver televisi贸n. De vez en cuando, miraba su celular para ver si Nacho le escrib铆a, pero no recibi贸 respuesta... sin duda, eso aumentaba su mal humor."

Record贸 al joven con barba incipiente que la abord贸 en el restaurante de comida r谩pida en el centro comercial. Busc贸 el mensaje de WhatsApp de ese n煤mero desconocido y se sinti贸 intrigada. Al abrirlo, dec铆a: "Hola rubia, soy Gustavo, este es mi n煤mero", seguido de otro mensaje 30 minutos despu茅s diciendo: "No puedo sacarte de mi mente, me volviste loco."

Al parecer, el hombre estaba esperando una respuesta de la rubia, al punto de que al ver las dos marcas de verificaci贸n azules, interpret贸 que hab铆a ca铆do en su juego."

En ese momento, ella le escribi贸: "Hola, me llamo Marcela, 驴c贸mo est谩s?", a帽adiendo un emoji a su mensaje."

Estaba dando lugar a una posible conversaci贸n."

"隆Oh, Marcela! Me encanta ese nombre. Es m谩s, es tan hermoso como su portadora."

"Y ahora me dir谩s que tu abuela se llamaba Marcela. M谩s directo, por favor", respondi贸 desafiante."

La respuesta lleg贸 de inmediato...

"Mira rubia, desde que te vi, me volviste loco y, para colmo, no dejaste de provocarme ni un segundo. Tengo la impresi贸n de que eres una mujer experimentada que disfruta mucho del sexo."

"Vamos a aclarar las cosas:

1) Si cre铆ste que te estaba "provocando", es un problema tuyo. Tienes una imaginaci贸n muy activa.

2) Me parece totalmente inapropiado que me llames "experimentada"; adem谩s, a juzgar por tu estilo, no eres precisamente un joven, m谩s bien pareces un viejo verde que pretende ser joven y seductor."

3) En eso estoy completamente de acuerdo. Me encanta el sexo."

Y as铆, la rubia estaba llevando la delantera en su argumentaci贸n. Esas verdades seguramente le debieron causar molestia. Ahora deb铆a esperar una respuesta contundente por parte de quien intentaba seducirla mediante mensajes desde un tel茅fono desconocido."

Y Gustavo subi贸 la apuesta, envi谩ndole una foto acostado con una erecci贸n completa, sostenida con la mano izquierda, donde se ve铆an parcialmente sus piernas, dos test铆culos bastante cargados sin vello p煤bico, completamente depilados en esa zona como a ella le gustaba, y su miembro ten铆a un tama帽o normal, no era delgado.

pero tampoco ancha y en ese tronco le resaltaban algunas venas y pose铆a una cabeza grande.

Marcela se qued贸 inm贸vil, era la primera ocasi贸n en su existencia que recib铆a la imagen de un miembro viril erecto en su tel茅fono m贸vil. Indudablemente, Gustavo hab铆a causado cierto efecto en la rubia de prominente trasero.

En ese mismo instante, las sospechas de Stefy se confirmaron: su madre, Adriana, estaba empezando a gemir en el piso de abajo acompa帽ada de unos intensos golpes r铆tmicos. Resultaba incomprensible que estuviera manteniendo relaciones 铆ntimas con Mart铆n, aquel Mart铆n de quien ten铆a una imagen intachable.

"La ley del retorno" o tambi茅n llamado karma, estaba afect谩ndola directamente; ahora era ella quien deb铆a soportar en soledad los ruidosos encuentros amatorios de sus vecinos. Para colmo, Adriana no cesaba de gemir mientras su vecino la penetraba sin descanso de manera constante. Su querido Mart铆n le estaba siendo infiel a su amiga Gabriela. Consider贸 la idea de tocar a la puerta y pedirles que bajaran el volumen y la dejaran descansar; se sent铆a confundida porque su apreciado vecino estaba entreg谩ndole a Adriana la cogida de su vida, tan necesitada ella.

Por lo tanto, decidi贸 desahogarse, llevando una mano a su zona 铆ntima y comenzando a estimularse al ritmo de sus vecinos de abajo, quienes la estaban pasando muy bien.

Estaba totalmente excitada, merec铆a un momento de placer, sus dedos h煤medos no paraban de explorar su entrepierna insatisfecha, ansiando sentir algo r铆gido en su interior. Claramente le resultar铆a dif铆cil pasar tanto tiempo sin Nacho, su esposo, quien sol铆a satisfacerla con largas sesiones de sexo. Lo extra帽aba profundamente.

Se distrajo tanto con los sonidos provenientes del piso inferior y con el intenso placer que se produc铆a en su entrepierna, que su tel茅fono qued贸 a un lado sin prestarle atenci贸n.

Se introdujo los dedos profundamente, casi llegando a meter toda su mano en su interior, se acarici贸 intensamente y lleg贸 a un orgasmo abrumador.

Cuando recuper贸 fuerzas, tom贸 su tel茅fono m贸vil y not贸 que ten铆a varios mensajes de Gustavo reproch谩ndole por no haber respondido, burl谩ndose de ella por haberse "asustado" ante la imagen de su miembro viril erecto.

-驴Qui茅n se cree que es este idiota? -se pregunt贸 a s铆 misma, decidida, tom贸 una decisi贸n y con el celular en la mano, se tom贸 una fotograf铆a de su vulva h煤meda con las rodillas levantadas y los pies presionando el colch贸n. Sus labios vaginales sobresal铆an, abri茅ndose a煤n m谩s captur贸 el momento en que una espesa gota blanca emerg铆a desde lo m谩s profundo, para finalmente introducirse en su ano rosado, absorbiendo todo aquel n茅ctar emanado de su entrepierna.

Era la primera vez que realizaba algo tan atrevido, a煤n m谩s con un desconocido. Configur贸 el modo de la c谩mara y se lo envi贸 a su atrevido admirador.

Por su precipitaci贸n o torpeza, el hombre de cuarenta a帽os abri贸 la foto, pero no se percat贸 de que ella astutamente seleccion贸 la opci贸n 1 redondeada y la imagen se envi贸 de manera temporal. Si la vio o no, qued贸 con las ganas de volver a verla, y tampoco tuvo la oportunidad de reenviarla a sus "amigos inmaduros".

Marcela no dej贸 ning煤n cabo suelto y sali贸 victoriosa una vez m谩s.

-Rubia, eres muy malvada, mira toda la leche que me hiciste sacar -le escribi贸, adjuntando una foto de su miembro fl谩cido reposando sobre su abdomen, con abundante semen derramado por su ombligo y parte de su vientre.

-Te suplico que me mandes otra foto, mi amor-

-Ven a mi casa y te har茅 el amor intensamente, rubia provocadora. Dime que s铆 y te enviar茅 mi ubicaci贸n y te pagar茅 el servicio de transporte. Por favor, cari帽o, me tienes muy excitado.

-No puedo, estoy sola con mis hijos.

-Dame tu direcci贸n y voy hacia all谩, te buscar铆a hasta debajo de las piedras. 隆Quiero tenerte!

-Est谩s loco, ni se te ocurra pedir mi direcci贸n, 隆es una falta de respeto!

As铆, Marcela se mostr贸 ofendida y dej贸 de responderle (al menos por esa noche) a Gustavo, un nuevo pretendiente que estaba entrando en su vida.

Dej贸 el celular sobre la mesita de luz y al

Durante un momento, percibi贸 el zumbido del tel茅fono. Se ilusion贸 pensando que podr铆a ser el amor de su vida escribi茅ndole desde Mendoza, pero en realidad era Stefy con un mensaje de voz.

"Amiga, ven a buscarme, no me encuentro bien", dijo Stefy.

Preocupada, le pidi贸 que compartiera su ubicaci贸n. Se visti贸 r谩pidamente, agarr贸 las llaves del auto y, dejando a Nicol谩s, su hijo mayor, a cargo de la casa, se dispuso a ir en ayuda de su joven amiga.

Nerviosa, condujo con determinaci贸n, decidida a enfrentar a ese tal Joel, ya que sospechaba que hab铆a lastimado a Stefy con el tama帽o del pene que su amiga hab铆a mencionado d铆as atr谩s.

Pronto descubriremos qu茅 suceder谩 cuando Marce se re煤na con Stefy.

驴Se atrever谩 a intimar con Gustavo? Ese hombre que poco a poco y a su manera la estaba seduciendo.

En estas semanas sin Nacho en casa, todo puede suceder, y seguramente habr谩 motivos para continuar con la narraci贸n.

El desenlace queda en suspenso.

隆Hola! Si este relato te lleg贸, contame qu茅 sentiste. Tu mensaje me llega directo. 馃拰

Eleg铆 c贸mo apoyar al autor:

$5
Un caf茅

Me tomar茅 un caf茅 y pensar茅 en ti.

$10
Algo bonito

Escr铆beme algo bonito, te leer茅 con calma.

$20
Me motivas

Eres la motivaci贸n que necesito para seguir escribiendo!

$50
Me agradas

Te responder茅 con calma y si gustas intercambiamos algunas fotitos 馃槈

$100
Me conocer谩s

Me caes muy bien 驴Te apetece una videollamada?

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com