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Marcela y la vecina (IV): Celebraci贸n en la casa de Anal铆a

Claramente, Anal铆a destacaba como la m谩s atrevida de las tres amigas. Mostraba una gran preferencia por el sexo y disfrutaba de los juguetes 铆ntimos. Pose铆a una amplia variedad de consoladores de distintos tama帽os y colores, adem谩s de ser una apasionada compradora de lencer铆a, especialmente de tangas "hilo dental". A pesar de su infelicidad en el matrimonio y de no tener hijos por decisi贸n propia, debido a su trabajo y su dedicaci贸n al cuidado de su cuerpo, su esposo, quien ocupaba un cargo importante en un banco multinacional, le proporcionaba una buena calidad de vida, pues no le faltaba de nada. Sin embargo, 茅l no satisfac铆a sus necesidades en la cama, lo que la llevaba a recurrir primero a juguetes sexuales, como falos de pl谩stico y bolas chinas, y tambi茅n a tener amantes de forma ocasional.

Circulaban rumores de que sol铆a llevar consigo un plug anal, algo que ya hac铆a de forma habitual, como si fuera lo m谩s natural del mundo.

Nos conocimos en un evento escolar de Francesca, la hija de Marcela y Nacho. Yo estaba con Gabriela, y Anal铆a tambi茅n asisti贸 a ese acontecimiento del jard铆n de infantes de la ni帽a de Marcela.

Anal铆a ten铆a un aspecto encantador, con 45 a帽os, una figura esbelta al estilo de una modelo, con piernas y abdomen probablemente moldeados a trav茅s de procedimientos est茅ticos, ya que no mostraban ning煤n exceso.

Aunque ya no era rubia como me hab铆an descrito, ahora luc铆a un cabello casta帽o claro que resaltaba su piel blanca, as铆 como sus grandes y expresivos ojos verdes. Pose铆a una dentadura perfecta y una boca grande (no pude evitar imaginar que ser铆a capaz de manejar dos penes al mismo tiempo all铆).

Llevaba puestos unos vaqueros b谩sicos y, aunque no ten铆a mucho trasero, igualmente ten铆a su atractivo.

Si clasificara a las tres amigas, dir铆a que Gabriela era m谩s bien una MILF con curvas, Anal铆a la modelo y Marcela se asemejaba a una vedette, con unas medidas de 90-60-95, una aut茅ntica "Butt Woman", la mujer con el trasero perfecto.

El caso era que Anal铆a ten铆a un deseo ardiente por mantener relaciones sexuales y un grupo selecto de hombres esperando para complacerla.

Adem谩s de buscar encuentros con hombres m谩s j贸venes que ella, quer铆a llevar a Marcela por el mismo camino. Ambas iban juntas al gimnasio, siendo las "veteranas" m谩s deseadas. Anal铆a, completamente desinhibida, coqueteaba con todo el mundo, mientras que Marcela era m谩s reservada, limit谩ndose a mantener conversaciones breves con los asistentes al gimnasio.

Hab铆a un chico llamado Juan Jos茅 que sent铆a una fuerte atracci贸n por Marcela, estaba completamente enamorado de ella, pero la mujer madura ni siquiera lo consideraba. 脡l la miraba como un ni帽o mira los juguetes en una jugueter铆a. Verla entrenar con esas mallas ajustadas que parec铆an una segunda piel hac铆a que a Juanjo se le pusiera erecto solo con el contacto visual.

Con tan solo 21 a帽os, Juanjo era joven, con un cuerpo trabajado en el gimnasio, bien definido, atractivo y simp谩tico. Manten铆a relaciones sexuales con Anal铆a con frecuencia, ya que ella estaba dispuesta a experimentar de todo, y los hombres m谩s j贸venes eran su debilidad.

No hace falta decir que, adem谩s de estar con Juanjo, manten铆a relaciones sexuales con otros dos o tres chicos del gimnasio, pero Juanjo era su preferido. Lo recog铆a en su moto a la hora del almuerzo en la consultora privada donde ella trabajaba. La esperaba afuera y, con un simple mensaje de texto indic谩ndole que estaba lista, ella sal铆a y se dirig铆an directamente a un hotel. 脡l sab铆a c贸mo satisfacer a su amiga descuidada. Ella ten铆a muchas demandas y 茅l aprovechaba su desesperaci贸n para poseerla con firmeza.

Despu茅s de un d铆a de ejercicio en el gimnasio, ambos terminaron tumbados en la cama de un hotel, con sus cuerpos desnudos reflejados en los espejos del techo de la habitaci贸n. Juanjo, t铆midamente, le confes贸 a Anal铆a su deseo por la rubia de gran trasero, a lo que ella, lejos de sentirseofendida permiti贸 que continuara con su discurso.

Opt贸 por seguirle el juego y no le ofreci贸 ninguna garant铆a... pero planeaba comentarle a Marce sobre 茅l. Despu茅s de esa confesi贸n, el chico se excit贸 y experiment贸 una fuerte erecci贸n. La mujer madura de 45 a帽os, siempre deseosa de m谩s, no pudo resistirse y volvieron a tener relaciones en ese mismo lugar.

Elabor贸 una estrategia para lograr dicho contacto, el rechazo de Marcela era casi seguro, ya que era bastante reservada e incluso algo antip谩tica. A pesar de que Marce y Juanjo se cruzaban a menudo, nunca hab铆an intercambiado palabras.

Un d铆a, aprovechando que Marce descansaba tras hacer ejercicios de banco plano, Anal铆a llev贸 al joven de fuertes brazos y abdomen tonificado y se lo present贸.

Desde ese momento, 茅l se esforzaba por ganarse un poco de confianza de la doctora Rodr铆guez, pero ella manten铆a una actitud fr铆a e indiferente. Aunque 茅l estaba muy pendiente de su rutina y la ayudaba con las pesas... y cuando Marce se dispon铆a a trabajar los gl煤teos los viernes, 茅l estaba all铆 haci茅ndole un seguimiento de cerca.

Con el paso de los d铆as, se pod铆a percibir una creciente confianza por parte de ella hacia 茅l, pero siempre manteniendo cierta distancia. Ante cualquier gesto inapropiado, ella estaba lista para responder con un golpe. Ten铆a un car谩cter fuerte.

Anal铆a observaba desde la distancia y se frotaba las manos, su plan estaba avanzando.

La mujer se enfoc贸 en su plan... En su mente maquin贸 algo que parec铆a infalible. Decidi贸 organizar una fiesta de Bienvenida a la Primavera, ya que eran d铆as c谩lidos, el 21 de septiembre fue la fecha elegida para llevar a cabo su plan. Anal铆a deseaba ver a Juanjo y Marcela juntos en la cama.

Casualmente, el esposo de Anal铆a ten铆a que viajar para asistir a un curso de perfeccionamiento laboral propuesto por la entidad a la que pertenec铆a, por lo que la casa estar铆a disponible para la "reuni贸n".

Volviendo a Marcela y Juanjo, ya exist铆a un cierto nivel de confianza entre ellos. A decir verdad, a ella siempre le gust贸 seducir a los hombres, le gustaba sentirse deseada y atraer la atenci贸n, lo cual la transportaba a viejos tiempos y estaba empezando a ceder un poco.

Era consciente de que ese chico la deseaba, no se necesitaba ser muy observador para darse cuenta de las intenciones detr谩s de las acciones de ese joven hacia ella. A pesar de que estaba plenamente satisfecha con su vida familiar, Nacho la complac铆a sin descanso y no ve铆a motivo para buscar a otro hombre. Pero con Anal铆a plantando semillas de duda en su mente, pensamientos perturbadores la acosaban.

Empezaron a darse t铆midas muestras de afecto, simulando sostener la barra, toc谩ndose el pelo y la espalda mutuamente, adem谩s, ella se mostraba m谩s provocativa durante el entrenamiento, luciendo muy sensual con mallas ajustadas y subi茅ndose la remera hasta el ombligo, dejando al descubierto su abdomen... 隆y ese trasero impresionante a la vista de todos!

Y el plan de la "Fiesta del D铆a de la Primavera" estaba a punto de materializarse.

Anal铆a los interrumpi贸 y les anunci贸 t铆midamente el evento. La idea era reunirse en la noche del 20 para dar la bienvenida al 21 a la medianoche... eso s铆... ser铆a "algo 铆ntimo"... 煤nicamente con "amigos del gimnasio"... como una noche tem谩tica, solo personas del 谩mbito del fitness. Esa fue la excusa perfecta para que Marcela asistiera y, claro est谩, para que Juanjo, el apuesto chico del gimnasio, pudiera conquistar a la rubia atractiva.

Lleg贸 la tan esperada noche. Anal铆a, la anfitriona, esperaba a sus invitados. Los chicos llegaron poco a poco, hab铆an 7 solteros, tres con sus novias y 4 chicas del gimnasio.

Con la fiesta ya en marcha, apareci贸 Marce, impresionante, con un vestido negro corto que realzaba su busto, se ajustaba a su cintura pero se ensanchaba abajo. Su cabello rubio brillaba y estaba perfectamente peinado, como de costumbre. Llevaba sus infaltables anteojos estilo nerd y unas botas altas con tac贸n que combinaban con su vestido.

la primera ocasi贸n en que sal铆a sin Nacho, su c贸nyuge, quien permiti贸 que saliera tan atractiva como estaba porque iba a casa de su amiga, nunca se imagin贸 lo que esa noche le deparar铆a a su esposa.

A Marce le costaba relacionarse, se percib铆a muy mayor entre ese grupo de gente joven. Dos j贸venes se le acercaron, Lucas y Ramiro, le coqueteaban pero ella se manten铆a firme. Alzaba la vista buscando a Juanjo que a煤n no hab铆a llegado. Su antipat铆a era tan evidente que Lucas y Ramiro desistieron en su intento de seducir a la rubia de cuarenta a帽os.

Marcela se aburr铆a, su amiga hac铆a lo imposible por retenerla, estaba tan pendiente de ella que descuidaba a los dem谩s invitados. Despu茅s de un rato, por fin visualiz贸 a su pr铆ncipe llegando para rescatarla de ese evento en el que no se sent铆a a gusto. Para entonces, Marce ya hab铆a ingerido varias copas, principalmente animada por Anal铆a a beber, parec铆a un poco mareada pero manten铆a su postura seria.

La anfitriona la dej贸 sola un momento junto a Bel茅n, la recepcionista del gimnasio.

Al entrar, Juanjo fue reprendido por Anal铆a. Entre otras cosas, lo llam贸 est煤pido, le record贸 que toda esa movida hab铆a sido para que 茅l tuviera un encuentro con su amiga y por poco ella se habr铆a marchado... as铆 que le inst贸 a actuar y arreglar las cosas.

Para ese momento, Marcela luc铆a un gesto aburrido y molesto. Bel茅n fue a buscar algo para beber para ambas, pero en la barra fue interceptada por Ram贸n, un corpulento jugador de rugby. Sucede que Bel茅n estaba en b煤squeda de conquista esa noche y se entreten铆a tanto en el camino que no regres贸.

Y la rubia se qued贸 sola en un rinc贸n. Enseguida fue rodeada por Javier, Tom谩s y Peter, quienes intentaban seducirla los tres y la rodeaban como perros en celo.

Eran las 23:58, el 20 de septiembre llegaba a su fin y el tan esperado d铆a de la primavera se aproximaba. Como si fuera Nochebuena, todos hicieron la cuenta regresiva en el amplio patio junto a la piscina. La noche era ideal para la diversi贸n y el lugar era espectacular. A la medianoche del 21 de septiembre, alzaron sus copas y brindaron por la llegada de la primavera. Marcela ya se encontraba m谩s animada con Juanjo a su lado levantando la copa.

Ramiro puso la m煤sica a todo volumen, los parlantes explotaban y todos bailaban y se divert铆an. Anim贸 la fiesta con la m煤sica y ya no pon铆a canciones de reguet贸n y trap... que no eran del agrado de las m谩s maduras.

Sonaban temas de cuarteto y cumbia. Todos salieron a bailar, los que ten铆an pareja, los que pudieron sacaron a bailar a las solteras y los dem谩s que quedaron sin compa帽铆a bailaron entre ellos, y como era de esperar, Marce con Juanjo.

Juanjo bailaba pegado a la doctora Rodr铆guez, bailaban cara a cara, 茅l la sujetaba por la cintura y ella se mov铆a con total confianza. A ella le encantaba bailar y el chico ten铆a talento, era un buen compa帽ero de baile. Empez贸 a sonar "Darte un Beso" de Prince Royce, una bachata fenomenal y se los vio m谩s unidos que nunca, la pierna del chico entre las piernas de la rubia, miradas fijas, sus labios a punto de rozarse y una mano traviesa en la frontera entre la cintura y el inicio de la nalga de la doctora, lugar donde le gustaba jugar en esa zona tan deseada y prohibida. La escena era sumamente sensual.

Mientras tanto, Anal铆a no desperdiciaba el tiempo. Bailaba con M谩ximo, otro de los invitados, y se besaban desinhibidos. Vest铆a un short provocativo metido hacia atr谩s y parec铆a no llevar ropa interior. M谩ximo exploraba su cuerpo mientras sus lenguas se entrelazaban a la vista de todos.

Marcela se sinti贸 inc贸moda, ver a su amiga en ese estado tan atrevido le dio verg眉enza, se alej贸 y se sent贸 en una reposera apartada de los dem谩s.

Juanjo se acerc贸 a ella,

Tom贸 un par de copas e intent贸 llevarla a otra realidad, la rubia segu铆a siendo conservadora, sab铆a comportarse y no hacer tonter铆as como su amiga. En el fondo se sent铆a inc贸moda por todo ese espect谩culo casi sexual de Anal铆a.

Beberon uno, dos y tres tragos. El joven logr贸 cambiarle el 谩nimo y poco a poco la hizo re铆r.

Intercambiaron miradas en silencio, se abrazaron y se tomaron de la mano. 脡l le susurraba al o铆do y la rubia sonre铆a, gradualmente esa barrera dif铆cil de romper empezaba a ceder a esas alturas de la noche.

En un descuido quiso verla sin sus anteojos puestos... ella se negaba con gestos pero 茅l insist铆a. Persisti贸 en quitarle los anteojos, los susurros al o铆do se intensificaron y Marcelita se ruborizaba... entre intento e intento logr贸 su cometido: le quit贸 los anteojos y ella baj贸 la cabeza t铆midamente.

Le dio un beso. Marcela, un tanto excitada por la bebida, por el baile... y porque le gustaba Juanjo, correspondi贸 a los labios y lengua de su enamorado.

脡l la besaba muy bien, pausadamente sin apurarla... a momentos soltaba sus labios y ella volv铆a a buscarlos, tomando la iniciativa para reanudar el beso. As铆 continuaron por un largo rato, ella sentada al borde de la reposera inclin谩ndose hacia atr谩s y 茅l arrodillado a sus pies bes谩ndose apasionadamente, los dos solos en ese universo compartido. Los besos con lengua se volvieron m谩s prolongados. Marce se puso de pie y Juan Jos茅 la rodeaba por la cintura... Y sin quererlo -pero dese谩ndolo- sus manos se posaron en el trasero de la mujer madura y su vestido negro acampanado comenz贸 a subir.

El joven ya ten铆a una erecci贸n firme, y Marce sinti贸 un deseo sexual arrollador, no pudo contener su excitaci贸n, entre tantos besos y el roce de sus cuerpos se dej贸 llevar.

Entre los arbustos se form贸 otra pareja: Bel茅n, la recepcionista del gimnasio, estaba siendo seducida por Ram贸n, el corpulento jugador de rugby. Tras besarse apasionadamente, 茅l la coloc贸 sobre 茅l, se baj贸 los pantalones y sin mediar palabra comenz贸 a hacer el amor de pie.

Marcela, inc贸moda (o aprovechando la oportunidad), entre risas le pidi贸 a su joven amante que la llevara a otro lugar. No era agradable presenciar a una pareja teniendo relaciones sexuales a pocos metros de distancia.

脡l la tom贸 de la mano y pasaron desapercibidos entre la multitud que bailaba. Sintiendo verg眉enza e intentando obtener el consentimiento de su amiga, pero ella estaba rodeada de hombres que le bailaban a su alrededor, Anal铆a estaba completamente ajena a todo. Excitada, a Marcela no le qued贸 m谩s remedio que encontrar un lugar 铆ntimo para satisfacer sus deseos. Estaban en la casa de su amiga y todos eran adultos y sab铆an lo que estaban haciendo, as铆 que se entreg贸 por completo a Juanjo, deseaba hacer el amor s铆 o s铆.

脡l no la soltaba y, entre risas c贸mplices, subieron las escaleras en busca de una habitaci贸n.

Entraron en el dormitorio de Anal铆a, una enorme cama King Size los esperaba. La pareja ard铆a de pasi贸n y no ocultaban las ganas de hacer el amor, besos apasionados, manos por todos lados y ropa volando por el aire demostraban los espejos de esa habitaci贸n.

El vestido de la rubia ya resultaba inc贸modo, Juanjo, muy excitado, se lo quit贸 y ella se deshizo del corpi帽o. Debajo llevaba puesta una braga de encaje negro que realzaba sus curvas y redondeaba a煤n m谩s su trasero. Ella le retir贸 la remera a su hombre con ansias, mientras luchaba con la hebilla del cintur贸n.

Le baj贸 los pantalones y el calzoncillo al un铆sono y para su sorpresa se encontr贸 con un miembro viril enorme, cabez贸n y sobre todo muy venoso y con unos test铆culos grandes como los de un semental, adem谩s de estar sin un solo vello en esa zona.

Sinceramente era un impresionante 贸rgano sexual!!

Era dif铆cil imaginar que un chico de 21 a帽os tuviera un miembro tan grande, la rubia se cuestion贸 si toda esa anatom铆a podr铆a caber en su estrechez.

Su compa帽ero ten铆a todo, la

trataba con gentileza, respetaba sus tiempos, era cort茅s, ten铆a un rostro atractivo, un cuerpo esculpido a base de entrenamiento y un miembro viril de grandes dimensiones para coronar.

Al contemplarlo sin ropa, se convenci贸 por completo de que hab铆a tomado una buena decisi贸n al elegir a Juanjo. Estaba a punto de disfrutar de un encuentro prohibido y apasionado con ese hombre atractivo que hab铆a escogido.

Dejando de lado su esposo, sus hijos y la hora tard铆a que marcaban las manecillas del reloj, apart贸 los sentimientos de culpa, se lanz贸 hacia adelante sin remordimientos y se quit贸 las bragas. Estaba excitada, muy h煤meda y lista para que ese macho la poseyera.

Desnudos se acomodaron en la cama bes谩ndose con desesperaci贸n. No hubo tiempo para que ella se quitara las botas altas, por lo que las dej贸 puestas, lo que la hac铆a a煤n m谩s deseable.

脡l arriba y ella abajo, entregados a la pasi贸n. 脡l se recreaba en sus senos, sin querer apartarse de los pezones, donde jugueteaba con su lengua hasta ponerlos completamente erectos. Descendi贸 por su abdomen, hizo una pausa en el ombligo y luego regres贸 hasta llegar a los labios de su amante. Ella se sent铆a bien, amada, deseada y respetada. A su solicitud, se coloc贸 un preservativo y con suavidad la penetr贸 poco a poco.

Marcela lo sinti贸 todo. Un fuerte 隆Ahhh! indic贸 que ese primer embate lo hab铆a sentido en lo m谩s profundo de su ser.

Gem铆a y gem铆a sin cesar... 脡l la complac铆a con habilidad y lentitud, volvi茅ndola loca. Ese miembro viril estaba dilatando su intimidad. La penetraba con cautela, quiz谩s por los nervios propios de la ocasi贸n. De vez en cuando se sal铆a, y ella con sus manos le indicaba c贸mo regresar al camino correcto.

脡l la hac铆a sentir de manera maravillosa, y la mujer de cuarenta y pico de a帽os se sent铆a en una nube. Permaneci贸 sobre ella por un buen rato, deteni茅ndose en sus embestidas para volver a besarse apasionadamente cuando ella elev贸 las piernas sobre sus hombros, deseando m谩s. La penetr贸 en esa postura con renovado entusiasmo y Marcela alcanz贸 un orgasmo muy intenso.

Con su pareja satisfecha y tras cinco embestidas m谩s, liber贸 toda su semilla dentro de su amada mujer. Afortunadamente, llevaba puesto el preservativo, ya que su ejaculaci贸n era profusa.

Mientras tanto, afuera la situaci贸n se pon铆a intensa. Los chicos que hab铆an ido acompa帽ados de sus parejas se fueron retirando, dejando solos a los lobos solitarios que rodeaban a Anal铆a.

Ella era presa f谩cil, M谩ximo tom贸 la iniciativa y Peter, Javi y Tom谩s se acercaron a ella. Se turnaban para besarla y tocarla. Ella, feliz y embriagada, era acosada por cuatro hombres cuya edad promedio rondaba los 24 a帽os. M谩ximo no tuvo reparos en compartirla con los dem谩s, y la mujer, adem谩s de ser muy promiscua, estaba completamente ebria.

Se dirigieron todos a la sala, y al ver c贸mo segu铆an a Anal铆a, Ramiro baj贸 el volumen de la m煤sica y se uni贸 al grupo. Entre todos, la acariciaban y le quitaban la ropa. Cuando Peter baj贸 su tanga y la arroj贸 al sof谩, notaron algo de color fucsia en su trasero.

A simple vista, parec铆a ser una joya... Peter, curioso y excitado, se acerc贸 a cent铆metros de sus nalgas y con detenimiento escudri帽贸.

"隆Vaya, qu茅 provocativa eres, mami!" se le escuch贸 decir, mientras retiraba con cuidado una gota de acero que ten铆a puesta a presi贸n en su trasero.

Cost贸 que saliera, pues ella hac铆a movimientos para retenerlo, y los dem谩s se acercaron para presenciar tan expl铆cita escena.

Una vez liberado, el agujero de su trasero qued贸 notablemente dilatado, y M谩ximo apart贸 a Peter de un empuj贸n para acercarse y lamer el trasero de Anal铆a. Su lengua cab铆a perfectamente en aquel abismo profundo.

Todos se iban desnudando, y Ramiro tom贸 la iniciativa y fue el primero en poseerla. Era el m谩s bajo y ten铆a el pene m谩s peque帽o de todos. M谩ximo abandon贸 el trasero de la mujer madura, y ella se sent贸 en el sof谩 sobre Ramiro, tan agitada que gem铆a como si el miembro que la penetraba fuera el de un africano.

Detr谩s del sof谩, Javier le introduc铆a el pene en la boca, mientras

M谩ximo se estimulaba para poner en tensi贸n ese 贸rgano y ocupar el segundo lugar en penetrarla.

Ramiro no resisti贸 mucho y eyacul贸 dentro de ella. Anal铆a, con un pene en la boca, no call贸 ni una palabra.

Tom谩s super贸 a M谩ximo en la segunda posici贸n. Ramiro se retir贸 y su amigo, en la misma posici贸n, la penetr贸 por completo. Se apresur贸 un poco, su erecci贸n no estaba del todo firme y deseaba superar a los dem谩s. Anal铆a solicit贸 cambiar de posici贸n y, apoyando los codos en el respaldo, adopt贸 la postura de cuatro patas. Tom谩s se acomod贸 debajo de ella como si ingresara en una cavidad y la penetr贸 de nuevo en la vagina. Observando ese trasero tan abierto, M谩ximo (el de la erecci贸n m谩s grande) se las arregl贸 para colocarse encima y su glande apunt贸 hacia ese orificio tan tentador, logrando introducirlo con destreza.

En ese momento, Anal铆a gimi贸 intensamente. Tanto que dej贸 el pene de Javier, que estaba en su boca y cubierto de su saliva. El acto sexual de M谩ximo y la penetraci贸n de Tomy al mismo tiempo la llevaron a experimentar un poderoso orgasmo.

Tom谩s vaci贸 su semen profundamente en ella, mientras M谩ximo la penetraba de manera intensa en el trasero, ya con rudeza, y a ella le encantaba sentirlo all铆. M谩ximo se retir贸 justo cuando sent铆a que estaba a punto de eyacular, y as铆 sucedi贸... Reg贸 sus nalgas con su semen.

Qued贸 exhausta despu茅s del encuentro sexual con M谩ximo y los abandon贸 para higienizarse.

Todav铆a faltaban dos participantes. Mientras ella se dirig铆a al ba帽o y estaba sentada en el inodoro, Peter irrumpi贸 y le introdujo su pene en la boca. Ella, sumisa, chup贸 y chup贸... y el chico la penetraba la boca con furia. 脡l sosten铆a en su mano el tap贸n que le hab铆a sacado del trasero en el sof谩 frente a todos, la hizo ponerse de pie apoyando las manos en el lavamanos y se lo volvi贸 a introducir.

Realiz贸 un movimiento de entrada y salida durante un tiempo. Ella se excit贸 nuevamente y deseaba m谩s. Hasta que Peter cambi贸 el tap贸n por su pene y se lo introdujo en el trasero.

La penetr贸 intensamente, intercalando entre sacarlo y penetrar su vagina, para luego volver a introducirlo en su ojete. Cuando ya no pudo m谩s, se retir贸, la hizo inclinarse y le cubri贸 la cara con su semen.

Ella se limpi贸 nuevamente y regres贸 desnuda al piso inferior. Los participantes que ya hab铆an tenido relaciones sexuales salieron al patio y saltaron a la piscina. Solo quedaba uno por tener relaciones con ella, era Javier.

La tom贸 por detr谩s, tap谩ndole la boca y los ojos, la llev贸 a la cocina. La hizo sentarse en un banco alto de madera y con el pene firme como un m谩stil, pegado a su espalda, la tom贸 del cabello y la penetr贸 en la vagina. Anal铆a ten铆a una voz aguda y gem铆a muy fuerte. Javi, al ser el 煤ltimo, se tom贸 su tiempo para disfrutarla y la penetr贸 primero por la vagina y luego por el trasero. De todos, Javier fue quien mostr贸 m谩s resistencia. La penetr贸 vigorosamente por detr谩s, con fuerza e incluso con violencia, y la mujer tuvo un orgasmo fenomenal. A medida que aumentaban las embestidas, se acercaba m谩s su cl铆max. Ya no pudo m谩s y eyacul贸 dentro del trasero de la anfitriona, dej谩ndola empapada de su semen.

Terminado este encuentro sexual, la llev贸 tal como estaba, goteando semen mezclado con algo de sangre de su agujero perforado, y se metieron en el agua con los dem谩s. All铆 bebieron y Ramiro acerc贸 su pene a la boca pidiendo sexo oral, pero ella ya no quiso continuar. Salieron de la piscina luego de un rato y los participantes se retiraron juntos. Les dio un beso de despedida y les agradeci贸 por el excepcional encuentro sexual que le brindaron. Estaba satisfecha.

Marcela y Juanjo, testigos de los gemidos y el fest铆n sexual que le propinaron a Anal铆a, se vistieron cuando todo volvi贸 a la normalidad. Ella tendi贸 la cama y bajaron las escaleras sin hacer ruido. Tomados de la mano como si fueran novios en su primer mes, 茅l adelante y ella sigui茅ndolo.

Anal铆a estaba sentada en el sof谩 viendo Netflix, solo cubierta por la camiseta de su marido que encontr贸 en el cesto de ropa sucia. Con el cabello mojado y sin ropa interior. Ten铆a una fuerte resaca y un dolor de cabeza insoportable.

apasionado.

-隆Vivan los novios! -grit贸 con arrogancia. Sent铆a fuerte envidia hacia su amiga desde que esta empez贸 a salir con Nacho. Envidiaba que tuviera un esposo mucho m谩s joven con quien ten铆a relaciones 铆ntimas diariamente y adem谩s pudo formar una familia con ese chico y era feliz en su matrimonio. Y se sinti贸 a煤n m谩s molesta al ver c贸mo las cosas le sal铆an de maravilla a esa amiga suya y su amante favorito estaba completamente enamorado de ella.

-Est谩s ebria, c谩lmate un poco -respondi贸 Marce emocionada, y comenzaron a discutir. Toda esa envidia reprimida y mencionada anteriormente sali贸 a la luz por boca de Anal铆a, quien tambi茅n reproch贸 que ahora Juanjo se estuviera quedando con ella.

Casi llegan a las manos cuando el joven logr贸 separarlas, las tranquiliz贸 y ambas lloraron por su lado. Juanjo prepar贸 caf茅 para los tres y se los llev贸, las reuni贸 en el sof谩 y las aguas se calmaron.

-Qu茅datelo t煤, es tuyo -dijo Marce a Anal铆a en referencia al chico.

-隆No, est谩 completamente enamorado de ti, 驴o no te das cuenta? -volvi贸 a alzar la voz Anal铆a.

Marcela tom贸 su bolso, busc贸 las llaves del coche y, con los ojos llenos de l谩grimas, se levant贸 dirigi茅ndose hacia la puerta.

Fue retenida por el chico, quien la calm贸 y le dio unos t铆midos besos y caricias. -No deber铆as irte as铆 -le dijo y la llev贸 de vuelta al sof谩 junto a la otra mujer.

脡l se sent贸 en medio de las dos y les pregunt贸: -驴Y si soy de las dos? No tengo ning煤n problema en que me utilicen y compartan mi cuerpo, las dos me gustan... y mucho... 驴quieren?

Marcela ri贸 confundida, le pareci贸 algo graciosa e inesperada la pregunta del chico con el que unas horas atr谩s se hab铆a acostado.

Anal铆a se entusiasm贸 y se abalanz贸 sobre Juanjo bes谩ndolo con pasi贸n, al estar sin ropa interior sac贸 el miembro de Juanjo y comenz贸 a tener relaciones con 茅l.

Marcela se apart贸 un poco, pero le resultaba inevitable mirar c贸mo Juanjo estaba con su amiga. El chico le quit贸 la camiseta y acarici贸 los senos de Marcela, dej谩ndolos al descubierto poco a poco. Anal铆a comenz贸 a tocar la entrepierna de Marcela hasta llegar a su zona 铆ntima. Marce se quit贸 las gafas, apoy贸 los codos en el respaldo y se dej贸 llevar. Anal铆a sub铆a y bajaba sobre el miembro de su amante favorito, sinti贸 un orgasmo intenso, sus piernas temblaban.

Juanjo, a煤n entero, se dirigi贸 hacia su verdadero objetivo: Anal铆a sali贸 y 茅l se fue hacia la rubia que lo volv铆a loco. Esta vez le quit贸 las botas altas y empez贸 a besar y chupar los pies perfectos de la mujer mayor. Pas贸 la lengua entre sus dedos y los sabore贸 con lujuria. Subi贸 un poco m谩s y le baj贸 la ropa interior, le practic贸 sexo oral y ella se retorc铆a de placer.

Se levantaron y en la misma posici贸n en la que estuvo con la otra mujer, ahora estar铆a con ella. Esta vez no usaron protecci贸n, pero eso ya no importaba. Se recost贸 en el sof谩 de cara a la televisi贸n y ella se subi贸 sobre 茅l sin ser penetrada, se miraban a los ojos y se besaban con ternura. Cuando ella estuvo lista, acomod贸 el miembro erecto de su amante y poco a poco comenz贸 la penetraci贸n. Sus gemidos eran dignos de una pel铆cula para adultos. Juan Jos茅 ten铆a un miembro grande y le causaba dolor, pero necesitaba superar sus miedos y se dej贸 llevar. Por el tronco venoso bajaba un fluido blanco de la vagina apretada de Marcela y las embestidas del chico se deten铆an y volv铆an con m谩s fuerza al instante.

Ella estaba feliz, cabalgaba emocionada, su compa帽ero aguantaba de manera espectacular.

Juanjo, sudando, le daba palmadas en las nalgas mientras le acariciaba los senos. Marcela lo ten铆a todo adentro y se mov铆a m谩s r谩pido para llegar al cl铆max. Se quedaron quietos por un momento... ella asinti贸 con la cabeza diciendo S铆.

y Juanjo eyacul贸 en la parte m谩s 铆ntima de su cuerpo.

Marce se retir贸 y se dirigi贸 directamente al ba帽o dejando una sustancia blanquecina en el falo carnoso de su amante y Anal铆a se lo succion贸 as铆 ya fl谩cido ingiriendo los fluidos de su c贸mplice amiga.

El sol ya estaba alto, Marce se duch贸 y sali贸 r谩pidamente a su casa. Solicit贸 prestada ropa a Anal铆a, una camiseta estampada, unos shorts y unas sandalias color rosa p谩lido adem谩s de una mochila con las botas y el vestido en su interior.

Juanjo la acompa帽贸 hasta el autom贸vil y argument贸 que iba a ayudar a Anal铆a a ordenar la casa y luego se marchar铆a, pero era seguro que se quedar铆a a pasar el d铆a all铆. Iban a continuar manteniendo relaciones sexuales, no hab铆a dudas. Se besaron y 茅l dej贸 escapar un -Te amo Marce. Ella no comprendi贸 mucho y sin decir nada le dio un beso en la frente.

De regreso a casa, Marce se puso gafas oscuras que guardaba en la guantera, hizo una parada en una panader铆a y compr贸 facturas para desayunar con su familia.

Atraves贸 la calle en diagonal al local donde hab铆a entrado primero e ingres贸 en una farmacia. Solicit贸 analg茅sicos porque no toleraba m谩s el dolor de cabeza, adquiri贸 una pomada cicatrizante de uso vaginal y una pastilla del d铆a despu茅s, por cualquier eventualidad.

Al llegar a casa, Nacho en la sala ve铆a por TV la repetici贸n de un partido de f煤tbol de la UEFA, 茅l no le dijo absolutamente nada y ella se sent贸 en su regazo. Con un tierno beso y un Te Amo a su marido sell贸 todo lo que hab铆a ocurrido en esa noche de celebraci贸n en casa de Anal铆a.

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