Saludos Luis, como prometí aquí te dejo la continuación de lo ocurrido en el relato previo, “Con mi pura hermana gemela”.
Lo curioso fue que cerca de ocho días después, una noche en que mamá echó a papá porque llegó ebrio, nos llamó a su habitación y fuimos de acuerdo a sus instrucciones. Al entrar, nos llevamos una sorpresa que al principio nos generó miedo, pero terminó siendo algo positivo…
Mamá estaba acostada en su cama, con su estatura de uno setenta, su cabello rubio que dejaba entrever algunas canas que indicaban el paso de los años, sus ojos color cielo y su cuerpo algo relleno, con senos firmes a pesar de la edad y un trasero digno de admirar.
- Mari, Rodri, siéntense, necesito hablar sobre lo que ha ocurrido entre ustedes.
Sin cuestionar y sin saber qué decir, obedecimos a sus palabras.
- Me sentí muy mal al descubrir esas fotos y videos, hubiera preferido que me lo contaran en lugar de verlo... el impacto hubiese sido menor. Investigando en internet para comprender, descubrí algo sorprendente: mi hermana lleva teniendo relaciones con su hijo desde que su esposo se fue de casa. Al principio pensé que estaba enferma mentalmente, pero me hizo ver que era algo hermoso y que esta experiencia había sido lo mejor que le había pasado desde entonces.
En este momento no sé cómo sentirme, se ha vuelto una locura total, pero hay pensamientos en mi mente que no deberían estar allí.
Mientras mamá hablaba, nos acercamos para consolarla, acariciándola y dándole besos, y ella pasaba sus manos por nuestras cabezas.
- Debo admitir algo, para no ser hipócrita, he visto esas imágenes en mi teléfono un par de veces y hasta llegué a masturbarme en la ducha. Al fin y al cabo, solo vivimos una vez.
Mari, siempre la más decidida, sin decir palabra, sorprendió a mamá con un beso, dejándola inmóvil por un momento, para luego corresponder lentamente.
Con una cadencia sensual, se quitaron la ropa mutuamente hasta quedar desnudas, acariciándose de forma progresiva, explorando cada centímetro de sus cuerpos. Mamá se acostó con las piernas abiertas y Mari comenzó a estimularla oralmente. Quise unirme, pero ambas me lo impidieron, diciendo al unísono que todavía no era mi turno. Aun así, empecé a desnudarme mientras veía cómo Mari satisfacía a nuestra madre, centrándose en su clítoris y llevándola al orgasmo.
La escena me excitaba enormemente, empecé a masturbarme mientras ellas disfrutaban de un apasionado sesenta y nueve que las llevó a otro clímax.
Continuaban su juego mientras me miraban de reojo. Mamá sugirió que Mari me realizara sexo oral, y mientras Mari lo hacía, mamá estimulaba con los dedos hasta hacerla llegar al clímax nuevamente. Luego, ambas me brindaron una felación a dúo, la cual no pude resistir y acabé sobre sus rostros. Sorprendidas, no perdieron el ritmo y comenzaron a limpiarse mutuamente, consumiendo todo lo emanado de mi miembro. Mari, conocedora de mis reacciones y sabiendo que mi erección duraría, se colocó de espaldas sobre ella, perdiéndose en su húmeda intimidad, y tomando la cabeza de mamá, la acercó para que nos brindara sexo oral. Julia no se quedó atrás y mientras.
mi pene entraba y salía, alternando su lengua entre mi miembro y la vagina.
No sé cuánto tiempo pasó, fue bastante, pero hasta hoy, en mi corta vida, es la mejor experiencia sexual que he tenido, generándome un orgasmo increíble.
Mientras me dejaron recuperarme, ellas continuaron disfrutando, frotaban sus caderas y hasta practicaron la famosa posición de la tijera. Después de varios orgasmos, Julia puso a Mari en cuatro patas y simuló estar teniéndola, hasta que de repente introdujo su dedo pulgar en el ano de Mari, causándole sorpresa a mi hermana, ya que nunca habíamos explorado esa zona.
- Perdón si te molestó, me dejé llevar por la excitación.
dijo mientras le daba unas suaves nalgadas que enrojecieron las nalgas de Mari.
Mamá me miró y al ver que mi miembro estaba erecto de nuevo, le indicó a mi hermana que se pusiera en una posición particular, me llamó, o más bien, ¡me ordenó!
- Rodri, acércate, necesito sentirte dentro de mí.
No era una opción negarse, así que salté del sillón a la cama y penetré su sexo con fuerza. Siguiendo su ejemplo, le di unas nalgadas que la hicieron gemir, y ahora fui yo quien introdujo un dedo en su ano con facilidad. Sin obtener respuesta, comencé un vaivén coordinado entre mi pene y el dedo en su interior.
- Rodri, deja los juegos, si realmente quieres hacerlo, puedes hacerlo aquí en mi trasero, tu madre está lista para ti.
¡Qué tentadora oferta! Estaba a punto de penetrar un trasero por primera vez. Saliendo de su vagina, coloqué la punta de mi pene en su esfínter y empujé con fuerza (dada mi inexperiencia), introduciendo por completo mi miembro. Mari se llevó las manos a la cabeza como preguntándose ¿qué hice? Me detuve de inmediato, mamá se rió.
- Ambos son unos tontos, Rodri, sigue por favor, me estás dando un placer increíble. A estas alturas, no siento dolor, cuando estábamos con tu padre solíamos hacerlo así, estoy totalmente acostumbrada.
Siendo mi primera experiencia anal, no tardé en eyacular.
Saco mi miembro y observo cómo estaba dilatado el esfínter y el líquido viscoso saliendo para caer sobre los labios vaginales y empapar la sábana.
Agotado, me dejé caer en la cama, luego de tanto tiempo de actividad sexual y la intensidad de los orgasmos. Sabemos que a los hombres les cuesta recuperarse. Me quedé dormido en el sillón.
Al día siguiente, al despertar y ver la cama de mamá, recordé la noche anterior, especialmente al ver a Mari y a mamá Julia descansando abrazadas con sus cuerpos desnudos, bañados por la luz del sol que entraba por la ventana.
Después de ducharnos, les llevé el desayuno a la cama, que compartimos juntos.
- Queridos hijos, me equivoqué mucho, les pido disculpas por mi reacción inicial, creo que fue natural, y les tengo un favor que pedir.
- Dime mamá, lo que necesites.
- Después de ver el video que grabé (riendo a carcajadas), tenemos que hacer algo juntos.
- ¿Grabaste un video?
- Sí, quería tener un recuerdo de nuestra primera vez, espero que no sea la última.
- Por supuesto, mamá, no será la última vez.
- ¿Qué quieres que hagamos?
- Necesito que me ayuden a empacar la ropa de su padre, ya no soporto sus borracheras y malos tratos.
- Por ti, mamá, lo que sea.
Vimos el emocionante video que mamá grabó en secreto, y cumplimos con su petición.
Ahora somos una familia de tres, viviendo en paz y armonía, ya pensando en comprar una cama King porque dormimos incómodos.
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