Anteriormente:
Micaela abandona su habitación vistiendo una diminuta tanga roja de encaje que hace juego con un corpiño transparente del mismo tono, revelando así sus pezones.
En ese momento decide no solo saborear el postre, unas cerezas con crema, sino compartirlo con sus sobrinos.
Se encarga de alimentarlos directamente en la boca y luego solicita que le correspondan siendo alimentada también.
De rodillas, Micaela logra que Marcos y Agustín se pongan de pie junto a ella para disfrutar de las cerezas, estando tan cerca de las partes íntimas de sus sobrinos emocionados que, al visualizar el prominente glande de Marcos asomándose por debajo de su prenda interior, decide probarlo con su lengua para luego ofrecer sus labios para cubrirlo.
Mientras tanto, con su mano derecha se adentra bajo la ropa interior de Agustín, tocando sus testículos cálidos y llenos de esperma adolescente.
Al fondo, suena una película erótica que, al no ser pornográfica, insinúa con imágenes sugerentes, acompañadas de música de blues ambiental y suaves gemidos.
Micaela envuelve con sus labios el glande de su sobrino y con su lengua recoge el preseminal en abundancia.
Mientras apoya su mano izquierda en el muslo de Marcos, lo aprieta y acaricia como intentando liberar la tensión de erotismo y excitación que siente.
Simultáneamente, su mano derecha juega con los testículos de Agustín, ascendiendo lentamente y descubriendo que el falo de su joven sobrino es ancho y cálido.
Intenta envolverlo con su mano suave y pequeña, mientras su mente se esfuerza por calcular su grosor y rodearlo por completo.
Su mano derecha sigue ascendiendo gradualmente por el miembro de Agustín, asombrándose al ver que no alcanza el final, pues no solo es grueso sino también largo.
Todo esto ocurre mientras está arrodillada, con su mano bajo la ropa interior de Agustín, acariciando la entrepierna y desapareciendo en ella. Nadie puede ver lo que hace su mano, solo pueden sentirlo, tanto Micaela como Agustín.
Al mover su mano hacia arriba, corre hacia un lado la ropa interior de Agustín, liberando sus grandes testículos, que caen ante la atenta mirada de su tía. Ella sigue tirando de la ropa interior hacia arriba, deseando alcanzar la cabeza de ese imponente falo.
Este movimiento hace que, inconscientemente o no, su boca se traga un poco más del glande de Marcos. Con la boca bien abierta para cubrir su amplitud, se esfuerza por introducir más centímetros en su interior.
Con el mismo ímpetu, eleva su cara y empuja la ropa interior de Marcos para ingerir un poco más de carne.
A pesar de cubrir solo un tercio del pene de su sobrino mayor, parece que ya no puede introducir más en su boca.
Sin embargo, gracias a sus experiencias pasadas, Micaela sabe cómo proceder, continúa ascendiendo y tragando carne, alineando su cuello verticalmente con el imponente falo de su sobrino.
El joven y prominente glande de Marcos intenta llegar hasta su garganta, haciendo que Micaela perciba con detalle los olores de su sobrino y sus partes íntimas.
Por otro lado, su mano derecha finalmente llega a la cabeza del pene de Agustín, encontrándola cubierta de líquido preseminal, lo cual la llena de sensaciones eléctricas que alcanzan su centro, provocando un intenso temblor en su ser.
Al percatarse de que los olores de Marcos también activan la lubricación en su vagina, su mente empieza a enviar señales por todo su cuerpo.
Su piel se eriza, sus pezones se endurecen y se acomoda mientras permanece de rodillas, lubricando la cabeza del.
De la parte íntima de Agustín con su propio líquido previo, siente nuevamente el cosquilleo por todo el cuerpo que se concentra en su zona íntima y con la boca llena del pene de Marcos explota de gozo, temblando sus piernas y perdiendo fuerzas mientras se deslizan a través de la delicada ropa interior de encaje los fluidos vaginales que indican que ha tenido un orgasmo.
Sin embargo, ese clímax persiste y busca mantenerse arañando la pierna de Marcos y apretando el miembro de Agustín, mientras con sus dientes su boca muerde ligeramente el pene de su sobrino.
Su esfuerzo resulta en vano, ya que sus piernas desfallecen y termina dejándose caer al suelo.
Tiene la boca llena de saliva que gotea por el costado de su rostro, está con ese brillo de sudor por todo el cuerpo, fruto del calor del momento.
Yace en el suelo agitada, su pecho sube y baja, intenta respirar y observa a sus sobrinos desde el piso, pero necesita unos momentos para recuperarse.
Sus sobrinos no saben qué hacer, la ven ahí tirada y se miran entre sí como si hubieran cometido una falta.
Micaela está acostada en el suelo debajo de ellos de pie, sus piernas están húmedas, pero su ropa interior está empapada.
Micaela intenta ponerse de pie levantando la cabeza y al alzar la vista ve los testículos de Agustín balanceándose y el pene de Marcos asomando por debajo del calzoncillo intentando escapar de esa tela.
En ese momento, una gota, mezcla de fluido preseminal y saliva de Micaela, cae desde la punta del grueso y grande glande de Marcos.
Caen sobre los labios de Micaela.
Desea incorporarse pero sus músculos han temblado demasiado, se ríe al no tener fuerzas para nada, nunca se había sentido de esa manera.
Marcos y Agustín se miran de nuevo y parece haber cambiado algo en sus expresiones, su tía les ha arrebatado su inocencia.
Al mismo tiempo, se quitan sus calzoncillos y los dejan caer al suelo.
Allí, Micaela, que sigue tratando de recuperar el aliento, ve borroso, pero divisa esos enormes penes, puede percibir que son mucho más grandes que los de su esposo, y más anchos.
Deben rondar los 20 centímetros y los 6 o 7 de ancho, por eso al tocarlos y probarlos tuvo ese orgasmo.
Ella intenta levantarse, pero aún no puede.
Marcos le dice:
"Tía, no te muevas, te vas a desmayar si lo haces"
Micaela obedece, pero sus considerados sobrinos en realidad desean verla de esa forma, en el suelo toda mojada, caliente, despeinada.
Y comienzan a masturbarse con furia.
Ambos sobrinos se masturban mirándola, se escucha el ruido de la masturbación por toda la casa, y Micaela simplemente observa, contempla esos imponentes penes siendo estimulados por las propias manos de sus sobrinos.
En realidad, todavía no puede ponerse de pie y parpadea con frecuencia para dejar de ver borroso, no sabe cuánto tiempo ha transcurrido, pero al lograr ver con nitidez observa cómo se contraen los grandes testículos de sus sobrinos.
Y cómo comienzan a temblar cada uno de sus grandes miembros, al unísono.
Habían logrado una sincronización tal que terminan al mismo tiempo.
Explotan como un pozo petrolero, y expulsan chorros de semen que caen sobre todo el cuerpo y la cara de su tía.
Micaela siente cada impacto en su cuerpo, es demasiada leche joven. Caen en su vientre, en su rostro, en su pecho, incluso en su ropa interior, en sus piernas, rodillas, brazos y pies. Se encargan de bañar a su tía por completo.
Ella se siente honrada y justo cuando está a punto de agradecerles, una última gran gota de Marcos es expulsada y cae directamente en la boca de Micaela.
Su cerebro envía nuevamente señales eléctricas al cuerpo mojado de leche, y al sentir la tibieza y verse completamente cubierta de semen, vuelve a estremecerse y se producen espasmos más intensos en su cuerpo, en su zona íntima.
Tiembla con mayor intensidad y grita de placer. Ha experimentado un segundo orgasmo y apenas comienza.
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¿Qué les ha parecido este relato? ¿Tienen alguna sugerencia sobre esta entrega? ¿Qué otros relatos les gustaría leer de mi parte? Agradezco sus comentarios.