Llevo varios meses disfrutando plenamente con mi padre Adel, por lo tanto, conozco muy bien sus habilidades en la intimidad. Recientemente, me ha surgido la fantasÃa de tener un encuentro a tres con su hermano menor, llamado Antonio, de 45 años. FÃsicamente, mi tÃo se asemeja mucho a mi padre, la única distinción notable es el color rubio platino de su cabello.
Cuando le confesé a mi padre mi fantasÃa, él simplemente respondió: -Es una idea emocionante. Antes de tomar una decisión, hablaré con mi hermano-. Acto seguido, se retiró a su habitación para llamar por teléfono a su atractivo hermano.
Minutos después regresó con la respuesta: -Tu tÃo está encantado de aceptar. Vendrá esta misma tarde.
Y justo ese dÃa, a las cinco de la tarde, supe que Antonio estaba por llegar.
Mi padre entró en mi habitación, entablamos una conversación y él me confesó que tanto él como su hermano habÃan compartido momentos Ãntimos con otras mujeres de la misma manera en la que lo harÃan conmigo.
-Disfrutamos mucho juntos- concluyó Adel.
-Mi hermano está por llegar. Desea que te encuentres en esta habitación, esperándonos en ropa interior- dijo, para luego salir de mi dormitorio.
Fui directamente al cajón de la ropa interior y seleccioné un elegante conjunto de encaje en tono rosa pálido con diminutos corazones (la diminuta tanga se perdÃa entre mis glúteos).
Mis senos resaltaban en el sostén, otorgándome un aspecto sumamente atractivo.
Me recosté en la cama, aguardando la llegada de mis dos compañeros.
Pocos minutos después, la puerta se abrió suavemente y ambos ingresaron a la habitación juntos.
Observando mi cuerpo, mi tÃo le dijo a mi padre: -Es realmente hermosa.
-Pasaremos un momento maravilloso con ella- respondió Adel.
-Eres egoÃsta por haber disfrutado de la belleza de esta dama en soledad durante tanto tiempo.
-Ahora podemos compartirla- intervine por primera vez desde su entrada.
Acercándose a mÃ, mi tÃo me ayudó a ponerme de pie.
-Hola, sobrina- me saludó con un beso en la mejilla, tomándome de la cintura.
-Hola tÃo- correspondà al saludo.
Luego, sin rodeos, me besó en los labios y yo respondà con entusiasmo, disfrutando de sus besos tan apasionados como los de mi padre, como si nuestras lenguas se conocieran desde siempre.
Concentrada en los besos con Antonio, sentà unas manos detrás de mÃ, eran las manos de mi padre acariciando mis glúteos para retirar la tanga de hilo.
Al separarme de Antonio, noté que ya no llevaba puesta la tanga, ya que mi padre se habÃa encargado de retirarla.
Luego, Adel se colocó detrás de mà nuevamente y me despojó del sostén, dejando mis senos al descubierto, tal como me gustaba tenerlos.
-Observa qué hermosos senos tiene mi hija. Los succiono todos los dÃas, pero ahora deseo que los succiones tú- indicó a su hermano. La verdad es que Adel acariciaba mis pechos a diario, tanto con sus manos como con su boca.
-Eres afortunado de tener esta oportunidad- respondió mi tÃo mientras comenzaba a acariciar mis senos con su lengua, tal como le habÃa pedido mi padre.
-Bésame también- me indicó mi papá, por lo que comenzamos a besarnos mientras Antonio se concentraba en acariciar mis senos con su lengua.
Fue sumamente placentero sentir esas dos lenguas al mismo tiempo: disfrutaba de un beso apasionado con mi padre, mientras mis senos recibÃan atención por parte de la hábil lengua de mi tÃo.
Posteriormente, cesamos los besos mi padre y yo (durante todo ese tiempo, Adel estuvo acariciando mis glúteos).
En ese momento, mi tÃo Antonio...
Dejé de acariciar mis pechos que en ese momento ya estaban hinchados por la excitación.
-Qué deliciosos senos tiene mi sobrina - dijo Antonio.
-SabÃa que te iban a gustar, son adictivos - respondió mi padre.
Luego, ambos hermanos intercambiaron una mirada y se quitaron la ropa por completo, liberando sus penes para mÃ.
Esta situación me emocionó, ya que ahora disponÃa de dos miembros masculinos para mà sola, cumpliéndose asà un sueño.
El pene de mi tÃo era similar al de Adel, solo que un poco más ancho, mientras que el de mi padre era más largo. Ambos miembros eran perfectos para mÃ.
Me arrodillé y enseguida supe que esa era mi oportunidad.
Tomé ambos penes con verdadero entusiasmo y comencé a estimularlos mientras los chupaba, alternando entre uno y otro debido a su tamaño que no permitÃa que ambos estuvieran en mi boca al mismo tiempo.
Finalmente, Adel me dijo: -Quiero verte satisfaciendo a mi hermano-, entonces pude introducir por completo el pene de mi tÃo en mi boca y disfrutarlo a mi manera.
Mientras estimulaba los testÃculos de Antonio con una mano, con la otra masturbaba el pene de mi padre, el cual se tornaba cada vez más duro. SentÃa dos miembros palpitantes, uno en mi boca rozando mi garganta y el otro en mi mano recibiendo mis caricias seductoras.
Mi padre no dejaba de gemir, al parecer le encantaba que le tocara el pene y que le practicara sexo oral a su hermano también.
Noté que ambos intercambiaron otra mirada y mi tÃo sacó su miembro de mi boca para eyacular en mi rostro.
-Te ves aún más hermosa asà - dijeron ambos al unÃsono.
Luego, los tres nos acostamos en la cama y yo ansiaba ser penetrada.
-Quiero que lo penetres con fuerza por detrás hasta dejarlo rojo - le dijo Adel a su hermano, quien solo asintió con la cabeza y se posicionó detrás de mÃ.
Mi padre tomó mi cabeza y me penetró la boca con su pene, mientras que mi tÃo ya me habÃa penetrado por detrás.
Ambos estaban muy sincronizados, comenzaron a embestirme al unÃsono, cada uno en zonas diferentes.
A Antonio le parecieron demasiado lentos los movimientos de su hermano.
-Hazlo más rápido, destroza su trasero - ordenó, y yo no podÃa responder porque tenÃa su miembro en mi boca.
AsÃ, mi tÃo intensificó sus embestidas según la petición de mi padre, y Adel también aumentaba la velocidad en mi boca. Los movimientos de ambos hombres casi me hicieron atragantarme con el pene en mi garganta, pero pude sobrellevar la situación y disfrutarla.
Mi padre eyaculó en mi boca y luego nos besamos de nuevo.
Antonio me penetró por unos segundos más y se corrió dentro de mÃ.
-¿Le llenaste el trasero? - preguntó mi padre.
-SÃ, pero aún me queda un poco de semen para su vagina.
-Te vamos a llenar de placer, cariño - dijo mi papá con una sonrisa.
-Quiero una doble penetración - les dije mirándolos a ambos.
-Escuchaste a nuestra niña, hermano, quiere una doble penetración - mencionó Antonio.
-Se la daremos - respondió Adel.
Estaba encantada con la idea de tener ambos miembros dentro de mÃ.
Mi tÃo se tumbó en la cama, me senté sobre él y con un salto su pene se introdujo en mi vagina.
Mi padre se colocó detrás, me agarró de las caderas y me penetró por detrás.
Una vez acomodados, lo mejor de esa tarde comenzó.
Ambos comenzaron a embestirme al unÃsono con la misma intensidad, y mi felicidad era total.
Sentir dos miembros penetrándome era una experiencia nueva para mÃ, pero descubrà que era algo que disfrutaba, ya que era como tocar el cielo con las manos mientras mi cuerpo ardÃa de pasión.
Disfruté especialmente cuando las embestidas de ambos hombres se volvieron salvajes y frenéticas, lo que desencadenó mis gemidos y mi cuerpo temblaba de placer.
Unos minutos de frenesà sexual y placer intenso finalizaron cuando ambos eyacularon, dejando mi trasero y mi vagina empapados de semen. Nos acostamos los tres juntos en la cama y compartimos lo increÃble que fue todo.
-A mi esposa también le encanta participar en trÃos como este - comentó Antonio.
-Echo de menos haber estado con tu esposa, hermano - respondió mi padre.
-¿Y tú, sobrina? ¿Te gustarÃa que te practique sexo oral mientras nosotros te penetramos a ti y a él? - preguntó Antonio.
-¡Me encantarÃa! - respondà emocionada.
Instagram: anaking6523.