La sumisión de mi esposa, en nuestras experiencias a tres donde ella toma el control frente a su pareja, ha alcanzado un nivel diferente. Mi esposa me mostró un video donde dominaban a un travesti, y sentía placer con un arnés, eso me excitó tanto que quise experimentarlo. Aunque tenía dudas, sabía que disfrutábamos al cumplir nuestras fantasías, así que acepté.
Comenzó mi transformación en sissy, adquirió ropa femenina para mí, una peluca y maquillaje. Usaba vestidos cortos y tacones, compré lencería y cada tarde, al llegar del trabajo, me convertía en ella, ella me dominaba, me tomaba como yo solía hacerlo con ella en mi rol de macho, pero cuando ella quería a su sissy, yo me transformaba en su acompañante. Me metí tanto en el papel que le pedí que me llamara Vanessa cuando adoptaba la identidad de sissy.
Con el tiempo me acostumbré a ser su sumiso sissy y me excitaba más siendo Vanessa. La verdad es que, vestido como Vanessa, podía pasar por una mujer, por lo que un día, en medio de la pasión, le propuse que fuéramos juntos al centro comercial, conmigo siendo Vanessa. Mi esposa aceptó y me preparó: llevaba un vestido negro ajustado casual, una chaqueta de mezclilla, una peluca castaña y un bolso bien combinado.
Fue la primera vez que salí en público como Vanessa. Conduje hasta el centro comercial y cuando llegó el momento de bajarnos del auto, casi me arrepiento, pero reuní valor y salí. Recorrimos varias tiendas, compramos ropa y mi mujer me ayudó a seleccionar prendas más informales y cómodas, para que me sintiera a gusto y no solo tuviera atuendos sugestivos.
Mientras caminábamos, noté cómo los demás nos miraban. Al principio me sentí ridículo, hasta que en una tienda de ropa escuché a un joven de unos 30 años decirle a su amigo: "Mira esas dos chicas, se ven geniales", y le había gustado la persona con el vestido negro. Instintivamente me volteé y me sonrió, lo cual hizo que recuperara un poco de confianza.
Al regresar y probarme la ropa de mujer que compramos, tuvimos relaciones apasionadas, ambos disfrutamos del placer anal y comenzamos a considerar la posibilidad de un trío con otro hombre, involucrando a mi alter ego, Vanessa.
Aún no se ha concretado, pero es algo que me gustaría. Les compartiré la experiencia cuando suceda.