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Mensaje al autor de «A mi cónyuge no le preocupa que la vean sin ropa»

A mi cónyuge no le preocupa que la vean sin ropa

Mi pareja, Lucila, y yo llevamos 32 años juntos. Yo tengo 53 años y ella 48.

A pesar de haber tenido relaciones sexuales con frecuencia durante todo este tiempo, nuestra actividad sexual ha disminuido en los últimos 2 años, por lo que hemos decidido tomar medidas para revitalizarla.

Como primer paso, Lucila ha adquirido ropa interior muy sensual, con encajes y transparencias, tangas, medias de colores, entre otras prendas.

Cuando vamos de vacaciones en verano, ella suele prescindir del sujetador, vistiendo camisetas ajustadas o de tirantes, faldas cortas (lo cual me excita mucho, pues sé que lleva tanga debajo) o pantalones ceñidos.

Pasea por la calle de manera muy atractiva.

Tanto ella como yo tenemos el vello púbico totalmente depilado, mediante láser en su caso, incluso en la zona anal.

Está completamente al natural, sin un solo cabello, dejando al descubierto su vulva.

Desde que empezamos con esto, nuestra vida sexual ha mejorado bastante.

Lucila tiene un físico normal, mide 1,68 cm de estatura, con senos medianos un poco caídos por la edad y caderas anchas.

Posee algo de celulitis en las nalgas y, como mencioné anteriormente, el vello púbico totalmente depilado.

Generalmente vacacionamos en Conil (Cádiz), donde hay varias playas naturistas.

Este año fuimos por primera vez a una de ellas y la experiencia fue increíblemente excitante al inicio y muy natural posteriormente.

Se supone que quienes visitan una playa naturista lo hacen sin motivaciones sexuales, sino para estar en contacto con la naturaleza, aunque yo no podía evitar sentir morbo.

Nos dirigimos a la playa de Los Bateles, un poco apartada y poco concurrida.

El primer día, nos alejamos de la zona de acceso para tener más privacidad.

Colocamos la sombrilla y la toalla y comenzamos a desnudarnos.

Lucila se quitó primero la parte de arriba del bikini, ya que está acostumbrada a hacerlo y se siente cómoda de esa manera.

Dio un corto paseo para observar a las personas y regresó a nuestro lugar.

Yo aún estaba en traje de baño, a la espera de lo que Lucila quisiera contar.

A esa hora, solo había una pareja de entre 30 y 35 años y el resto tenía más de 50 años.

Nosotros dos también nos encontrábamos en ese grupo.

Ella no prestó mucha atención para no parecer entrometida, pero por lo que vio, eran personas normales con cuerpos comunes, sin cuerpos esculturales ni modelos.

Para evitar cualquier erección no deseada, me masturbé un rato antes de ir a la playa.

Me quité el bañador y Lucila la parte de abajo del bikini, quedando completamente desnudos.

Yo me senté en la toalla bajo la sombrilla y ella fue a la orilla a mojarse los pies.

Me excitaba verla caminar completamente desnuda por la playa.

Su trasero con celulitis temblaba al andar, siendo para mí un espectáculo maravilloso.

Me llamó para que la acompañara a dar un paseo por la orilla.

Estuvimos 45 minutos caminando desnudos y nos adaptamos rápidamente a la situación.

Encontramos a varias personas que también paseaban o simplemente se encontraban en la orilla disfrutando del agua y del sol.

Había personas de todas las edades, en su mayoría mayores con cuerpos normales.

Nos sentimos muy cómodos en ese ambiente y disfrutamos al estar desnudos y observar la desnudez de personas de diferentes tipos y condiciones.

El morbo desapareció y nos integramos por completo en ese mundo naturista.

El resto de las vacaciones continuamos yendo a la misma playa porque comprendimos que la desnudez es la forma más natural de estar y nos sentimos muy cómodos de esa manera.

Hemos

Conocimos a una pareja de Málaga de nuestra misma edad que frecuenta mucho esta playa y hemos disfrutado de unos días muy agradables.

De ahora en adelante, optaremos por playas nudistas, ya que nos sentimos mucho más cómodos que en las playas convencionales y hemos superado las inseguridades que podíamos tener respecto a nuestro cuerpo.

Les recomiendo practicar el naturismo en los espacios designados para ello.

Si visitan la playa de los Bateles en la primera quincena de julio, nos encontrarán por allí.

Lucila tiene el cabello corto, pechos medianos algo caídos, caderas anchas y un trasero grande con celulitis.

Yo, mido 1,74 cm, peso 80 kg, tengo el pelo canoso y un poco de barriga.

Esa es nuestra descripción.

Anímense a probar el naturismo.

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