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Mensaje al autor de «Pago a mi arrendador (parte 2)»

Pago a mi arrendador (parte 2)

Andaba con mi sudadera recorriendo la casa y decido cocinar, el señor Pedro me consulta si necesita algo de ayuda a lo que respondo afirmativamente. Mientras corto algunas verduras, el señor Pedro pasa detrás de mí a coger un utensilio. En ese momento roza mi parte trasera y noto que está excitado, lo cual hace que me ponga aún más húmeda y simplemente levanto mi trasero para sentirlo.

El me propone tomarnos una cerveza y yo acepto con entusiasmo, el señor Pedro sale y yo subo un poco mi sudadera para que mi trasero se vea más, cuando regresa el señor Pedro y observa mi trasero, yo le miro de forma coqueta y le pregunto si desea ayudarme un poco, él acude prontamente a mi solicitud, destapa una cerveza y me la entrega, en mi torpeza dejo caer un poco sobre mi camiseta y al mojarse mis pechos se hacen más visibles.

Pedro: qué bonita te ves

Yo: ¿te gustan, señor Pedro? ¿Te importa si me quito la sudadera?

Pedro: en absoluto, niña.

Yo: ¿Me ayudas? Tengo las manos ocupadas.

El señor Pedro se sitúa detrás de mí y me quita la sudadera, empieza a acariciarme los pechos, y roza su parte íntima en mi trasero, yo elevo mi trasero y mis pezones se endurecen.

Pedro: qué deliciosa estás, me tienes excitado, quiero poseerte (mientras apretaba mis pechos)

Yo comienzo a gemir y mi parte íntima está muy mojada, pulsante, deseaba intimidad, el señor Pedro desciende su mano derecha hasta mi parte íntima y comienza a estimular mi clítoris, yo gimo fuerte, introduce sus dedos en mi interior una y otra vez, para luego extraerlos y llevarlos a mi boca, mi parte íntima sabía deliciosa, me apoyo en la encimera y el señor Pedro comprende mis deseos.

Yo ansiaba intimidad, quería todo su miembro erecto y casi bulboso dentro de mí, baja mi ropa interior hasta mis rodillas, me inclino sumisamente y me posee de golpe, mi gemido casi se convierte en un alarido de puro placer.

Yo: oh, señor Pedro, nuestros vecinos nos escucharán.

Pedro: no me importa que escuchen que tengo una joven en casa a la que le gusta el placer, me excita oír sus gemidos de pasión. Eso es lo que querías desde el principio, que te poseyera. Ahora eres mi chica lujuriosa. Así me gustan mis arrendatarias, que sean apasionadas. Toma placer, así lo quieres, con fuerza, te lo daré más fuerte.

Yo: señor Pedro, ah, qué delicioso miembro tiene, ah, qué delicia, quiero más fuerte, más fuerte. ¿Puedo saldar mi alquiler así? Señor Pedro (mis piernas temblaban de placer y un orgasmo llegó, pero yo deseaba más).

Pedro: mira cómo te humedeces, querida

El señor Pedro retira su miembro y me sujeta del cabello, me coloca de rodillas y introduce su miembro en mi boca.

Pedro: chupa, desde que llegaste deseaba poseerte, y si así es como saldarás tu alquiler, lo acepto con gusto, qué delicia chupas, eres una mujer apasionada, qué bien lo haces.

Yo succionaba su miembro como si fuera la última vez. Por un instante dejo de hacerlo, me levanto y le susurro al oído: ¿señor Pedro, desea intimidad? Anhelo que pruebe mi retaguardia.

Pedro: qué mujer tan atrevida resultaste ser (me sujeta del cabello nuevamente y me lleva al sofá) primero, quiero ver cómo te mueves sobre mí. Demuéstrame que vale la pena que te cobre el alquiler con relaciones íntimas.

Él se sienta en el sofá y yo me monto lentamente mirándolo a los ojos, comienzo a moverme arriba y abajo, gimiendo con más intensidad, luego realizo movimientos de vaivén.

Pedro: eres una increíble mujer desvergonzada, sé que disfrutas esto, mira cómo tu rostro refleja satisfacción, perra.

Yo: señor Pedro, ¿te agrada así o prefieres otro ritmo?

Pedro: como prefieras, perra, mi apasionada, me lo pedirás, perra, quiero que me hagas finalizar, disfruta cobrándome el arriendo, desquiciada.

Me levanto de inmediato y me preparo.

en el 4.

Yo: deseo ser penetrada por detrás señor Pedro, cójame por detrás, (su miembro estaba muy erecto a punto de explotar). Señor Pedro, deseo que sea fuerte, más fuerte, oh qué placer, rompa mi detrás, rompa el trasero de su inquilina lasciva, a la que le gusta el miembro. Oh señor Pedro, quiero realizar pagos diarios. Anhelo que me cobre el alquiler todo el tiempo, deseo esperma, quiero esperma, la mujer quiere esperma.

Pedro: toma mujer desvergonzada, te cobraré de nuevo en la mañana, ¿anhelas esperma? ¡Grita mujer desvergonzada, que todos te escuchen y sepan que eres mi mujer desvergonzada, qué trasero tan apretado, aquí viene tu esperma mujer desvergonzada, toma aaah, sí, sigue moviéndote así tu trasero aaaah, eres una mujer muy lasciva.

Sacó su miembro de mi trasero poco a poco y mi trasero quedó goteando esperma de mi arrendador, terminé de hacer lo que estaba haciendo así, desnuda, porque mi arrendador así lo quiso.

Continué realizando los pagos de esa manera.

PD: tengo más relatos con mi arrendador

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