Tengo 19 años, soy una chica con curvas, un trasero redondo y senos grandes, tengo labios gruesos y ojos penetrantes, también tengo cabello castaño claro y tonos medios rojizos.
Regresaba de la universidad muy excitada, estaba en esos días en los que mi cuerpo anhela intimidad, pero aunque soy reservada y valoro mi cuerpo, en esa ocasión estaba ardiente, solo quería llegar y satisfacerme, así que al llegar a mi hogar... dejé mi mochila en el sillón y de inmediato fui a mi habitación.
Me recosté en mi cama mientras humedecía mis dedos anticipando lo que vendría, con mis dedos mojados empecé a acariciar mis senos, sintiendo cómo mis pezones se endurecían, esa sensación me excitaba tanto... abrí mis piernas y comencé a acariciarme sobre la ropa, desabroché el botón de mis pantalones cuando ya me sentía muy húmeda, en ese instante me deshice de la ropa que me sobraba, quedando solo en ropa interior, y empecé a estimular mi clítoris por encima de las bragas, la humedad era tanta que incluso sentía cómo mis fluidos llegaban hasta mi trasero.
Me quité la ropa interior y me quedé completamente desnuda, jugué con mis pezones mientras introducía mis dedos, disfrutando de esa primera penetración con mis propios dedos, sentir lo mojada que estaba solo hacía que me excitara más, estuve un rato jugando de esa forma, deseando llegar al clímax, cuando de repente sentí una mano en mi zona íntima y otra en mi boca, era un vecino casi de mi edad al que deseaba profundamente.
Aunque sentía miedo y excitación, no supe cómo reaccionar, pero él comenzó a estimularme más intensamente y presionó su mano sobre mi boca para evitar que gritara, en ese momento decidí dejarme llevar y experimentar el clímax junto a mis orgasmos, empapando por completo la cama, y él me besó. Susurró en mi oído agradeciéndome por haber dejado la puerta entreabierta, siendo yo alguien que solo buscaba satisfacerse masturbándose, Javi había dejado todas las puertas abiertas, algo que también agradecí en ese momento.
Después de haberme masturbado, él mencionó que estaba muy excitado y que deseaba poseerme, juguetonamente le contesté que no, que mi intimidad era solo mía y no se la entregaría, sin embargo, me tomó del cuello y acercó su rostro al mío, recriminándome por usar vestidos tan cortos, diciéndome que esa vez me haría suya de una vez por todas, y me besó. Luego me llevó hacia su zona íntima, la tenía muy erecta y solo pude abrir la boca, me observaba fijamente mientras me llamaba zorrita y la introducía en mi boca, apenas cabía pero la chupé con entusiasmo, su reacción y sus gemidos me excitaban enormemente, me gustaba sostener su mirada cada vez que su miembro entraba en mi boca, él se incorporó, me agarró del cabello y me besó, desafiante le dije de nuevo que no permitiría que me poseyera, a pesar de desearlo intensamente.
Me tomó del cuello nuevamente, me arrojó sobre la cama y sujetó mis muñecas abriendo mis piernas, deslizó su miembro por mi zona íntima mientras afirmaba que yo era su zorrita, prometiéndome que me haría suya todas las veces que quisiera, al rozarme directamente, se recostó sobre mí y acarició mis senos de manera exquisita, los movimientos fulminantes por la excitación involuntariamente provocaron una penetración parcial, me miró y afirmó que ahora me convertiría en su puta, introduciéndola de golpe al notar mi extrema humedad.
Quise gemir pero él sofocó el sonido con su mano, a medida que me penetraba con fuerza, comentaba lo caliente que lucía mi rostro, y a mí me encantaba verlo dominándome de esa manera. Indicó que quería cambiar de posición y obediendo como una buena chica, me acerqué a él para estar encima.
Comencé a jugar nuevamente con él, lo humedecí por fuera con mis fluidos y, sin aguantar más, me empujó hacia adelante introduciéndose él mismo en mi,
Me indicó que me comportara correctamente, al tiempo que colocaba sus manos en mis labios y me brindaba un par de palmadas en las nalgas. Me lancé sobre él y moví mis caderas de forma ascendente y descendente, siguiendo un ritmo armonioso que él no podía resistir. Utilizó un dedo para controlarme al tocarme la retaguardia, algo que en lo personal me entusiasmó. Expresó su deseo de llegar al clímax, pero de otra manera, me sujetó por el cuello, me recostó en la posición supina y me volteó, propinándome una nalgada, indicándome que quería verme en posición de cuatro. Acaté su orden y dejé al alcance de sus manos mi trasero y vagina. Penetró mi vagina, manifestando su deseo de que la humedeciera, empezando a jugar con mi retaguardia. Poco a poco introdujo sus dedos, lubricándolos con mis propios fluidos, hasta que sin previo aviso comenzó a penetrarme por la retaguardia. Fue sumamente placentero, me encontraba sumamente excitada y a medida que me movía, la penetración se profundizaba, hasta que logró introducirlo por completo.
En ese instante comencé a estimular mi clítoris, estaba sumamente ansiosa, llegando a un orgasmo intenso y él al contemplarme tan excitada también se dejó llevar dentro de mi retaguardia, dejándola completamente llena de su semen, al punto de rebosar por completo.
Espero que disfruten de este relato, ya que es el primero que comparto.