Ingrid pasaba mucho tiempo en casa después de haberse convertido en amante de mi esposo y de mí. Esta situación resultaba muy excitante y ardiente, en ocasiones salía con Tony, mi macho de color, y ellos se quedaban en casa disfrutando como si fueran una pareja llena de pasión recién casada.
La curiosidad de Ingrid iba en aumento, cada vez que volvía de encontrarse con mi macho de color, su mirada reflejaba lujuria y me preguntaba detalladamente sobre lo que habíamos hecho... deseaba saber cómo era tener relaciones conmigo.
En una ocasión, mientras teníamos un trío con mi esposo y ella, y él la penetraba por encima, me acerqué y le susurré al oído:
-¿Te gustaría también ser penetrada por mi macho de color?
Su respuesta fue un rotundo "¡sí!" mientras gemía y aumentaba los movimientos de cadera para sentir más profundamente el miembro de mi esposo, seguramente imaginando cómo sería experimentar el enorme miembro de Tony.
Ingrid sabía que el pene de Tony era enorme, pues ya le había mostrado diversas fotos y videos de nosotros juntos.
Gimiendo intensamente, mi marido la penetró con fuerza y ella se movió para recibirlo completamente, ya era una costumbre para ellos que mi esposo eyaculara dentro de su vagina y que ella recibiera su semen con pasión siempre.
Me encantaba esta mujer, era exquisita y su tono de piel me fascinaba... ¡tan rosa y delicado! Sus labios vaginales eran carnosos y se abrían ampliamente cuando estaba excitada.
Después del acto sexual con mi esposo, se acercó a mí y preguntó:
-¿Qué tienes en mente? ¿Me ofrecerás a tu macho de color?
-¿Quieres que te presente a Tony para que te posea? -pregunté, curiosa.
-La verdad, sí -respondió ella sonriendo-, desde hace tiempo tengo ese deseo, pero no te lo había dicho porque estoy contenta con ustedes dos y no quiero arruinarlo.
-No te preocupes por nosotros -dijo mi marido abrazándola por detrás y colocando nuevamente su miembro erecto entre sus redondeadas nalgas-, disfrútalo y regresarás a casa para estar con nosotros dos de nuevo.
Decía mi esposo frotando su pene en el ano de Ingrid, y ella, excitada, respondió:
-Lo haré, pero siempre regresaré con ustedes. Son mi pareja favorita y quiero seguir mucho tiempo juntos.
Se puso en posición, elevando sus atractivas nalgas, y le dijo a mi marido:
-¡Ven! ¡Penétrame por el ano! Como muestra de agradecimiento por todo lo que me gustan ustedes dos cada día más...solo una vez me han penetrado por ahí y no fue mi ex, ¡hazlo tú!
Me indicó que me acostara frente a ella para que pudiera estimular mi zona íntima mientras mi esposo la penetraba por detrás.
Rápidamente, mi marido se acomodó entre sus hermosas nalgas rosadas, frotó su pene en la entrepierna de Ingrid para lubricarla, y luego colocó la punta en su ano, preguntándole a Ingrid:
-¿Lo deseas? ¡Adelante!
Permaneció quieta mientras Ingrid empezaba a retroceder, recibiendo el miembro erecto de mi esposo en su trasero.
Poco a poco, lo introdujo por completo y al sentirlo completamente adentro comenzó a moverse de una manera que nunca antes le había visto, girando las caderas y apretando el miembro con su ano mientras gemía con excitación.
-Mmmmm, decía jadeando, ¡quiero más! ¡Dame más! ¡Introdúcela! -exclamaba Ingrid disfrutando de la sensación de tener un pene bien adentro de su ano. Se inclinó y comenzó a estimular mi zona íntima con deseo, su lengua exploraba intensamente mi zona velluda mientras yo acariciaba su hermoso rostro, experimentando un intenso deseo por el placer recibido.
Mi marido la agarró de las caderas y comenzó a embestirla rápidamente, anticipando su orgasmo. Ella, al darse cuenta de que él estaba a punto de llegar al clímax, lo miró y le dedicó una mirada llena de pasión, propia de las mujeres más ardientes.
Al experimentar el fluido caliente de mi esposo colmándole el trasero, soltó un grito intenso y se dejó caer en la cama mientras yo me excitaba solo viendo esa escena ardiente que acababan de protagonizar ellos.
Al día siguiente, contacté a Tony y le expuse mis planes con Ingrid, los cuales aceptó con entusiasmo.
"¿Está al tanto de que deseas que la engendre?", me interrogó Tony.
"No, dejaré que sea ella quien te lo solicite, al igual que sucedió conmigo. Estoy segura de que después de probarte, querrá tener un hijo tuyo también", respondí con seguridad.
"Está bien, no hay problema para mí. ¿Cuándo nos vemos?", indagó Tony.
"¡El viernes! ¡Pasaremos por ti, ¿de acuerdo?", confirmé.
"De acuerdo, piernas largas y morenas, los esperaré por la tarde", respondió Tony.
Solicité a Ingrid que se pusiera un conjunto que me parecía muy atractivo en ella. Un vestido negro con la espalda al descubierto, medias negras y tacones altos completaban su atuendo, lo cual la hacía lucir aún más provocativa, si es que eso era posible.
Ella estaba emocionada y ansiosa por lo que sucedería más tarde, mi marido y yo nos miramos cómplices. Yo llevaba una falda azul muy corta, una blusa blanca transparente sin sujetador, como era mi costumbre, y tacones altos de aguja.
Salimos los tres con alegría en camino al apartamento de Tony, nuestra intención era asistir a una fiesta swinger y luego regresar al departamento de Tony, ya excitados, para permitir que se acostara con Ingrid por primera vez.
Llegamos por él y los ojos de Ingrid brillaron al ver a mi macho negro en la puerta del coche, se subió y partimos rumbo a la reunión con gran entusiasmo.
Al entrar en la fiesta, iba tomada de la mano de Tony y mi esposo abrazaba a Ingrid con orgullo. Entramos y de inmediato todas las miradas se posaron en nosotros, nos sentamos en un sofá semi redondo y comenzamos a conversar entre risas y miradas excitadas hacia nuestros hombres de la noche.
Tony llevó a bailar de inmediato a Ingrid, mientras mi esposo y yo comenzábamos a besarnos de manera descarada frente a los demás presentes.
En un momento, noté que Tony abrazaba y acariciaba las nalgas de Ingrid con desenfado en medio de todos, estaban besándose apasionadamente y entregándose a la pasión.
Poco después, regresaron y se sentaron abrazados, vi a Ingrid ruborizada, avergonzada por haber permitido las caricias tan descaradas de Tony frente a los demás swingers reunidos allí.
Entonces, Tony le lanzó descaradamente la pregunta:
"¿Quieres tener relaciones?”, preguntó admirando el hermoso cuerpo de Ingrid y su preciosa cara...
"Sí, quiero experimentar lo que me haces sentir a mí y a Mariela cuando están juntos", respondió Ingrid con determinación.
Pensé que en ese momento nos levantaríamos para partir de regreso al departamento de Tony, pero me sorprendió cuando le preguntó a Ingrid:
"¿Prefieres ir a mi departamento o quedarte aquí para que nos vean mientras estamos juntos?".
Ingrid no respondió, simplemente se puso de pie y comenzó a bailar de forma provocativa para Tony mientras se desvestía.
Estábamos sorprendidos, mi esposo y yo, pues pensábamos que ella preferiría regresar al departamento, pero la urgencia por exhibirse ante todos los presentes superó su deseo inicial.
Continuará.
Las demás parejas, al percatarse de lo que estaba por suceder, se acercaron, Tony se levantó, tomó la mano de Ingrid y la llevó a una de las camas al fondo de la suite donde estábamos reunidos...