Prostituta del gimnasio (3 y final)


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Continu√≥ acariciando mi figura. Sus manos se mov√≠an sin restricciones. Una de ellas recorri√≥ mi vientre descubierto hasta llegar a un seno apenas cubierto y lo apret√≥ con firmeza. Percib√≠ la fuerza en sus dedos. Un aroma masculino llen√≥ mi nariz. Manipul√≥ mi seno, presion√°ndolo de arriba abajo y de un lado a otro. La otra mano apret√≥ una de mis nalgas y luego se desplaz√≥ hacia adelante, acariciando la zona p√ļbica. Me dej√© llevar. Escuch√© un susurro profundo y suave salir de su garganta.

D: Necesito verte.

Luego, desabrochó mi sujetador y lo retiró, mientras yo mantenía mis brazos sobre la cabeza. Al liberar mis pechos, éstos quedaron al descubierto ante David, quien disfrutó de la vista de mis pezones, para luego besar y succionar cada uno de ellos. Con delicadeza, mordió mis senos, y yo me estremecí de placer. Terminada la exploración de mis pechos, se inclinó y sin ceremonias me despojó de los pantalones cortos, dejándome completamente desnuda frente a él, solo con calcetines y zapatillas deportivas.

Indicó un banco de ejercicios negro.

D: Siéntate, Eleny.

Y: Por supuesto, David.

Me senté y él empujó suavemente mi pecho hacia atrás, haciéndome recostar. Tomó un tobillo con cada mano y elevó mis piernas sobre mí.

D: Separa las piernas lo m√°ximo que puedas hacia atr√°s y hacia los lados. Debo inspeccionarte ahora.

Seguí sus indicaciones y al extender mis piernas en esa posición, supe que estaba completamente expuesta ante él, mis dos cavidades a la vista.

Al principio, guardó silencio, lo cual me puso nerviosa. A pesar de haber observado mi cuerpo y trasero en varias ocasiones, David jamás me había visto desnuda. Ni tampoco había contemplado mi intimidad. Nunca había visto mi vulva. Tampoco mi ano, por el cual acordamos un pago para su penetración. Anhelaba su aprobación. Deseaba que ansiara mi cavidad tanto como yo quería su miembro.

D: Precioso.

Exhalé aliviada. Había obtenido su aprobación.

Las manos de David, elegantes y bien cuidadas, pero a la vez fuertes, acariciaban y exploraban la piel entre mis piernas.

D: Has hecho un buen trabajo. Sin vello. Así es como me gusta, bien depilada.

Su dedo largo rozó mi clítoris y descendió, recorriendo la hendidura de mi vagina.

D: Tienes una bella zona, Eleny. Alg√ļn d√≠a tambi√©n la tomar√© para m√≠. Quiz√°s te pague, quiz√°s no. Quiz√°s solo posea tu cavidad porque as√≠ lo deseo. ¬ŅEntendido?

Y: Sí.

D: ¬ŅS√≠, qu√©?

Y: S√≠, se√Īor.

D: Bien. Comprendes la din√°mica. Te contrat√© por dos horas. Tu recto me pertenece. Eso te convierte en una prostituta. ¬ŅLo entiendes, verdad?

Y: S√≠, se√Īor.

D: En estas pr√≥ximas dos horas, en ocasiones te llamar√© 'prostituta'. Tambi√©n puedo emplear otros t√©rminos. Yo decidir√© c√≥mo dirigirme a ti, a lo cual responder√°s con un 'Se√Īor' y cumplir√°s mis deseos. ¬ŅEst√° claro?

Y: S√≠, se√Īor.

Introdujo un dedo en mi vagina.

Hoy no tomaré tu vagina. Eso quedará para después. No obstante, la acariciaré mientras te penetro analmente.

Su dedo se movió dentro de mí, encontrando sin dificultad mi punto G y estimulándolo. Emití un gemido. Aquel hombre que dominaba mi cuerpo con tal facilidad y habilidad al maniobrar sus manos sobre él.

D: Ahora, veamos.

al plato fuerte.

Retir√≥ su dedo de mi vagina y lo desliz√≥ suavemente hacia abajo, llegando al perineo y luego m√°s abajo todav√≠a. Por √ļltimo, se pos√≥ sobre mi diminuto orificio. Lo palp√≥ varias veces y dibuj√≥ c√≠rculos con la yema del dedo. Me hizo cosquillas y mi cuerpo se estremeci√≥.

D: Zorra. Parece apretado. ¬ŅUtilizaste los tapones anales que te envi√©?

Y: S√≠, se√Īor.

D: ¬ŅIncluyendo el m√°s grande?

Y: S√≠, se√Īor.

D: Bien. Eso ayudar√°. Soy grande. Lo comprobar√°s en un momento. Necesitar√°s toda la preparaci√≥n posible. Puede ser inc√≥modo al principio, pero te gustar√°. ¬ŅCrees que disfrutar√°s cuando te penetre por detr√°s, Eleny?

Y: S√≠, as√≠ lo creo, se√Īor. Pero estoy nerviosa.

D: Es comprensible.

Los vigorosos manos de David empujaron mis piernas hacia atrás y su rostro descendió, sentí su aliento cálido en mi esfínter. Abrí los ojos cuando la punta de su lengua empezó a rodearlo, tan suavemente que apenas lo percibí. Pero lo sentí. Me tomó por sorpresa. No esperaba que David hiciera eso.

Pero lo hizo, y cuando su lengua terminó de dar vueltas, tocó la abertura de mi ano y presionó hacia adelante. Titiló de un lado a otro. Su lengua se sintió sorprendentemente firme y rígida contra mí. Se retiró por unos instantes, lo que le permitió a David escupir en mi estrecho orificio, luego su lengua volvió a trabajar, esparciendo la saliva y usándola para lubricar el camino.

Se sinti√≥ sucio y extra√Īo. Pero tambi√©n result√≥ incre√≠blemente excitante. ¬°David me estaba practicando sexo oral anal! Su lengua explor√≥ su sabor. Presion√≥ m√°s hacia adelante, y el orificio apretado y cerrado cedi√≥, solo un poco.

David se apartó.

D: Esto será un desafío. Estás muy apretada. Me encanta eso.

Se sentó en el banco y se enfocó en mi rostro.

D: ¬ŅTe sorprendi√≥ que hiciera eso?

Y: S√≠, se√Īor.

D: Disfruto del sexo anal. Es un manjar para m√≠. Has hecho un buen trabajo limpiando esa √°rea. Lo has hecho muy bien. Me excita ese aroma. Ese podr√≠a ser el mejor ano que haya visto o probado. Nos divertiremos mucho, ¬Ņverdad, zorra?

Y: S√≠, se√Īor.

Con eso, me quitó los zapatos y los calcetines, y los colocó ordenadamente en el suelo cercano.

Me miró con fingida consternación.

D: Eres buena, Eleny. Buena puta.

Y: Quiero ser una buena puta, se√Īor.

D: Veremos qué tan buena eres.

David se puso de pie y se despoj√≥ de su ropa. Se quit√≥ cada prenda con sumo cuidado y la coloc√≥ en una barra cercana con la misma delicadeza. Al quitarse la camisa y dejar al descubierto su torso, no pude evitar sorprenderme. Hab√≠a visto a David en el gimnasio muchas veces y sab√≠a que era atractivo, pero la escultural musculatura que revel√≥ super√≥ mis expectativas. Se deshizo de los pantalones con la misma precauci√≥n, y se par√≥ frente a m√≠ con unos calzoncillos negros ce√Īidos. Se notaba claramente una prominencia en su interior. No era la √ļnica excitada en la habitaci√≥n.

Sin más preámbulos, se quitó los calzoncillos y se erigió una de las penes más impactantes que había visto, erguida y sobresaliendo casi verticalmente de su cuerpo. Su longitud y grosor imponían. Inmediatamente, me preocupé por cómo encajaría en mí.

David se acerc√≥ hacia m√≠, completamente desnudo. Nos observ√© a los dos en el espejo de la pared. √Čramos dos depredadores hambrientos y completamente desnudos en un gimnasio desierto. David se aproxim√≥ como un felino en la jungla, como si fuera a devorarme, y de alguna manera, era cierto. Sonri√≥ y su pene erecto se movi√≥ de un lado a otro mientras avanzaba. Era un miembro insolente, confiado. Me pregunt√© cu√°ntas mujeres habr√≠a penetrado. Y mi orificio era el siguiente.

D: Te gusta mi pene, ¬Ņverdad?

Y: S√≠, se√Īor.

D: Aprender√°s a amarlo.

Quiz√°s sea un tanto grande para ti, pero si has utilizado los tapones anales, estar√°s bien.

Tenía la esperanza de que estuviera en lo correcto.

D: Cambia de posición, Eleny.

Y: ¬ŅS√≠, se√Īor?

D: En el banco. Colócate de rodillas y codos, con el trasero hacia arriba.

Y: Entendido, se√Īor.

Seguí las indicaciones de David y aguardé.

El silencio se hizo presente en el salón del gimnasio. La expectativa era casi insoportable.

D: Dios, siempre me han gustado tus pompis, Eleny. Desde el primer momento en que las vi. Escuché a los chicos en el concesionario hablando de ti. No dejaban de mencionarte, así que tuve que echar un vistazo. Lo hice y tus posaderas, eran tal como esos tipos decían.

De repente, me dio una palmada en el trasero con la mano. Exclamé.

D: Y disfrutas exhibirlas, continu√≥. Jugaste a ser la chica linda, recatada y t√≠mida, pero tus atuendos de entrenamiento que conseguiste de Ricky se volvieron cada vez m√°s reveladores, y te tornaste m√°s atrevida y obvia al mostrar tu trasero a todos los chicos en el gimnasio. Cre√≠as que actuabas con modestia y discreci√≥n, pero yo ten√≠a los ojos puestos en ti. Me di cuenta de lo mucho que te gustaba. Vi c√≥mo arqueabas la espalda y mostrabas tus gl√ļteos para que todos pudieran verlos. Especialmente yo.

Volvi√≥ a golpearme, m√°s fuerte. Esta vez trat√© de controlar mi reacci√≥n, pero no pude evitar del todo un peque√Īo grito que escap√≥ de mis labios.

D: Armaste un espect√°culo para m√≠. Siempre me enfocaste las nalgas y posaste para m√≠. Quer√≠as llamar mi atenci√≥n, ¬Ņverdad?

Me golpeó nuevamente y apreté los dientes.

Y: S√≠, se√Īor, as√≠ fue. Pero usted no es como los dem√°s. Nunca logr√© sorprenderlo mir√°ndome.

D: Tengo habilidad en eso. Vendo autom√≥viles de lujo, ¬Ņrecuerdas? Conozco la psicolog√≠a de las personas. S√© lo que la gente desea y s√© c√≥mo hacer crecer ese deseo hasta convertirlo en una necesidad, para finalmente obtener lo que deseo de ellos. Entonces, act√ļo. Casi siempre consigo lo que quiero.

Me dio otra bofetada, tan fuerte como antes. Comencé a disfrutar del dolor, pero me preguntaba qué tono estaban tomando mis posaderas.

D: Debo admitir, Eleny, al principio tuve dudas de si me apresuraba contigo. Sabía que podrías reaccionar negativamente, me preocupaba haber generado miedo en ti. Ansiaba tanto tu retaguardia, y pensé que quizás no lo lograría.

Estaba en un estado de fervor. Me complació escuchar que David se había inquietado, aunque fuera brevemente, por no poder poseerme por detrás.

D: Pero aqu√≠ est√°s t√ļ.

Me golpeó de nuevo, esta vez gemí de dolor y placer al mismo tiempo.

Y: Aqu√≠ estoy... se√Īor.

D: Es momento de hacerte el amor, Eleny.

David se inclinó hacia una bolsa negra en el suelo que no había advertido previamente, abrió la cremallera y extrajo algo. Una botella de lubricante.

D: Esto te preparar√°.

Me mir√© en el espejo para observar sus acciones. Sosten√≠a la botella exprimible sobre mis nalgas, destap√≥ el envase y dej√≥ que el lubricante fluyera en un chorro constante, directamente en mi recto. Experiment√© una sensaci√≥n extra√Īa que me eriz√≥ la piel. El lubricante descendi√≥ por el espacio entre mis gl√ļteos. David verti√≥ un poco sobre su miembro viril y luego us√≥ sus manos para esparcirlo por toda su extensi√≥n y despu√©s lo aplic√≥ en la entrada de mi retaguardia.

David se percató de que lo observaba en el espejo mientras llevaba a cabo la tarea.

D: ¬ŅDeseas verlo, Eleny? ¬ŅQuieres ver c√≥mo mi miembro entra en tu culo?

Y: S√≠, se√Īor.

D: De acuerdo.

David movi√≥ el banco para que quedara en un √°ngulo de 45 grados con respecto al espejo. Empuj√≥ mi espalda hacia abajo y levant√≥ a√ļn m√°s mi trasero. Entonces lo sent√≠, la punta de su miembro roz√≥ y se qued√≥ ansiosa y erecta en la entrada de mi retaguardia. Percib√≠ el abultado glande presionando mi orificio. Me observ√© nuevamente en el espejo. Mov√≠ la pierna.m√°s pr√≥xima al espejo hacia adelante para poder observarlo todo. El miembro de David era como una asta bandera. No pod√≠a concebir c√≥mo encajar√≠a en m√≠. Asimismo, era consciente de que, de alg√ļn modo, suceder√≠a, pues David estaba decidido, y √©l hab√≠a costeado mi retaguardia y siempre obten√≠a lo que pagaba.

Una de sus manos agarr√≥ mi gl√ļteo con firmeza y lo separ√≥ hacia un lado, abriendo mi ansioso y disponible trasero.

Avanzó sus caderas y su otra mano agarró el eje de su pene para dirigirlo hacia el lugar preciso. La punta martilleó mi esfínter. Mi esfínter resistió. Sin embargo, David no tenía intención de detenerse. Lo vi mover su miembro en círculos alrededor de la corona de pliegues de mi agujero, esparciendo el lubricante.

Empujó vigorosamente su miembro y atrajo mi cuerpo hacia él con su mano decidida.

My trasero cedió levemente. El glande de su pene penetró quizás unas pocas pulgadas dentro de mí, y nada más.

David continu√≥ presionando. Asimismo, empuj√© hacia atr√°s. Yo lo deseaba. Aunque tem√≠a, me preocupaba c√≥mo se sentir√≠a mi puerta trasera, llena con ese gran miembro, pero a√ļn as√≠ lo deseaba.

David sigui√≥ empujando, presionando su carne contra mi agujero ansioso pero a√ļn resistente. Anhelaba que cediera. Lo quer√≠a dentro de m√≠. Sin embargo, mi esf√≠nter ten√≠a otros planes. No estaba listo para rendirse.

David, no obstante, no se detuvo. Prosiguió empujando, y la presión aumentó. La punta de su miembro estaba rígida como una roca y logró abrirse paso justo más allá de la abertura. Jadeé ante la sensación de cómo mi trasero se dilataba al máximo. La punta avanzó más. Mi trasero reacio retrocedió.

Observ√© el avance de David en el espejo. Aproximadamente la mitad de la cabeza de su miembro se encontraba dentro de m√≠, y el resto a√ļn estaba fuera.

Y: ¬°Hazme tuya por completo, se√Īor, exclam√©.

David retiró la mano de su miembro. Ambas manos agarraron mis caderas con firmeza. Tiró de mi cuerpo hacia atrás con fuerza mientras su miembro se deslizaba hacia adelante, y finalmente me colmó. Observé cómo sucedía en el espejo, hipnotizada.

El lubricante allanó el camino. David siguió empujando hasta que su miembro, en su totalidad, desapareció en mi interior.

El consolador y los tapones anales no se comparaban en nada a esto. Era algo completamente nuevo; perturbador y maravilloso. Sentí cómo mi recto era invadido. Ahora le pertenecía a David, ya no a mí. Me habría desplomado si las poderosas manos de David no me hubieran mantenido en su lugar.

Presionó su férreo miembro dentro de mí, moviendo sus caderas. Me sorprendió la capacidad de mi retaguardia para adaptarse a él. Fue desconcertante y gratificante al mismo tiempo. Nunca antes había experimentado tanto placer al entregarme sexualmente a la voluntad de un hombre.

Comenzó a retirarse y yo resistí, empujándome hacia atrás, hasta que embistió de nuevo con fuerza, provocando que emitiera un grito. Permanecí pasiva mientras David tomaba el control. Continuó saliendo hasta que el grueso tope de su glande golpeó el estrecho anillo de mi esfínter, pero en lugar de salir completamente, se detuvo y esperé, lista para volver a ser penetrada por el trasero.

Me penetró, taladró y devastó, así fue. Empujó, enérgico y rápido, jadeé al sentir cómo mi entrada posterior volvía a ser ocupada.

David me embisti√≥ con movimientos bruscos, urgentes, veloces y profundos. Mi ano estaba complacido con sus embates. Me estaba acostumbrando a la singularidad y aceptando el placer √ļnico de ser pose√≠da por detr√°s. Anhelaba que David me penetrara, deseaba sentir su semen derramarse por mi abertura y recorrer mis muslos.

Sin embargo, David tenía otros planes. Me di cuenta de que deseaba tomarse su tiempo. Había invertido casi dos horas conmigo y pensaba aprovechar cada minuto.

Se retir√≥ y mi retaguardia emiti√≥ un peque√Īo sonido al hacerlo. Reson√≥ en la silente habitaci√≥n.

D: ¬°Date la vuelta, zorra.

Me giré de nuevo, con la espalda sobre el banco de pesas, los

con las piernas desplegadas frente a David. Colocó sus manos debajo de mi trasero y lo elevó.

D: Extiende las piernas hacia atr√°s, zorra. Coloca los pies en el banco.

No ten√≠a certeza de lo que quer√≠a decir, pero obedec√≠ lo m√°s que pude, elevando mi trasero en el aire y retrocediendo mis piernas hasta que mis pies estuvieron detr√°s de mi cabeza, tocando el banco con los dedos de los pies. Mi co√Īo y mi culo quedaban dirigidos hacia el techo y David.

Su boca volvi√≥ a descender sobre m√≠. Primero explor√≥ mi co√Īo, lamiendo de forma ruidosa y apasionada, presionando sus labios y lengua contra los labios de mi intimidad en todas direcciones. Luego se desplaz√≥ hacia abajo, y su lengua recorri√≥ nuevamente mi ano, solo que esta vez, con mi agujero preparado y expandido, su lengua se adentr√≥ m√°s profundamente. Me penetr√≥ con la lengua en mi retaguardia dilatada. Mis nervios estaban completamente encendidos. Experimentaba un placer desconocido. Intent√© llegar a mi cl√≠toris con mi mano, pero David la apart√≥ de un golpe.

D: Te diré cuando puedes llegar al orgasmo, zorra.

David me mantuvo en un estado de √©xtasis con su lengua y sus dedos. Acariciaba y lam√≠a cada parte de mi zona √≠ntima: entrepierna, nalgas, cl√≠toris, labios, ano. Todo. √Čl establec√≠a un ritmo constante y familiar, y yo lo segu√≠a, prepar√°ndome para alcanzar el cl√≠max, pero luego cambiaba repentinamente el ritmo por completo. Con habilidad experta me manten√≠a excitada, sin presionarme. Era puro, absoluto √©xtasis. Un pensamiento brot√≥ en mi mente embotada por el sexo: qu√© extra√Īo que David me retribuyera con tanto placer. Pero sab√≠a que √©l tambi√©n disfrutaba de ello. Y me complac√≠a darle placer: me llenaba de satisfacci√≥n llegar a rincones profundos en m√≠ que nunca hab√≠a explorado. Mi Mor nunca me hab√≠a colmado de esta manera. David fue el primero. El primero en devorar y saborear mi trasero.

Luego, sin dilación, me penetró el recto lubricado y saliva. Me puso de pie y me empujó contra la pared, observando cómo mi rostro sonrojado se reflejaba en el espejo, mientras embestía mi trasero con firmeza, constancia y ritmo.

Me arroj√≥ al suelo y alz√≥ mis piernas en el aire, pens√© que la firmeza de su agarre en mis muslos dejar√≠a marcas, y aun as√≠ continuaba penetr√°ndome el trasero. Los minutos pasaban y su invasi√≥n a mi retaguardia no cesaba. Perd√≠ la noci√≥n del tiempo y a√ļn as√≠ segu√≠a fornicando. Permaneci√≥ firme todo el tiempo. No pod√≠a creerlo. Nunca antes hab√≠a experimentado algo as√≠.

Es como si Lois Lane fuera penetrada por Superman, pensé.

Con el tiempo, mi culo empezó a doler, pero para entonces estaba tan lubricado y dilatado, y ansiaba tanto el implacable abuso de David que ya no me importaba. Sigue penetrandome el trasero, David, pensé.

Disfruté. Todo me encantó. Me fascinaba la forma en que me hacía sentir y me encantaba el deseo intenso y desesperado que David demostraba por mí. Me sentía amada, necesitada, adorada. Me sentía plena y completa.

¬ŅQui√©n hubiera pensado que el camino al coraz√≥n de una mujer pasaba por su trasero?

Después de lo que pareció una eternidad de embestidas, llenado y estiramiento, David me alzó del suelo y me puso de pie, inclinándome hacia adelante y colocando mis manos contra una máquina de extensión de tríceps. Me posicionó de manera que pudiera observarme y ver lo que me hacía.

D: No te muevas, zorra.

Y: No lo har√©, se√Īor.

Me dej√≥ unos momentos para sacar algo de su bolso negro. Parec√≠a un huevo violeta ligeramente aplanado. Se acerc√≥ hacia m√≠, con su gran y r√≠gido miembro pareciendo casi irreal. Se posicion√≥ detr√°s de m√≠ y introdujo su imponente miembro en m√≠ nuevamente, provoc√°ndome gemidos. Observaba lo que hac√≠a a trav√©s del espejo en la pared. Su pulgar frot√≥ el peque√Īo huevo morado y comenz√≥ a zumbar. Comenz√≥ a embestirme r√°pidamente de nuevo por detr√°s, y luego presion√≥ el peque√Īo huevo contra mi cl√≠toris.

Pensé que no sobreviviría, la sensación eraTan bien.

Mis piernas se flexionaron, pero una vez más fui sostenida por David. Su mano firme y su miembro erecto dentro de mí evitaron que me desplomara. La vibración del juguete en mi clítoris, combinado con el intenso golpe en mi trasero, fue, creí, una sensación abrumadora, pero David me mantuvo en su lugar y no me dejó otra opción que afrontarla. Entonces, me entregué. Me dejé llevar por David.

Me penetr√≥ el trasero una y otra vez, mucho m√°s all√° del umbral de estiramiento y dolor, y encendi√≥ mi cl√≠toris con ese peque√Īo estimulador.

Y llegué al clímax. Experimenté una tormenta intensa y estremecedora de deseo reprimido. Experimenté una explosión como una bomba, que comenzó en mi clítoris, la onda expansiva recorrió mi vagina y mi trasero, la explosión se extendió por el resto de mi cuerpo y llenó el ambiente de la sala de gimnasio. Casi lloré de placer en mi orgasmo. Quizás lo hice. Fue uno de los mejores orgasmos de mi vida.

David no se detuvo. Sigui√≥ penetr√°ndome. Los embates constantes y continuos de su miembro en mi trasero exhausto y dolorido eran casi insoportables. Pero sab√≠a que estaba cerca. No me atrev√≠ a retroceder. Despu√©s de todo, √©l hab√≠a pagado por mi retaguardia, y un trato era un trato, ¬Ņcierto?

No pasó mucho tiempo. Sentí que aumentaba el ritmo y su respiración se volvía más agitada y desigual.

Lo observ√© en el espejo, nos contempl√© a ambos, nuestros cuerpos movi√©ndose en perfecta armon√≠a, y pronto inclin√≥ la cabeza hacia atr√°s, sus caderas se balancearon hacia adelante y sent√≠ un calor h√ļmedo dentro de m√≠, supe que finalmente llegar√≠a al cl√≠max.

Nuestros cuerpos temblaron juntos.

Seguí observándonos en el espejo, y por unos momentos deliciosos, David pareció perder el control. Se retiró de mí y el semen goteó hasta el suelo del gimnasio, de su miembro y de mi trasero, sus piernas temblaban. Retrocedió hasta sentarse en otro banco de pesas.

Me tambaleé hasta mi propio banco de pesas y lo encaré.

Nos miramos, jadeando, desnudos y exhaustos, saboreando el dulce y satisfactorio final de nuestros orgasmos. Su miembro finalmente se calmó.

David miró un reloj en la pared.

D: A√ļn tenemos unos minutos m√°s, Eleny.

Esperé sus instrucciones.

D: Límpiame hasta dejar todo impecable.

Su miembro había estado bastante tiempo dentro de mi recto, por lo que sus palabras me parecieron algo desagradables. Sin embargo, después de haber llegado tan lejos, no iba a negarme. Me arrastré por el suelo del gimnasio hacia David, y al alcanzarlo, tomé su miembro y lo introduje en mi boca.

Lo succioné y lamí hasta dejarlo impecable. Cuando terminé, regresé arrastrándome a mi banco y me recosté en él, mirando al techo, cuestionándome sobre lo que acababa de hacer y en qué me había convertido.

* * * *

No supe cuánto tiempo había pasado en mi agotamiento tras el orgasmo. Pero al abrir los ojos, David estaba vestido y listo para irse, mientras yo seguía desnuda, pegajosa y recostada en un banco de pesas.

Me incorporé y mis senos se movieron, pero los ojos de David, sin apartarse, se mantuvieron fijos en los míos.

Miré el reloj de la pared. Nuestras dos horas habían concluido. Ya no era la amante de David. Yo solo era Eleny.

E: David, necesito hacerte una pregunta. Hay algo que no entiendo.

D: Adelante. ¬ŅQu√© sucede, Eleny?

E: ¬ŅPor qu√© decidiste pagarme tan r√°pidamente? Eres atractivo. Lo sabes. No necesitas pagar a las mujeres para tener sexo con ellas. Podr√≠as haber intentado seducirme. Pero no lo hiciste. Optaste por pagarme por tener relaciones sin intentar conquistarme primero. ¬ŅPor qu√©?

No respondi√≥ de inmediato; en su lugar, recorri√≥ con la mirada, todav√≠a deseosa y salvaje, mi cuerpo desnudo. Abr√≠ mis piernas y supe que a√ļn pod√≠a ver mi entrepierna mientras convers√°bamos. A estas alturas, ya me hab√≠a acostumbrado y disfrutaba de verlo observarme de esa manera.

D:

Eleny. Ten√≠a un fuerte deseo de tener relaciones anales contigo. Pero no solo buscaba eso. Quer√≠a comprobar si pod√≠a convertirte en una prostituta. Me agrada tener esa capacidad. ¬ŅQu√© puedo decir? Poseo bastante dinero. Disfruto observando hasta d√≥nde puede llegar la gente por dinero. Me resulta gratificante. Puede que te sorprenda lo que he pagado a otros por cumplir mis deseos.

Después de la intensidad con la que me penetró, no estaba segura de que algo pudiera sorprenderme.

Y: ¬ŅPero por qu√© tanto dinero? Es una suma elevada por dos horas de intimidad.

D: Yo no me conformo con prostitutas baratas, Eleny, - manteniendo mi mirada. Prefiero que mis compa√Īeras sexuales sean de alta calidad y costosas, al igual que t√ļ.

Sus expresiones fueron como un golpe en la cara, humillantes e insultantes. Sin embargo, debo admitir que me complaci√≥. Solo unos d√≠as atr√°s jam√°s habr√≠a imaginado estar en esta situaci√≥n, pero, sentada en el banco con mi trasero expuesto, me excitaba la idea perversa y repugnante de ser su dama de compa√Ī√≠a de lujo.

Mantuve contacto visual con él.

Y: A mí también me agrada.

D: Lo sé, querida - Comenzó a alejarse. - Debo marcharme.

Se√Īal√≥ con la barbilla hacia mi ropa tirada en el suelo.

D: Puedes vestirte y salir. Ricky cerrar√° el lugar.

Lo observ√© dirigirse hacia la salida, con mis piernas y mi recto adoloridos a√ļn abiertos. David se gir√≥ hacia m√≠ antes de alcanzar la puerta. Sus ojos recorrieron mi desnudez y se detuvieron por unos instantes en mis cavidades antes de hablar.

D: Eres una excelente profesional, Eleny.

En mi estado de excitación, aprecié sus palabras como un gran cumplido.

D: Eres realmente excepcional, la mejor. Y algo m√°s.

Y: ¬ŅQu√©?

Su tono de voz cambió, se volvió más suave, adoptando una rara nota de preocupación y sinceridad.

D: Me atraes, Eleny. Eres hermosa, y hay... algo en ti.

Y: Gracias.

D: Si est√°s interesada en obtener m√°s dinero con tus encantos, h√°zmelo saber. Tengo amigos con gustos similares. Hasta luego, Eleny.

Y: Adiós, David.

Sali√≥ por la puerta y me dej√≥ sola en el gimnasio. Me levant√© del banco con las piernas temblorosas. Me mir√© en el espejo de cuerpo completo en la pared y me qued√© sin aliento al ver la imagen de la joven reflejada. Su cabello desali√Īado era un caos. Su m√°scara de pesta√Īas estaba corrida. Marcas rojas adornaban sus brazos y piernas donde unas manos varoniles la hab√≠an sujetado instantes antes. Algo h√ļmedo e indefinible se desliz√≥ entre sus muslos y recorri√≥ el lateral de una pierna.

Gir√© hacia un lado y observ√© mi cuerpo desnudo y usado de perfil. Separ√© mis gl√ļteos.

Y: Así es como luce una cortesana

Introduje mi dedo índice entre las nalgas y presioné. Mi ano seguía dilatado y abierto de par en par, y el dedo se deslizó con facilidad. El líquido viscoso del miembro de David facilitó el recorrido de mi dedo hacia la estrecha abertura. Lo moví dentro de mí y lo extraje, sosteniéndolo frente a mi rostro para apreciar el brillo de la sustancia en las luces del techo del gimnasio.

Llevé el dedo a mi boca y lo chupé hasta dejarlo limpio. La imagen era desagradable en el espejo, pero no sabía tan mal. Principalmente era semen y lubricante, con un toque de sabor a trasero.

Cubrí mi agotado y pegajoso cuerpo con la ropa deportiva, tomé el sobre con dinero en efectivo y salí.

* * * *

El tiempo transcurrió, y la vida continuó su curso, hasta que surgió una gran oportunidad empresarial para mi pareja, le mencioné que disponía de algunos ahorros para respaldar su proyecto, No obstante, los diez mil que David me había dado resultaban ser suficientes.

Por ende, repas√© mis contactos en el tel√©fono m√≥vil en busca de alguien que pudiera ayudarnos, y encontr√© el n√ļmero de David en el dispositivo.

Esperé unos días más. Aun nos faltaba algo de capital, y la ansiedad de mi pareja iba en aumento.

Así que, excitada y anhelante, envié un mensaje a David.

Y: Hola

D: Hola

Y: soy Eleny.

D: ¬°Eleny! Hola, Cari√Īo, Me alegra recibir noticias tuyas. ¬ŅQu√© sucede?

Y: Simplemente saludando...

D: Espero que ya te hayas recuperado de la √ļltima vez que nos vimos

Y: Sí, estoy totalmente recuperada, de hecho, quería abordar ese tema contigo.

D: ¬ŅS√≠? ¬ŅDe qu√© se trata?

Y: Bueno... cómo decirlo…

D: Dilo directamente. ¬ŅQu√© tienes en mente?

Y: David, me preguntaba... mmm... mencionaste que cuentas con amigos dispuestos a pagar por mis servicios, ¬Ņverdad?...

FIN

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