La sanci贸n de Claudia (episodios 1 y 2)


Escuchar este audio relato er贸tico

Presentaci贸n.

Ezequiel, un individuo maduro que superaba los 50 a帽os, se encontraba visti茅ndose para iniciar la jornada. Consumido por una profunda melancol铆a y una soledad abrumadora, anhelaba fervientemente aliviar su carga emocional. Hab铆an pasado cinco largos a帽os desde que la enfermedad se llev贸 a su amada esposa, dejando su coraz贸n seco y anhelante de afecto femenino. Solo su peque帽o comercio de frutas y verduras le permit铆a sobrellevar su existencia.

En esos momentos sombr铆os, Ezequiel no buscaba el amor. El lazo 铆ntimo que comparti贸 con su difunta esposa parec铆a haberle arrebatado cualquier posibilidad de entregar su coraz贸n nuevamente. No obstante, la pasi贸n sexual latente ard铆a en su ser, aguardando ser avivada. Deseaba mitigar su soledad en los brazos de una mujer, aunque fuese de manera ef铆mera y sin compromisos.

Una vez concluy贸 su preparaci贸n, tom贸 las llaves y se observ贸 por 煤ltima vez en el espejo de la entrada de su hogar. Record贸 los pedidos que deb铆a entregar durante la jornada.

Ezequiel hab铆a iniciado hac铆a alg煤n tiempo una especie de labor asistencial, llevando sus frutas y verduras a personas mayores con dificultades de movilidad. Esta labor le serv铆a como una distracci贸n saludable para apartar su mente de la tristeza y sobrellevar su soledad.

Mientras tanto, a unas decenas de kil贸metros de distancia, Claudia, una joven seductora de piel tostada de apenas 18 a帽os, sal铆a de la ducha. Su anatom铆a desnuda parec铆a una obra de arte en t茅rminos de sensualidad. Sus generosos pechos, firmes y exuberantes, desafiaban la gravedad con cada movimiento. Su redondo y apetitoso trasero, perfectamente esculpido, constitu铆a una invitaci贸n irresistible para cualquier mirada atrevida.

Gotas de agua se deslizaban por su piel suave y bronceada, realzando su atractivo natural. Su cabello casta帽o y h煤medo ca铆a en cascada sobre sus hombros, enmarcando su rostro angelical y sus labios tentadores.

Liliana, una madre joven de 36 a帽os, luc铆a un cuerpo con algunos kilos de m谩s, distribuidos de forma perfecta en curvas y atributos generosos. Era una versi贸n madura de su exuberante hija, Claudia. Mientras entregaba una toalla a Claudia, reprend铆a en tono en茅rgico a su hija por repetir curso y poner en peligro sus posibilidades de ingresar a la universidad.

- 隆Claudia, es inaudito que tengas que repetir el a帽o! - exclam贸 Liliana, su voz reflejando frustraci贸n y preocupaci贸n. - Te he advertido una y otra vez sobre la importancia de tus estudios. 驴C贸mo pretendes alcanzar el 茅xito si no te esfuerzas?

Claudia, envuelta en la toalla, observ贸 a su madre con un gesto de desaf铆o y rebeld铆a.

- No es tan terrible, mam谩. Fue solo un mal a帽o. Puedo recuperarme - respondi贸 desafiante.

Liliana suspir贸, visiblemente molesta.

- No se trata solo de un mal a帽o, Claudia. Esto pone en peligro tu futuro. 驴Quieres desperdiciar las oportunidades que te he brindado? No permitir茅 que arruines tu vida de esta manera.

Buscando una sanci贸n ejemplar por los resultados deficientes de su hija en la escuela, Liliana tuvo una idea.

- Tendr谩s que pasar el verano en casa de tu abuela y cuidar de ella como una lecci贸n de responsabilidad - dijo Liliana, con un tono firme y decidido.

Enfadada y llena de frustraci贸n, Claudia sali贸 de la habitaci贸n soltando palabras de rabia hacia su madre.

- 隆Perfecto, mam谩! 隆Ojal谩 encuentres un compa帽ero y me permitas vivir mi vida! - exclam贸 con voz exasperada.

La c贸lera de Claudia radicaba en que pasar el verano en casa de su abuela frustraba sus planes de conocer personas, explorar y experimentar su sexualidad ahora que hab铆a alcanzado la mayor铆a de edad.

de edad.

Rosa trat贸 de mantener la serenidad, pero sus expresiones denotaban su enojo.

鈥 No se trata 煤nicamente de tus proyectos, Claudia. Consiste en asumir responsabilidades y extraer lecciones de tus equivocaciones. Es fundamental que comprendas las repercusiones de tus actos 鈥 comunic贸 con firmeza.

Cap铆tulo 1:

El verano hab铆a dado inicio y Claudia ya llevaba varios d铆as instalada en la residencia de su abuela. Mientras se esforzaba por adecentar la sala, Claudia luc铆a un top amplio y unos shorts cortos que resaltaban sus curvas atractivas. El calor sofocante provoca que cada movimiento de su cuerpo genere una danza hipn贸tica.

La abuela, sentada en el sof谩, se dedicaba a doblar la ropa con manos temblorosas mientras instaba una y otra vez a su nieta a realizar una limpieza exhaustiva. Su mirada se pos贸 en una prenda 铆ntima de Claudia que sosten铆a entre sus manos. La observ贸 con curiosidad y cierta perplejidad. "Estas prendas diminutas que utilizan las j贸venes actualmente... 隆no logro comprender c贸mo pueden resultar c贸modas!", reflexion贸, frunciendo el ce帽o y sacudiendo la cabeza.

鈥 S铆, abuela, entiendo. 隆Estoy limpiando, 驴no lo percibes? 鈥 respondi贸 Claudia con impaciencia.

La abuela, decidida a inculcar responsabilidad en su nieta, reiter贸 su punto de vista.

鈥 Viniste aqu铆 para aprender a ser una persona responsable, Claudia. El quehacer de la limpieza es una faceta esencial de ello 鈥 mencion贸 al tiempo que se incorporaba del sof谩, apoy谩ndose en su bast贸n.

En ese instante, el timbre de la puerta son贸 insistentemente, interrumpiendo la tensi贸n acumulada. La abuela solicit贸 a Claudia que continuara con la limpieza mientras ella se encargar铆a de atender la puerta.

Se escuch贸 la voz de un caballero anunciando que hab铆a llegado con un pedido. La abuela cruz贸 el sal贸n seguida por un hombre maduro que sosten铆a en sus brazos una caja repleta de hortalizas y frutas frescas.

鈥 Claudia, perm铆teme presentarte a Manuel 鈥 anunci贸 la abuela con una sonrisa. 鈥 Es un hombre muy amable que nos trae hortalizas y frutas frescas.

Claudia, inclinada en sus labores de limpieza, dej贸 al descubierto el inicio de su provocativo trasero. Manuel, incapaz de evitarlo, clav贸 su mirada en ese tentador detalle. Claudia gir贸 la cabeza y sus miradas se encontraron, generando un instante de tensi贸n sexual en el ambiente.

鈥 Encantado, Manuel. Soy Claudia, su nieta 鈥 articul贸 con una sonrisa coqueta.

R谩pidamente, Manuel apart贸 la mirada del redondo trasero de la joven, sinti茅ndose avergonzado por su reacci贸n. 鈥 El placer es m铆o, Claudia.

Desde la cocina, la abuela llam贸 a Manuel para que colocara la caja sobre la encimera. Esta interrupci贸n rompi贸 el hechizo del momento y se dirigi贸 hacia la cocina con las frutas y verduras.

Claudia prosigui贸 con la limpieza, pero aquel incidente la dej贸 desconcertada y ligeramente excitada. El recuerdo de la mirada de Manuel sobre su jugoso trasero le hizo experimentar una mezcla de nerviosismo y excitaci贸n. Su mente se pobl贸 de im谩genes atrevidas y fantas铆as er贸ticas por unos instantes. Al pasar la mano por su frente, percibi贸 el calor de la excitaci贸n palpitar entre sus piernas sin comprender del todo el motivo.

Manuel saliendo de la cocina sujetaba la caja vac铆a en sus manos mientras la abuela sal铆a de la cocina para despedirse con cortes铆a. Se dirigi贸 hacia la puerta, dispuesto a marcharse.

En ese momento, Claudia se adelant贸 con el pretexto de abrir la puerta, revelando una vez m谩s parte de su provocativo trasero, esta vez de manera intencional. La mirada lujuriosa de Manuel se clav贸 en ese tentador espect谩culo. Se despidieron al cruzarse en la puerta, y con un gesto audaz, Manuel pos贸 los ojos un instante en los turgentes senos de Claudia, que asomaban por el escote del amplio top que llevaba puesto.

鈥 Hasta otra ocasi贸n, Manuel 鈥 expres贸 con una sonrisa m谩s que coqueta.

Manuel se gir贸 deleit谩ndose una 煤ltima vez con ese cuerpo color canela que invitaba.

al deseo carnal.

鈥 Eh鈥 Nos vemos otro d铆a鈥︹ pronunci贸 al salir de su ensimismamiento por el encanto que Claudia ejerc铆a sobre 茅l.

Al fin, Manuel parti贸 y Claudia cerr贸 la puerta tras 茅l. Se encamin贸 r谩pidamente al sal贸n, informando a su abuela que se sent铆a indispuesta y que retomar铆an la conversaci贸n despu茅s.

鈥 Como es habitual, inventando excusas鈥 le reproch贸 su abuela. Claudia, haciendo caso omiso, cerr贸 la puerta de su habitaci贸n y se recluy贸 en ella.

Recostada en la cama, Claudia se sinti贸 extra帽amente alterada, con la imagen de las miradas libidinosas del hombre maduro a煤n fresca en su mente. Incapaz de resistirse, introdujo su mano en su pantal贸n corto en busca de su intimidad, que ya se hallaba h煤meda. Sus dedos se deslizaron sin tapujo por su entrepierna mojada, incrementando su frenes铆 con cada movimiento.

Mientras una mano se ocupaba de su ardiente co帽o, la otra se entregaba a masajear y apretar sus pechos, pellizcando con lascivia desenfrenada sus pezones erectos y oscuros. Un gemido ronco escap贸 de sus labios, mezcl谩ndose con el sonido de sus fluidos empapando su pubis.

Claudia se masturbaba sin restricciones, estimulando con avidez su cl铆toris hinchado y sensible con furia y pasi贸n desenfrenada. Sus gemidos fueron sofocados por la almohada, su abuela aguardaba al otro lado de la puerta. Sus 谩giles dedos exploraban m谩s y m谩s profundamente, llev谩ndola al l铆mite del placer.

Finalmente, en un estallido de puro 茅xtasis, su cuerpo se sacudi贸 en un orgasmo salvaje y liberador. Los espasmos placerosos la invadieron con fuerza, dej谩ndola jadeante y temblorosa mientras el goce se expand铆a por cada fibra de su ser. Exhausta pero plenamente satisfecha, Claudia se entreg贸 al lecho y cay贸 dormida con una sonrisa leve en su rostro angelical.

Cap铆tulo 2:

El verano avanzaba y en cada visita de Manuel a la casa de la abuela de Claudia, esta se mostraba m谩s osada y provocativa, disfrutando de llamar la atenci贸n del hombre. 脡l, a su vez, no pod铆a evitar observarla con descaro y deseo, sin esforzarse ya por disimular su excitaci贸n.

En una ocasi贸n, Manuel llevaba en sus manos una caja de frutas para dejar en la cocina de la abuela. Claudia, con una sonrisa traviesa en los labios, tom贸 un pl谩tano de la caja y lo pel贸 lentamente, introduciendo una porci贸n en su boca. Sus ojos se encontraron directamente con los de Manuel, quien luchaba por mantener la compostura. En su mente, ansiaba que fuera su falo erecto el que penetrara en la boca 谩vida de Claudia.

鈥擬e encanta el pl谩tano 驴a ti no, Manuel? -inquiri贸 Claudia con cierta impaciencia.

En ese instante, Manuel se encamin贸 a la cocina asintiendo, procurando disimular el abultamiento en su entrepierna producto de la excitaci贸n. La tensi贸n sexual entre ambos era cada vez m谩s tangible, y ambos anhelaban el momento en que sus deseos se materializaran.

Soltando apresuradamente la caja, Manuel extrajo las verduras y se retir贸 despidi茅ndose de la anciana. Se dirig铆a directo hacia la puerta sin mirar a los lados para evitar la tentaci贸n, cuando una voz desde el sof谩 lo detuvo.

鈥擜di贸s, Manuel, hasta otro d铆a 鈥攃on una voz que combinaba inocencia y picard铆a.

El hombre, que apenas un instante antes hab铆a intentado salir velozmente de all铆, gir贸 la cabeza y se top贸 con una imagen que perdurar铆a en su memoria durante d铆as. Claudia recostada en el sof谩, con las piernas apoyadas en el respaldo, exhib铆a sin tapujos la forma de su trasero marcada en el ajustado short que vest铆a y su abultada vulva completamente visible. Sinti贸 que llegar铆a al cl铆max all铆 mismo.

鈥擬anuel, olvidas la caja aqu铆 鈥攁dvirti贸 la abuela, sacando a Manuel de su ensimismamiento.

Retornando sobre sus pasos, Manuel le arrebat贸 la caja bruscamente a la anciana. Esta vez, abandon贸 casi corriendo aquel antro de lascivia. Subi贸 a su furgoneta, la puso en marcha mientras suspiraba agobiado, sintiendo su miembro erecto,pens贸 que era necesario regresar a casa antes de continuar con la distribuci贸n.

Una jornada, la abuelita de Claudia le comunic贸 que al d铆a siguiente su mama, Rosa, vendr铆a a recogerla para llevarla al doctor. Pidi贸 a Claudia que permaneciera en casa por la ma帽ana, ya que Manuel vendr铆a a traer hortalizas y le suplic贸 que fuera amigable con 茅l.

Claudia, con una leve sonrisa maliciosa en los labios, le respondi贸 a su abuela.

鈥擭o te inquietes, abuela, me har茅 cargo de 茅l鈥 En su mente, Claudia planeaba un oscuro y prohibido plan para evaluar a Manuel de una vez por todas.

Claudia se alist贸 para el plan que ten铆a en mente y decidi贸 afeitarse completamente su vulva. Desnuda en el ba帽o, sus manos se desplazaban delicadamente por su piel sensible, sintiendo la fricci贸n mientras se acariciaba. Sus pensamientos lujuriosos acerca de Manuel no pod铆an ser controlados, y un deseo intenso la consum铆a.

En medio de su excitaci贸n, Claudia divis贸 un mango de cepillo del pelo cerca de ella. Sin poder resistirse, tom贸 el objeto y lo acarici贸 con lujuria, imaginando que era el miembro erecto de Manuel. Poco a poco, inici贸 a frotar su vulva mojada con el mango, disfrutando de la sensaci贸n de plenitud y placer que la invad铆a. Cada vaiv茅n ascendente y descendente incrementaba su excitaci贸n, sintiendo c贸mo su cl铆toris se volv铆a m谩s sensible e hinchado.

Sus gemidos ahogados llenaron el ba帽o mientras se entregaba al placer en solitario, imaginando a Manuel frente a ella, observando cada uno de sus movimientos. Con cada roce del mango del cepillo, se aproximaba m谩s y m谩s al precipicio del orgasmo. Finalmente, en un estallido de 茅xtasis, su cuerpo se estremeci贸 con espasmos de placer mientras el cl铆max la envolv铆a por completo.

Claudia se apoy贸 contra la pared del ba帽o, recuper谩ndose del intenso momento. Sab铆a que estaba lista para ejecutar su plan y desencadenar la pasi贸n con Manuel.

Al d铆a siguiente, Claudia se despidi贸 de su madre y su abuela, quienes se retiraban al m茅dico. Una vez que cerr贸 la puerta, corri贸 emocionada hacia su recamara.

Dentro de su habitaci贸n, se despoj贸 de su vestimenta lentamente, disfrutando del hormigueo que recorr铆a su cuerpo. Sus pezones se endurecieron y su vulva se empap贸 mientras se alistaba para la llegada de Manuel. Decidida a provocarlo al m谩ximo, eligi贸 un pantal贸n diminuto de tela el谩stica que se ajustaba a la perfecci贸n a su cuerpo, marcando con claridad los labios de su vulva. Cada pliegue y contorno se hac铆a visible a trav茅s de la tela, invitando a la mirada lujuriosa de cualquier hombre que tuviera la fortuna de verla.

Complement贸 su atav铆o con un top ajustado y trasl煤cido que apenas cubr铆a sus oscuros y erectos pezones, dejando ver sus senos tentadores con total descaro. Cada movimiento que realizaba, cada paso que daba, era una invitaci贸n sensual a la lujuria y al deseo desenfrenado.

Satisfecha con su elecci贸n, Claudia se sent贸 en el sof谩, impaciente y ansiosa, sintiendo c贸mo el calor se acumulaba entre sus piernas. Cada minuto que transcurr铆a se volv铆a m谩s excitante y su vulva palpitaba de deseo. Sab铆a que en cualquier momento Manuel llegar铆a.

El timbre repic贸, y Claudia salt贸 del sof谩 como un resorte, apresur谩ndose a abrir la puerta. Al hacerlo, se hall贸 con Manuel sosteniendo la caja de hortalizas en sus manos. Con una sonrisa p铆cara en los labios, lo invit贸 a pasar y juntos se dirigieron a la cocina. Claudia se mov铆a de manera provocativa, contoneando su cuerpo delante de 茅l, sabiendo que su mirada estaba fija en cada uno de sus movimientos.

鈥擵aya, Manuel, qu茅 sorpresa verte aqu铆. Mi abuela no est谩 en casa... parece que estamos solos 鈥攄ijo Claudia con una sonrisa juguetona.

Manuel la mir贸 intensamente y respondi贸鈥: Espero no ser una distracci贸n, Claudia. Est谩s muy guapa hoy.

Claudia rio coquetamente y se gir贸 sobre s铆 misma para que Manuel pudiera escanearla completamente.

鈥斅縏煤 crees, Manuel? Es que la temperatura

ha aumentado ligeramente aqu铆 鈥攃oment贸 Claudia con astucia.

La atracci贸n sexual entre ellos se hac铆a cada vez m谩s patente. Cada mirada y gesto estaban llenos de deseo y provocaci贸n.

Mientras Manuel dejaba la caja en la mesa de la cocina, Claudia extrajo una jarra de agua fr铆a de la nevera con la intenci贸n de brindarle un vaso. Con una sonrisa sugerente, Claudia le ofreci贸 el vaso de agua.

鈥 Toma, Manuel, seguro que tienes sed. Mi abuela siempre me dijo que te tratara bien 鈥攄ijo Claudia con tono insinuante.

Justo cuando iba a pasarle el vaso, Claudia simulo tropezar y parte del agua se derram贸 sobre su torso. El l铆quido empap贸 su top, volvi茅ndolo transl煤cido y dejando al descubierto por completo sus pechos. Sin perder tiempo, Claudia empez贸 a menear sus pechos, haci茅ndolos rebotar de manera provocativa.

Manuel lleg贸 a su l铆mite y en un acto impulsivo, descubri贸 el top de Claudia. Con una mirada ardiente, se lanz贸 sobre sus grandes y firmes senos, tomando sus pezones entre sus labios y succion谩ndolos con avidez.

Claudia inclin贸 la cabeza hacia atr谩s, cerrando los ojos y soltando un gemido de placer.

鈥 隆Oh, s铆, ch煤palos m谩s fuerte, Manuel! Hazme tuya... quiero sentir tu lengua en todo mi cuerpo 鈥攇imi贸 Claudia con lascivia.

Manuel agarr贸 con fuerza las nalgas de Claudia y la sent贸 en la mesa de la cocina. Sus lenguas h煤medas se entrelazaron en un beso apasionado. Manuel descendi贸 nuevamente hacia sus pechos, succion谩ndolos con dedicaci贸n mientras Claudia se retorc铆a de placer. Con maestr铆a, Manuel le quit贸 el diminuto pantal贸n, dejando al descubierto la virginal entrepierna de Claudia.

Manuel se tom贸 su tiempo para contemplar aquel espect谩culo, grabando en su memoria cada detalle. Los labios vaginales de Claudia estaban hinchados por la excitaci贸n y empezaban a segregar fluidos. Con suavidad, Manuel acarici贸 el sexo de Claudia con sus dedos, explorando cada recoveco. Hundi贸 su cabeza entre las piernas de la joven ardiente, comenzando a lamer y absorber su sexo que cada vez se tornaba m谩s h煤medo y sensible. La lengua de Manuel se mov铆a con destreza, recorriendo aquel manjar y provocando gemidos de placer en Claudia.

Los susurros de pasi贸n colmaron la habitaci贸n mientras Claudia se acercaba al cl铆max.

鈥 隆S铆, s铆, sigue devor谩ndome! 隆No pares, me est谩s volviendo loca! 鈥攋ade贸 Claudia intensamente.

La lengua de Manuel danzaba h谩bilmente sobre los pliegues de Claudia, llev谩ndola al borde del 茅xtasis. Cada lamida, cada succi贸n, era un embate de placer que la sum铆a en un torbellino de sensaciones. Los gemidos de Claudia resonaban en la cocina, mezcl谩ndose con los sonidos h煤medos de su sexo.

Manuel intensific贸 su embestida con la lengua, aplicando una presi贸n firme y r铆tmica en el cl铆toris de Claudia. Sus movimientos se sincronizaban con la creciente cadencia de los gemidos de ella. Los m煤sculos de la joven se tensaron, su respiraci贸n se aceler贸 y su cuerpo se arque贸 en respuesta al placer abrumador que la envolv铆a.

El cl铆max la arrastr贸 en una ola de 茅xtasis, haci茅ndola temblar y convulsionarse en el cl铆max del placer. Sus gemidos se convirtieron en un grito ahogado mientras su cuerpo se entregaba al orgasmo. Manuel sigui贸 lamiendo y acariciando suavemente el sexo de Claudia, prolongando el gozo de su orgasmo hasta que finalmente se relaj贸 y recuper贸 el aliento.

Claudia se incorpor贸 y no pudo evitar notar la prominente erecci贸n que ten铆a Manuel en sus pantalones. Su miembro viril parec铆a a punto de reventar y romper la tela.

Manuel desabroch贸 su bragueta y, sosteniendo su pene erecto, se lo ofreci贸 a Claudia, pregunt谩ndole con una sonrisa lujuriosa:

鈥 驴Hoy te apetece disfrutar de un pl谩tano tambi茅n, Claudia?

Claudia, sin apartar sus ojos bien abiertos, se baj贸 de la mesa y se arrodill贸, contemplando aquel falo grande y firme que ten铆a delante. Con cierto temor y torpeza debido a su inexperiencia

En el acto sexual, Claudia inici贸 la estimulaci贸n manual en Manuel.

Manuel apart贸 la mano de Claudia de su miembro, la tom贸 con su propia mano y la condujo hacia la boca de Claudia, quien abri贸 instintivamente su boca para recibirlo con sus labios. Comenz贸 succionando de manera torpe al principio, pero r谩pidamente adquiri贸 destreza, moviendo su cabeza y experimentando arcadas cada vez que el glande de Manuel rozaba su garganta.

鈥 隆Sigue as铆, Claudia, me encanta c贸mo lo haces! 鈥攅xclam贸 Manuel complacido, mientras disfrutaba de la estimulaci贸n oral.

Animada por las palabras de Manuel, Claudia aument贸 la intensidad, incrementando el ritmo y la presi贸n de sus succiones. Con cada vez m谩s confianza, se entreg贸 por completo a acariciar y envolver el miembro de Manuel con su lengua y sus labios.

Manuel, entregado al placer, entrelaz贸 sus dedos en el cabello de Claudia, proporcionando suaves indicaciones mientras ella continuaba con su tarea exquisita.

Claudia estaba decidida a brindarle a Manuel el m谩ximo placer posible, estimulando su miembro con dedicaci贸n y pasi贸n.

鈥 As铆, Claudia, no pares. Me encanta c贸mo juegas con tu lengua y tus labios. Me llevas al cl铆max 鈥攎anifest贸 Manuel entre gemidos de placer.

Las palabras excitantes de Manuel incitaron a Claudia a aumentar el ritmo de la felaci贸n, entreg谩ndose por completo al acto de estimulaci贸n oral.

Con un gemido gutural, Manuel sinti贸 c贸mo el orgasmo se aproximaba r谩pidamente. Ondas de placer recorrieron su cuerpo, y su miembro empez贸 a palpitar dentro de la boca c谩lida de Claudia. Al retirarlo, seguido de hilos de saliva de la joven, Manuel comenz贸 a eyacular, cubriendo el rostro de Claudia con su semen ardiente.

Ella intentaba capturar cada gota con su lengua, saboreando el fluido de Manuel y disfrutando de cada instante de aquella experiencia.

Mientras Manuel recuperaba el aliento, Claudia retom贸 la estimulaci贸n oral, limpiando su miembro que comenzaba a perder rigidez, eliminando cualquier resto de semen. Observando con satisfacci贸n, Manuel la elogi贸:

鈥 Me encanta c贸mo limpias mi miembro con tu boca.

鈥 Y a m铆 me encanta el sabor de tu semen 鈥攔espondi贸 Claudia con una sonrisa.

Tras dirigirse al ba帽o para asearse, Claudia regres贸 desnuda, con sus pechos rebotando por la excitaci贸n del momento. Abrazando a Manuel por detr谩s, empezaron a besarse con pasi贸n.

En un breve receso de los besos, Claudia expres贸 con pesar:

鈥 Lamento decirte que mi madre y mi abuela regresar谩n pronto, ser铆a mejor que te vayas.

Se despidieron entre besos, disfrutando los 煤ltimos instantes juntos antes de separarse.

Manuel descendi贸 las escaleras con cuidado, a煤n sintiendo los efectos del intenso orgasmo que Claudia le hab铆a brindado con su estimulaci贸n oral ardiente, sabiendo que aquella sesi贸n en la cocina era solo el principio.

Mientras tanto, Claudia cerr贸 la puerta tras la partida de Manuel y se apoy贸 en ella, su cuerpo temblaba de excitaci贸n, con el sabor del deseo impregnando sus labios y su mente llena de inc贸gnitas. Aquel encuentro hab铆a despertado en ella una pasi贸n voraz, un deseo insaciable de explorar los l铆mites del placer y la lujuria.

驴Se encontrar铆an nuevamente Claudia y Manuel en un nuevo episodio apasionado? 驴Se aventurar铆an a explorar nuevos horizontes del placer juntos, sin inhibiciones ni tab煤es?

Para ser continuado鈥

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Tu puntuaci贸n: 脷til

Subir